
La práctica Zen es la aceptación radical de la vida como es. Eso lo podemos ver en muchos libros y material de estudio de nuestra filosofía. Practicamos con un corazón abierto, pero a veces las situaciones de la vida nos confunden porque hay muchas cosas sucediendo.
Este dharani es para devolver la atención a donde debe estar y recordarnos que debemos regresar a nuestra base de Shikantaza, abrir la mente, bajar el ego y entender que siempre es momento de conectar con la belleza profunda de la práctica. Esa belleza suave e imperceptible es la compasión.
A veces olvidamos que debemos actuar con compasión para nosotros y para los demás. También en ocasiones dejamos de ver que los demás conectan y actúan con nosotros con base en compasión. Esto es el cimiento de todo lo que hacemos en el Soto Zen.
El Dai Hi Shin Dharani se recita justo para eso. Para soltar, conectar y entender cosas que el intelecto no puede ver.
El lenguaje del corazón: ¿Qué es un dharani?
En Grupo Zen Ry?kan hacemos Shikantaza como pilar de nuestra práctica. Aunque recitamos dharanis como el Ushnisha Vijaya Dharani Sutra en nuestra ceremonia de año nuevo, no hemos hablado mucho de lo que significan.
Antes de entrar en la historia del dharani que les presento hoy, hay quel entender qué estamos recitando. A menudo confundimos los dharanis con los mantras, y aunque son parientes cercanos, tienen matices distintos.
Un mantra suele ser corto, una «semilla» sonora o una frase breve que enfoca la mente. Hay mucho más que decir, pero lo podemos comprender de esta manera.
El dharani, por su parte, es más extenso. La palabra sánscrita dharani significa «protección», «preservación» o «mantener». En la traducción china implica «nunca olvidarse de preservar el bien para con todos los seres».
Los dharanis tocan el corazón de una manera hermosa y profunda. No buscan apelar a la lógica intelectual, sino que actúan como un puente que nos une con el mundo espiritual. Al recitarlos, dejamos de lado el análisis racional para permitir que el sonido mismo nos armonice con la energía de los Budas y Bodhisattvas. Es una melodía de sabiduría que trasciende las palabras.
Sí, los dharanis son una práctica religiosa que no puede ser explicada, solo puede ser experimentada y sentida en lo profundo de nuestro ser.
Historia: De la India a las montañas de Japón
Este dharani es la transliteración al chino de un texto sánscrito original. Fue traducido en el siglo VII, durante la dinastía Tang, por el monje indio Bhagavad-dharma (Kabon Daruma). Su nombre completo es «Dharani del Avalokitesvara de mil manos y mil ojos, infinitamente amplio, de armonía inconmensurable y libre de obstáculos».
Aunque se recita con fonética japonesa, gran parte de su contenido tiene raíces en el hinduismo, mencionando figuras como Shiva (el de cuello azul) y Vishnu, que fueron integradas al budismo Mahayana como manifestaciones de la compasión universal.
Importancia para el Soto Zen
En nuestra tradición, el Daihi Shu (como se le conoce abreviadamente) es uno de los textos más queridos. Se utiliza para:
- Ceremonias matutinas y vespertinas: Para armonizar la energía del templo, de nuestro altar casero y de nosotros practicantes.
- Servicios conmemorativos: Para honrar a los ancestros y fundadores, como una ofrenda de mérito.
- Protección espiritual: Se cree que su recitación protege la mente de las distracciones y purifica el entorno, ayudándonos a mantener el pensamiento correcto y la concentración en el samadhi.
Importancia para el practicante moderno
Para quienes vivimos en el caos del siglo XXI, el Dai Hi Shin Dharani es un recordatorio de la resiliencia. El dharani menciona al «Bodhisattva de Cuello Azul», una metáfora de alguien que es capaz de beber el veneno del mundo (el sufrimiento, el odio, el estrés) para proteger a los demás sin dejarse destruir por él.
En la práctica moderna, nos enseña a:
- Transformar los «tres venenos»: Ira, avaricia y autoengaño que nublan nuestro día a día.
