10+2 tips para tener una excelente semana

10+2 tips para tener una excelente semana

Es lunes y a muchos nos cuesta trabajo arrancar con energía. Esta vida urbana nos hace estirar el fin de semana lo más que se pueda para que dure más o para que podamos cumplir más actividades de las que son posibles.

El resultado, naturalmente, es que terminamos cansados para arrancar con energía cada lunes. Odiamos el primer día de la semana, levantarnos temprano, ir a junta o a esa clase aburrida y el viernes se ve tan distante que nos deprime.

Por todos lados leo y escucho comentarios de odio hacia el lunes y parecería que es un deporte nacional.

Visto con ojos budistas, esta resistencia al trabajo y a las obligaciones sólo trae sufrimiento. Y es una resistencia vacía y tonta porque  de todas formas el tiempo avanza y necesitamos trabajar para llevar comida a la mesa.

Si tenemos que cumplir obligaciones y si de todas formas el lunes llega de forma inevitable, ¿porqué sufrirlo? ¿No sería más inteligente usar el lunes para mejorar nuestra vida?

Aquí van algunos consejos que me han ayudado a transformar los lunes en una muy grata experiencia y que, lejos de odiarlos, simplemente deseo que lleguen.

1. Deja de quejarte

Un maestro del budismo chan dice: cuando hay una sola mente, el trabajo se hace rápido… aunque tome todo el día.

Todos nos quejamos. Todo el tiempo. Y cuando se trata del lunes, parecemos guacamayas. Pero el grave problema es que entre más nos quejemos, más sufrimos la realidad. Las quejas son un signo inequívoco de que estamos poniendo resistencia y sufriendo por ello.

Te reto a que dejes de quejarte por un día, como experimento. Sólo acepta que necesitas trabajar. Sólo acepta que existe el trabajo. Y hazlo. Sin mente.

2. Acepta

Acepta las cosas tal como están y trabaja o estudia como si fuera el último día de tu vida. No sabes lo que pasará mañana y pasarte el día preocupado o con odio en el corazón es desgastante.

Quizá tu empleo actual no te satisface y se siente como una carga, pero de momento es lo que hay y es necesario. Sólo acepta.

Sólo recuerda que aceptación no significa abandono. Si necesitas que las cosas cambien o encontrar un mejor empleo, quejándote no vas a avanzar a esa meta.

Acepta las cosas como son y muévete poco a poco a tu nuevo objetivo.

3. Enfócate

A parte de fotos de comida y mensajes sin contexto que sólo quitan el tiempo, las redes sociales son el crisol de las quejas.

Aunque tú no te quejes, esta actitud es contagiosa.

Si quieres tener un buen arranque de semana, lee tus redes sociales al terminar el día. No antes.

No te preocupes, las fotos de gatos y los mensajes de “tengo calor” estarán ahí esperando.

Si puedes empezar con música, te sentirás mucho mejor que con Twitter y Facebook.

4. Tu trabajo es noble

A menos que te dediques al crimen o a trabajar en la política, tu trabajo es noble y honesto.

Y el trabajo honesto es lo que construye una mejor humanidad.

Aunque tu empleo sólo sea sacar fotocopias de documentos, es parte de un engrane que mueve a toda una nación.

5. Admite que hay cosas positivas

No importa cuánto te esfuerces en ver la vida de forma miserable, siempre hay cosas positivas. Aun si tu trabajo no es satisfactorio, existen relaciones personales, metas y objetivos que es grato alcanzar.

Siempre recuerda que el trabajo no es la vida. Tienes tu familia, amigos, deportes y hobbies. Todo es un sistema llamado vida y vale la pena pasar las horas de trabajo para llegar a disfrutar lo que te hace sentir vivo.

Descubre y admite que hay cosas positivas. Eso te dará el combustible que necesitas para arrancar la semana.

