Feliz Día de la Paz (interior) 2015

La ONU ha declarado que todos los 21 de septiembre son el Día de la Paz. Es una iniciativa hermosa, pues uno de los hábitos que más felices nos hacen, es la paz.

Desde niños nos han educado a entender paz como una utopía en donde la guerra y el conflicto no existen. Es esta dimensión en la que todo funciona, los derechos humanos se respetan, a nadie le falta nada y nadie se agrede; no hay armas ni personas guiadas por la avaricia o la violencia.

En México (1867 AD), el prócer Benito Juárez acuñó la frase «Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz«.  Sin duda es una cita linda, pero tiene el mismo problema que tienen todas las citas sobre la paz y todas las enseñanzas de la cultura occidental.

Pero si hay algo que la historia nos enseña una y otra vez, es que todos los esfuerzos por mantener la paz han fallado miserablemente y seguimos siendo una especie conflictiva, llena de ego; que nos conduce al odio y al sufrimiento.

Hay una razón específica por lo que ésto sucede y por lo que la paz verdadera nunca llegará.

Hacemos manifestaciones, tomamos las calles y exigimos paz a los gobiernos. Queremos que los líderes nos escuchen, que un salvador supremo o un amigo imaginario nos salve.

Buscamos a toda costa que la gente se porte amable con nosotros, que respeten nuestros derechos y que nadie nos agreda.

¿Puedes notar la tendencia?

Vemos y sentimos la paz como un ente externo a nosotros mismos.

El concepto que tenemos de paz es siempre de afuera hacia adentro. Son los demás los que deben cultivar la paz para que me beneficie a mi.

Y en ese proceso seguimos mortificando el cuerpomente con mala alimentación, le negamos el ejercicio, consumimos violencia y odio en nuestro entretenimiento, lo atiborramos de información chatarra que nos impulsa a la ignorancia.

Debido a que el concepto de silencio nos aterra, dejamos que los deseos y los apegos nos controlen. Esto nos tortura el alma y genera sufrimiento personal y para quienes nos rodean. No cultivamos compasión para uno mismo, así jamás la podremos brindar a los demás.

Tratamos nuestro cuerpomente como depósito de chatarra; lo cual resulta en que simplemente no entendemos el concepto de paz, porque negamos la paz a nosotros mismos.

El caos, la violencia y la guerra comienzan dentro de una mente que no conoce la paz.

Mientras seamos indisciplinados con nuestro cuerpomente, si no vigilamos nuestros pensamientos y si nunca nos respetamos a nosotros mismos, jamás estaremos en posición de entender los conceptos de paz, respeto y compasión.

Antes de pedir o desear paz a la gente del mundo, uno necesita tomar en serio la responsabilidad de cultivar la paz interna.

El primer paso hacia la paz universal comienza dentro de nosotros; sintiendo compasión por nosotros mismos para poder tomar acciones que nos lleven a tranquilizar el caos interno.

¿Cómo lograrlo? Practicando meditación con disciplina y sin pretextos, cuidando nuestro propio cuerpo. Respeto y disciplina son claves para entender hasta la médula el concepto de PAZ.

En el Dhammapada, el Buda nos dice:

El odio nunca se apaga con odio.
El odio se apaga con Amor.

Esa es una ley eterna.

Shakyamuni enseña que el odio y la avaricia son las semillas de la violencia; y ambas comienzan cuando dejamos la ignorancia nos domine. Para el budismo el término ignorancia no se refiere a cuestiones académicas, sino a la noción de que nuestra existencia personal es única e independiente de los demás.

Ignorancia es creer que el universo gira en torno a uno y que está para obedecer nuestros caprichos.

Pero no es así. Cuando tomamos el control de nosotros mismos y vivimos con respeto y disciplina, estamos llevando nuestra vida con paz y rectitud.

Solo así podremos dar y pedir paz a los demás.

Feliz día de la paz interior, que lo celebramos hoy y todos los días 🙂

Mañana de mudras y mantras. México, D.F. Oct 9, 9:00 AM

Mañana de mudras y mantras. México, D.F. Oct 9, 9:00 AM

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La cultura occidental nos ha enseñado a buscar la felicidad afuera de nosotros. Queremos tener más y vivir más experiencias para encontrarnos a nosotros mismos.

Pero esta búsqueda necesita comenzar desde adentro, poniendo atención a nuestro cuerpomente, sintiendo las vibraciones de nuestra propia voz y expresando lo sagrado con movimientos suaves de las manos.

Te invito a pasar una mañana de paz entre amigos, con meditación, mudras y mantras.

Fecha: Viernes 9 de octubre, 9:00 AM

Sede: Librería Intilari. Avenida La Morena, #1305, col. narvarte, México DF. Tel: 01 55 5535 1710. Facebook.