- Actuar de manera altruista: Las «mil manos» simbolizan nuestra capacidad de ayudar de formas infinitas a nosotros mismos, y a todos los seres que nos rodean.
- Estar presentes y claros: Los «mil ojos» representan la sabiduría para ver el sufrimiento propio y el ajeno, más allá de las apariencias y actuar con compasión real.
Cómo recitar este dharani en la práctica cotidiana
Recitar el Dai Hi Shin Dharani es invitar a la compasión universal a sentarse a nuestra mesa. Aquí tienes algunas recomendaciones para integrarlo en tu vida:
- En el altar y antes de Zazen: Si tienes un espacio de meditación en casa, recítalo ante el altar antes de sentarte en Zazen. Ayuda a calmar el «ruido» mental y a dedicar tu práctica al bienestar de todos los seres.
- En medio de la labor diaria: No necesitas estar en un templo o en un altar para que el dharani surta efecto. Puedes recitarlo en voz baja o simplemente escucharlo mientras realizas tus tareas, cocinas o caminas. Esto convierte el trabajo ordinario en una práctica sagrada de atención plena y compasión.
- Ante las pruebas de la vida: Cuando el corazón se rompe, cuando enfrentas una pérdida o una crisis personal, el dharani actúa como un bálsamo. Recitarlo en estos momentos crea un espacio de paz y nos recuerda que no estamos solos en nuestro sufrimiento. Es una herramienta poderosa para transformar el dolor en sabiduría.
Puedes escucharlo o recitar con este video:
Texto original del Dai Hi Shin Dharani
NAMU KARA TAN NO TORA YA YA NAMU ORI YA BORYO KI CHI SHIFU RA YA FUJI SATO BO YA MOKO SATO BO YA MO KO KYA RUNI KYA YA EN SA HARA HA EI SHU TAN NO TON SHA NAMU SHIKI RI TOI MO ORI YA BORYO KI CHI SHIFU RA RIN TO BO NA MU NO RA KIN JI KI RI MO KO HO DO SHA MI SA BO O TO JO SHU BEN O SHU IN SA BO SA TO NO MO BO GYA MO HA TE CHO TO JI TO EN O BO RYO KI RU GYA CHI KYA RYA CHI I KIRI MO KO FUJI SA TO SA BO SA BO MO RA MO RA MO KI MO KI RI TO IN KU RYO KU RYO KE MO TO RYO TO RYO HO JA YA CHI MO KO HO JA YA CHI TO RA TO RA CHIRI NI SHIFU RA YA SHA RO SHA RO MO MO HA MO RA HO CHI RI U KI U KI SHI NO SHI NO ORA SAN FURA SHA RI HA ZA HA ZA FURA SHA YA KU RYO KU RYO MO RA KU RYO KU RYO KI RI SHA RO SHA RO SHI RI SHI RI SU RYO SU RYO FUJI YA FUJI YA FUDO YA FUDO YA MI CHIRI YA NORA KIN JI CHIRI SHUNI NO HOYA MONO SOMO KO SHIDO YA SOMO KO MOKO SHIDO YA SOMO KO SHIDO YU KI SHIFU RA YA SOMO KO NORA KIN JI SOMO KO MO RA NO RA SOMO KO SHIRA SU OMO GYA YA SOMO KO SOBO MOKO SHIDO YA SOMO KO SHAKI RA OSHI DO YA SOMO KO HODO MOGYA SHIDO YA SOMO KO NORA KIN JI HA GYARA YA SOMO KO MO HORI SHIN GYARA YA SOMO KO NAMU HARA TAN NO TORA YA YA NAMU ORI YA BORYO KI CHI SHIFU RA YA SOMO KO SHITE DO MODO RA HODO YA SO MO KO
Traducción al español del Dai Hi Shin Dharani
Basada en la traducción del sánscrito y japonés al español, inspirada en el trabajo de Mokugen Roshi. La traducción es larga, pero es la mejor forma que encontré de que tenga sentido en nuestra lengua.