6. Saluda al sol

Estoy consciente de que existen toneladas de clichés sobre el sol. Da energía, es la luz de la vida, da esperanza… y todo lo demás.

Sin meterme en esos terrenos, diré que ver el amanecer con tus propios ojos te da un sentimiento incomparable. Te da perspectiva sobre el día que comienza.

No importa si vas caminando, conduciendo tu auto o en transporte público. Ver la salida del sol es maravilloso.

Cuando lo veas por primera vez en el día, saluda con una sonrisa. Te hará sentir bien.

Bonus: Levantarte temprano exclusivamente para ver salir el sol es lo mejor.

7. Agradece

Una de las acciones que más aprendizaje y humildad nos trae, es dar gracias. No, no estoy hablando de agradecer a seres supremos. Estoy hablando de sentirte agradecido por todo lo que eres y lo que tienes.

Hay miles de personas que han trabajado a lo largo de la historia de la humanidad para traerte a este punto en el tiempo. Eres porque alguien inventó la corriente alterna, porque alguien luchó por la independencia, porque alguien trabajó en el campo y en una planta para traer alimento a tu mesa.

Agradecer da perspectiva de la vida porque nos hace ver que no somos tan grandes ni tan importantes. Pero a la vez somos vitales para el desarrollo humano.

Haz una lista de todas las cosas buenas, lo que te hace ser, lo que te hace sonreír. Tómate un par de minutos en la mañana del lunes y repite conmigo: ¡GRACIAS!

8. Saluda con una sonrisa

Mi abuelo (Batman, para los amigos) decía: dádivas quebrantan peñas. Es decir, la montaña más dura se resquebraja ante el poder de un buen regalo.

¿Y qué mejor regalo que tu sonrisa?

9. Deja ir

Llevar culpas, odios y resentimientos en el corazón es desgastante. ¿Aun no estás harto?

Deja ir lo que no necesites. Hará más ligera la carga y te dará super poderes para comenzar la semana.

10. Plantea objetivos

Tomarte un par de minutos para pensar en objetivos a cumplir le dará a tu semana la profundidad que necesitas para empezarla con gusto.

¿Qué quieres hacer esta semana? Podrías comenzar a correr, llamar a un amigo, pedir una cita a esa persona especial, comprar un libro nuevo, llevar a tu madre al cine o hacer algún trámite olvidado.

Lo importante es que no arranques sin un objetivo en la mente y que poco a poco trabajes para lograrlo.

Sólo no te aferres al objetivo mismo.

BONUS: 11. Haz ejercicio

Olvídate de todo lo que dicen las revistas y las ratas de gimnasio.

Me limito a decir la verdad máxima: el ejercicio lleva sangre fresca y oxigenada al cerebro. Eso te hace sentir bien y de mejor humor.

BONUS: 12. Toma más café

El café tiene cientos de efectos positivos para la salud, a pesar de lo que los fans de lo natural argumenten.

Arrancar tu semana con una buena taza de café te hará sentir bien y enfocado.

Sólo asegúrate de que sea buen café. El Nescafé y las malteadas calientes de Starbucks no cuentan.

Esta pequeña lista de acciones hacen que mis semanas sean magníficas. ¡Te reto a que apliques al menos dos y que comentes!

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4 razones por las que dejamos las cosas para después

4 razones por las que dejamos las cosas para después

Uno de los terribles males de la vida productiva es la procrastinación.

Dejar las cosas para después ya no es visto como un cáncer, sino como todo un estilo de vida. Personalmente he visto cualquier cantidad de ejemplos de todo tipo y no me dejo de sorprender lo fácil que es caer en ella.

No tienen idea el trabajo que me cuesta no engancharme en un videojuego, ponerme a leer mis blogs favoritos o simplemente mirar la pared. Todo para evitar comenzar a trabajar, salir a correr o, incluso, comer alimentos saludables.