Sólo 7 lugares disponibles. Reserva en elchocobuda ARROBA gmail.com

 

Caminar (y vivir) en silencio para calmar la mente

Cuando tenía unos 25 años, una de las mejores experiencias en mi vida fue un retiro de aikido en el que permanecí en silencio por varios días. Todos los asistentes sabíamos de ante mano nuestras obligaciones y tareas, pues las habíamos estudiado por un par de semanas antes.

Durante 4 días nadie dijo una sola palabra. Nos comunicábamos con acciones y con las técnicas en el dojo. Al principio fue muy difícil por que durante toda mi vida el lenguaje siempre había sido una herramienta nata, a la cual siempre se recurre sin pensar.

Al segundo día de silencio, entrenamiento y meditación, experimenté cosas que nunca imaginé posibles. Para empezar comencé a tener una claridad mental que no conocía. La comida, a pesar de ser sólo arroz y vegetales, tenía un sabor intenso y fuerte. Los colores del dojo, los sonidos y lo que mi cuerpo sentía; todo era mucho más real y profundo. El resto del tiempo lo pasé entrenando con una dedicación y disciplina maravillosos.

De regreso en la ciudad, mi maestra y compañeros comentamos lo vivido. Ella nos dijo que el Silencio (sí, con S mayúscula), era la herramienta más grande para el artista marcial. Es en el Silencio donde vive la concentración y de donde el bushido saca la fueza necesaria para la vida. En el Silencio radica el Ki o Qi, la energía intrínseca del universo.

Para las filosofías antiguas el Silencio era el cimiento de la espiritualidad. El mismo Buda, siendo la personificación del Silencio, se mantuvo callado por 6 días luego de haber llegado a la iluminación.

No importa la cultura que estudiemos, si miramos su espiritualidad, nos encontraremos con que el Silencio siempre está presente y es practicado de forma rigurosa, aun cuando estar en silencio implique canto y danza.

¡Estás loco, Chocobuda! ¿Cómo es posible estar en silencio mientras se canta y se baila?

Cuando bailamos y cantamos en un concierto o en una fiesta, la mente discursiva se calla. Los pensamientos que nos atormentan se van por un momento y llegamos a experimentar el Silencio absoluto gracias a que entramos en meditación profunda.  Ésta es la razón por la que en culturas ancestrales los mantras y la danza son practicados para entrar en contacto con la divinidad.

Al callar la voz y los pensamientos, tan sólo por un minuto, la mente mira hacia adentro y encuentra la fuerza y la inspiración para seguir adelante. Es en el Silencio donde nos ponemos en contacto con la vida, lo que nos da una comprensión muy íntima con la Gratitud y la Compasión.

El Silencio es imprescindible para el crecimiento personal.

Esto lo sabemos todos, pero nuestra cultura contemporánea está centrada en la producción de ruido tanto externo como mental. El resultado lo conocemos todos: estamos más solos, estresados y enojados que nunca. No podemos concentrarnos en nada y tenemos un miedo sobrenatural a estar solos.

Buscamos más distracciones, más tecnología y música más estridente para intentar cubrir nuestra soledad. La sociedad nos impulsa a mantenernos ocupados de tiempo completo.

Y es triste, por decir lo menos.

Cuando guardamos silencio aprendemos a observar la vida que nos rodea. Es irónico, pero cuando no hablamos es cuando nos conectamos de forma espiritual e íntima con las personas que nos rodean; y ni siquiera es necesario mirar directamente. Basta con callarnos y escuchar la respiración o el movimiento que los demás producen.

Para practicar el Silencio no se tiene que ser un ser iluminado o un meditador experto. Se necesita simplemente querer hacerlo y convertirlo en un hábito.

Es tan sencillo como dedicar 5 minutos al día para beber una taza de café o té y dejar de hablar, poniendo toda la atención al sonido que nos rodea.

Entre amigos y parejas, guardar silencio y sentirse uno junto al otro por unos minutos sin hablar, es mágico.

El Silencio calma la mente y es el primer paso a una buena salud mental, pues ejercitamos la disciplina de dejar ir palabras inútiles y ponemos atención a los demás.

Con todo esto dicho, guardaré silencio y esperaré aquí a que tú también lo practiques 🙂

Retiro urbano de otoño también en línea

Retiro urbano de otoño también en línea

 

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La tecnología en comunicaciones nos permite trascender fronteras y barreras físicas para estar juntos. Gracias a ella es que existe un blog como el Chocobuda.

Kid Buda y yo nos dimos cuenta que muchos amigos fuera de la Ciudad de México quieren participar del Retiro de Otoño; por lo que decidimos abrir la posibilidad de tomarlo en línea.

Por primera vez en la historia de Dharma para la Ciudad el retiro se transmitirá en vivo, vía Google Hangouts para 9 personas que se inscriban.

Aun hay tiempo y lugares disponibles.

Únete a nuestro ya tradicional retiro, comparte con nuevos amigos y mantén al estrés alejado por dos días. ¡Son vacaciones para la mente!

Toda la información AQUÍ.