En este dharani se habla de Avalokisteshvara con otros nombres como Kanjizai, Bodhisattva de Cuello Azul, Guardiana Espiritual y Gloriosa Vencedora de color oscuro.
Hacia el final se menciona el uso de un chakram. Esta era un arma en forma de disco dentado que se arrojaba con fuerza a los adversarios.
Me entrego a los Tres Tesoros: Buda, Dharma y Sangha. Me entrego a la Santa Bodhisattva Avalokitesvara, quien está dotada de la mente de la gran compasión.
¡Oh! Entreguémonos a la Bodhisattva Kanjizai, que nos protege y nos salva de todos los temores, obstáculos, enfermedades e ilusiones. Tras refugiarnos en ella, recitemos este mantra para alabar a Avalokitesvara, la Bodhisattva de Cuello Azul, dotada de una extraordinaria fuerza divina. Al liberarnos de las ilusiones y las influencias maléficas, purificando nuestras existencias, todas nuestras esperanzas y necesidades podrán realizarse. Recitemos este mantra, lleno de luz y bienestar, que vence todas las fuerzas malignas y purifica la vida de los seres confundidos.
¡Om! ¡Sonido sagrado! ¡Sabiduría de luz resplandeciente! Alabemos a quienes poseen la luz de la sabiduría, a quienes han trascendido los apegos del mundo. ¡Salve! Como el sol o como un león, ¡salve al Dios Vishnu! ¡Oh, Grande y Santa Bodhisattva Kanjizai! Invoquemos y memoricemos este mantra. Debemos recitarlo siempre. Recordemos practicar este Dharani. ¡Practiquémoslo! Consumemos esta práctica, ejecutémosla. Recordemos bien este mantra, con cuidado.
¡Oh, Victoriosa! ¡Gran Victoriosa! Preservemos bien la memoria de este mantra. ¡No lo olvidemos! ¡Oh, Suprema Señora de la Tierra, Santa Bodhisattva Kanjizai! ¡Te invoco! ¡Te invoco! ¡Oh, Bodhisattva de pureza inmaculada! Eres aquella que se alejó de las impurezas. ¡Oh, Bodhisattva de cuerpo completamente puro! ¡Que venga aquella que nace de la Verdad! ¡Que venga tal como es!
Avalokitesvara, ¡eres la Guardiana Espiritual de la Gran Tierra! Haz que se elimine el veneno de la avaricia. Haz que se elimine el veneno de la ira. Haz que se elimine el veneno del autoengaño de la mente. ¡Libéranos de esto! ¡Aléjanos de esto! Libéranos de las impurezas del mundo.
Como el sol o como un león, caminemos con firmeza. Marchemos con confianza. Manifestemos nuestra Naturaleza Original, expresemos nuestra Esencia. Avancemos en el Camino. ¡Vamos adelante! Realicemos el Correcto Satori del Buda. Realicemos la Verdad Universal. Concédenos la liberación y el esclarecimiento.
¡Oh, Bodhisattva de Cuello Azul, Kanjizai!, eres aquella de profunda compasión. ¡Bienaventurados los que desean verte, pues en tu manifestación encontrarán gran alegría! Felicidades a quienes se alegran con la trascendencia de las ilusiones. Bendecidos son los que realizan la superación de sus propios egocentrismos. Felicitaciones a los grandes practicantes del Camino.
Salve a quienes se liberan por la práctica del Dharma del Yoga. ¡Oh, Venerable Bodhisattva de Cuello Azul! Reverenciamos a quien posee rostro de Jabalí y rostro de León. ¡Salve a todos los Grandes Realizadores del Camino! ¡Oh, respetables que portan la flor de Loto! Venturosos los que se defienden con el disco chakram. Bendecidos los que se iluminan con el sonido de la caracola. Alabados los que portan el gran báculo. Salve a la Gloriosa Vencedora de color oscuro. Felices los que visten piel de tigre.
Me entrego a los Tres Tesoros: Buda, Dharma y Sangha. Me entrego a la Santa Bodhisattva Kanjizai. ¡Que podamos realizar todas nuestras aspiraciones! ¡Salve a todos los versos de este mantra!