Es más, hay ocasiones en las que tengo tanto trabajo, que prefiero dedicar tiempo a arreglar mi icono para las redes sociales, que resolver mis pendientes. Justo como en este magnífico web cómic.

Digamos que es una lucha constante que, por suerte, casi siempre gano.

A pesar de que se escriben largos posts e incluso libros sobre cómo romper el hábito de la procrastinación, el hecho es que es parte de la vida humana y tenemos que vivir con ella.

En mis investigaciones no científicas he encontrado que postergamos las cosas por varias razones:

  1. Simple distracción. Como no tenemos la cabeza en el ahora, el simio dentro de nosotros es el que toma el control del pensamiento. Este siempre se irá hacia donde encuentre más colores y ruidos; logrando sacarnos de concentración.
  2. Resistencia. Es posible que una tarea nos resulte sumamente desagradable, así que la vamos dejando de lado hasta que sea absolutamente necesario resolverla.
  3. No nos importa. Quizá la tarea a realizar no tiene nada de atractivo para nosotros, así que decidimos no hacerlo.
  4. Desorden. No tener métodos para hacer las cosas hace que la vida se vuelva caótica, por ende, difícil de aceptar de buena gana.

Si estamos conscientes de estos cuatro factores, quizá la tendencia a la procrastinación será menor.

En mi experiencia, la mejor forma de enfocarse en el trabajo es acabar con las distracciones y tener las ganas suficientes para terminar.

Postergar las cosas provoca mucha angustia. Y creo que a nadie nos gusta vivir así.

La vida incluye cosas que no nos gustan, pero tenemos que hacerlas. Poniéndonos de malas y resistiéndonos, sólo nos traemos sufrimiento.

Como diría un maestro del budismo chan: cuando trabajas con una sola mente, el trabajo se hace rápido.

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Experimenta con todo ¡Sin miedo!

Experimenta con todo ¡Sin miedo!

En el artículo ¡Insurrección! Cuestiona tus valores familiares, mencioné la importancia de nunca dar las cosas por hecho y de jamás permitirnos sentir demasiado cómodos con nuestros valores, ética y manera de resolver problemas.

Esto es porque el verdadero espíritu humano, el que logra cambios, el que descubre tierras inexploradas y el que nos hace lanzar estaciones espaciales; nunca descansa y siempre está buscando mejorar.

Lo que nos impulsa a ser mejores comienza con la pregunta ¿Por qué tiene que ser así?

Pero para que este cuestionamiento sea valioso y se convierta en la semilla del cambio, debe abrir un periodo de investigación y de experimentación. Con un simple método de prueba y error podemos encontrar lo que buscamos.

Como ejemplo me usaré a mi mismo.

En las últimas semanas he estado cuestionando mucho mi forma de trabajo, de pensar, de perder el tiempo y de cumplir lo que necesito hacer. El resultado es que no estoy donde quiero estar y necesito cambiar mi sistema de producción.

Acto seguido, tomé algún tiempo para listar lo que me hace feliz, todo lo que hago y cómo lo hago. Puse todo en papel porque es más fácil entender con listas y diagramas, es decir, visualmente.

Me di cuenta de todos los huecos en mi sistema y todos los hoyos negros que succionan mi tiempo y mi atención.  Leí un par de libros al respecto y modifiqué mi método de producción diaria, que aún sigue en etapa experimental. Pronto comentaré el resultado.

Así como podemos experimentar con la productividad, podemos poner a prueba nuestra condición física, buscar qué alimentación es el adecuado, cómo relacionarnos mejor con las personas y hasta podemos encontrar un mejor sistema de filosofía y creencias. Esas son las buenas noticias.

Las malas noticias es que cuesta trabajo, disposición y energía para levantarnos de nuestro gran trasero, cuestionar y actuar.

Hacer un cambio de hábito es posible, siempre y cuando sepamos que hay esfuerzo de por medio y que no hay atajos ni seres mágicos que nos ayuden.

Para comenzar a experimentar, recomiendo seguir estos pasos:

  1. Cuestiona la realidad. ¿Hay una mejor forma de hacer esto? ¿Así tiene que ser? ¿Estoy cómodo con esta situación?
  2. Analiza cómo haces las cosas. En una libreta escriba listas y pasos de cómo resuelves los problemas. Mira todo desde arriba, con otra perspectiva. Así localizarás todo lo que falla y que puede mejorar.
  3. A documentarse. Lee libros, blogs, artículos y todo lo que encuentres sobre lo que quieres cambiar. Es muy posible que haya alguien que lo descubrió antes que tú y tienes mucho qué aprender.
  4. Crea el nuevo sistema. En papel escribe los nuevos pasos para resolver tu problema. IMPORTANTE: Tu nuevo sistema tiene que seguir las Reglas de la Experimentación marcadas abajo.
  5. Pon todo a prueba. Es hora de actuar. Usa todo el tiempo tu nuevo sistema. Revisa los resultados.
  6. Modifica si es necesario. ¿Hay cambios? ¿Terminaste trabajando más? Modifica o elimina lo que no funcione y regresa al paso 5.
  7. Comparte. Enseña a los demás tus hallazgos para que la humanidad se beneficie. Sé generoso.

Por supuesto, los siete pasos anteriores no son obligatorios. ¿Estás cuestionando mi sistema de experimentación? ¡Modifícalo a tu conveniencia!

A lo largo de los años he escuchado a muchas personas que se escudan en la experimentación para hacer cosas irresponsables y nocivas. Usa tu sentido común. Si vas a conducir un experimento en ti mismo, sé responsable y sigue estas reglas.

Reglas de la Experimentación

  1. Que sea legal
  2. Que no dañe a nadie, ni a ti mismo
  3. Usa tu sentido común y lógica

Yo he estado experimentando con el ejercicio, alimentación, meditación, mis valores y hasta cómo cocino pasta. Ahora es tu turno. ¿Con qué estás experimentando actualmente?

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Cómo trabajar menos y ser cínico al respecto [Vida Oficinal 4]

Cómo trabajar menos y ser cínico al respecto [Vida Oficinal 4]

Dentro de la vida oficinal existe el mito no escrito de que verte ocupado de tiempo completo, es sinónimo de trabajar mucho. Y trabajar mucho es sinónimo de productividad.

Muchas veces me encontré que habían compañeros de oficina que habían permanecido 24 horas en su escritorio, sacando pendientes, alimentándose de frituras, pastelitos y café; y mirándose ocupados.

Esto, claro, atraía la admiración y felicitaciones de los demás compañeros que se sentían motivados a realizar la misma proeza para el bien de la comunidad.

Debo admitir que en mis 20’s, cuando viví enganchado al estereotipo de “soy creativo y trabajo de noche”, hacía exactamente lo mismo. Me enganchaba en las prisas de la mala planeación de algún jefe maniático, profesional en el oficio de mirarse ocupado. El resultado fueron demasiadas noches en vela entregadas a un amo al que yo no le importaba.

¿Te suena familiar?

Lo más deprimente del asunto es que mucho del trabajo que se realiza para “verse ocupado” es irrelevante. Se llenan formatos, reportes y vivimos reparando el daño que deja la mala organización de las tareas.

También es importante mencionar que cuando tenemos mucho trabajo tendemos a procrastinar porque nos sentimos abrumados. Entonces, en lugar de ser productivos, nos ponemos a responder mensajes en Twitter y Facebook.

Esto reditúa en mucho más estrés porque el trabajo sigue acumulándose y nosotros seguimos perdiendo el tiempo.

Cuando al fin nos dedicamos a trabajar, enfrentamos la realidad de que hay mucho por hacer y que pasaremos la noche en la oficina.

Somos fanáticos de trabajar mucho, pero no se nos ocurre que hay una mejor forma de hacer las cosas; es decir trabajar de forma inteligente.

Cuando resolvemos nuestras tareas de manera estructurada e inteligente, reducimos la carga de trabajo y optimizamos procesos. Entre las recompensas están: más tiempo libre, menos estrés, mejor humor y una salud más favorable.

Para trabajar de forma inteligente

Trabajar menos no significa ser negligentes con nuestro empleo y lista de pendientes. Lo que necesitamos hacer es encontrar un método para hacer las cosas de la manera más productiva posible.

Presento aquí algunas acciones que me han ayudado a lo largo de los años:

1. Apaga las distracciones

Las redes sociales son muy divertidas, pero son veneno para la productividad. Si quieres avanzar con tu trabajo, apágalas. No hay pretexto.

Esto aplica también para el correo elecrtónico. No vivas en el inbox. Revisa el correo dos o tres veces al día, máximo.

2. Cuestiona tu forma actual de producción

Cuando el ser humano se sienta en su gran trasero y está cómodo con su forma de resolver problemas, se vuelve perezoso. Ya no le importa innovar ni encontrar un mejor camino y se limita a hacer las cosas de la misma forma.

Creo que esto está mal. Necesitamos cuestionar cómo resolvemos las cosas. Tener un método probado por tu abuela para pelar papas, no significa que sea el mejor o más productivo.

Analizar nuestros procesos nos hace conscientes de todos los pequeños detalles que nos hacen perder tiempo o trabajar de más.

3. Aprende a usar bien tus herramientas de trabajo

Si Word es importante para resolver tu trabajo, ¿le sacas todo el jugo posible para hacer tu trabajo en menos tiempo? ¿Conoces todos los atajos? Esto aplica para todo tipo de herramientas que uses; desde una regla hasta software para editar video.

Te recomiendo mucho que inviertas en tu capacitación. Si no tienes dinero, lo único que necesitas es disciplina y buscar tutoriales en YouTube. Créeme, hay todo tipo de cursos ahí. Impresionante.

4. Respeta tu trabajo y deja de quejarte

Todos tenemos tareas que no disfrutamos del trabajo. Y parecería que uno de los deportes favoritos en la oficina es quejarse.

Si todo el tiempo que usas para quejarte lo aplicas en lo que tienes que resolver, terminarás más rápido.

5. Encuentra un sistema de productividad

No es un secreto que cuando nacemos nos arrojan a la vida sin ninguna especie de entrenamiento previo. Aprendemos a punta de golpes cómo resolver problemas. Esto, obvio, también lo hacemos de tiempo completo en la oficina.

No tener un sistema de productividad nos hace ir por esta existencia topándonos contra la pared una y otra vez.

La buena noticia es que existen muchísimos sistemas que nos ayudan a organizar el trabajo y a enfocarnos, como Getting Things Done o Pomodoro. Algunos vamos más allá y creamos nuestro propio sistema (SPOILER: pronto más noticias sobre esto).

La idea es buscar, encontrar y probar algún sistema que nos acomode.

A esto se le llama Minimalismo Aplicado. ¡Sí, señor!

PRECAUCIÓN: Buscar sistemas de productividad es muy divertido, pero puede convertirse en una carga. He conocido personas que no trabajan por estar organizando y aprendiendo a usar GTD. Lo importante de un sistema es tener un método, no el sistema mismo.

Ser cínico al respecto

Cuando comiences a terminar tus pedientes con mejor tiempo y a salir a buena hora de la oficina, te harás de muchos enemigos. Ellos aun seguirán dejando el alma en el escritorio y tú estarás haciendo cosas divertidas fuera de la oficina.

Disfrútalo con todo cinismo.

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20 consejos rápidos para mantenerte inspirado [Productividad]

Más de una ocasión he pasado por el escenario de que no quiero hacer las cosas. Cuando tengo un proyecto o actividad en la mente y comienzo con todas las ganas, pero en alguna parte del camino, me pierdo y simplemente ya no sigo.

Es cuando las musas se van, cuando la apatía cobra terreno y vemos que es más fácil leer los time lines de Twitter, Facebook o Google Reader, que seguir adelante.

En la mente nos planteamos esta ruta crítica de actividades invencibles y en algún punto del proceso, lo desechamos todo.

Procrastinación, dirían los enterados en productividad.

Para mi, el no estar motivado implica mucho más que abandonarse a perder el tiempo y sentirse abrumado por la tarea pendiente.  Y tampoco es un motivo para estar feliz, porque he visto quien se vanagloria y presume que estuvo perdido en una red social todo el día, en lugar de trabajar para terminar.

Y bueno, aquí entran muchos más factores como el hecho de que nos sentimos muy bien cuando (tontamente) retamos a la autoridad trabajando menos o escondemos la pantalla para aparentar que trabajamos.

Pero, ¿qué pasa cuando esta falta de ganas e inspiración afectan directamente a nuestra vida persona, como por ejemplo, dejar de fumar o bajar de peso? Nos encanta hacernos tontos y llenarnos la cabeza de pretextos por los cuales no nos podemos cumplir a nosotros mismos.

Engañar a alguien dando excusas es grave, pero creo que es mucho peor engañarnos a nosotros mismos con pretextos baratos como “estoy muy ocupado”.

Como siempre, no puedo decir que yo soy un santo y que he cumplido todos mis objetivos en la vida. Todo lo contrario. Justo porque me di cuenta de todo el tiempo y oportunidades que he perdido por tonto, es que estoy reflexionando esto.

Nos hace falta entender que para terminar lo que nos proponemos, necesitamos un buen nivel de responsabilidad y Continuidad de Propósito.

En budismo, Continuidad de Propósito es la intención de seguir y terminar lo que se empezó.

Sin auto engaños, sin exceso de planeación y sin pretextos para cubrir nuestra mediocridad.

La única forma que tenemos para llegar a nuestros objetivos es dando un paso a la vez.

Aun entendiendo este concepto, las musas son elusivas. Hay ocasiones en que se necesita una pausa en la cadena de producción y queremos un respiro, algo diferente.

La inspiración se va y puede resultar en un problema que nos pone en la situación de buscar pretextos.

Pero no todo es malo, por su puesto. En nuestras manos tenemos muchas herramientas que nos pueden ayudar a que la motivación regrese y concluyamos lo que comenzamos.

Aquí comparto estas ideas simples que me han ayudado en mi trabajo y proyectos personales. Son ideas mezcladas que pueden servir para algún trabajo rutinario o incluso para metas más grandes que toman más tiempo.

  1. Toma una pausa y camina por 10 minutos
  2. Escucha música del mundo, sal de lo que escuchas diario
  3. Lee algún blog o artículo
  4. Evita las redes sociales por algún tiempo
  5. Dibuja aunque no sepas
  6. ¡Escribe!
  7. Regálate 20 minutos y lee un poco de ese libro que no has continuado
  8. Respira profundamente por 3 minutos
  9. Medita por 10 minutos, diariamente
  10. Toma una taza de café
  11. Recarga la pila familiar y llama a tu madre
  12. Lee un cómic
  13. Aléjate de la computadora por 30 minutos
  14. Cuando estés en casa, evita la televisión
  15. ¡Apaga el teléfono móvil!
  16. Haz una lista de pendientes realista. Comienza actuando por las tareas cortas
  17. Habla con algún amigo
  18. Busca personas positivas, que te motiven, y habla con ellas
  19. Deja de quejarte
  20. ¡Hazlo un día a la vez!
Cada paso que das en la vida es una llegada completa. Nada que agregar y nada que quitar. 
Como siempre, esta lista no está completa. ¿Me ayudas a mantenernos motivados? ¡Grítalo en los comentarios!
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