En el hemisferio norte el invierno tiene una forma muy especial de pedirnos pausa. No lo hace a gritos, sino con el frío que nos invita a buscar el calor del hogar y con la luz que se retira temprano. Ha llegado mi momento de guardar silencio por lo que resta del año.
Es hora de dejar de hablar un poco y de empezar a escuchar más lo que ocurre cuando no hay ruido. En Sobogenzo Uji, Dogen Zenji nos enseña «No pienses que el tiempo simplemente vuela; no pienses que el vuelo es la única función del tiempo. Si el tiempo simplemente volara, existiría una separación entre tú y el tiempo».
Este invierno, no dejemos que el tiempo «se nos vaya». Seamos el tiempo mismo. Seamos el frío, la pausa y el silencio. Miremos para adentro, sin juzgar lo que encontramos, y de hay que permitir que las fiestas sean simplemente lo que son. A veces hay luz y risa, a veces caos, a veces hay calma; la práctica es estar presentes sin perder el centro, habitando plenamente este «ahora» que es nuestra vida.
Quiero aprovechar estas líneas para dar gracias. Gracias por todas las experiencias de este año, por las lecciones compartidas y por haber sido parte de una Sangha que sigue viva, que crece y que ya extiende sus raíces por todo el mundo. Cada uno de ustedes es una joya en la red de Indra.
Gracias por creer en el Zen, en el Buda y en las enseñanzas de nuestros ancestros. Por poner todas estas locuras a prueba y por nunca dejarme solo en el camino.
Deseo que estos días sean para ustedes un refugio de familia, de amigos y, sobre todo, de un profundo y reparador silencio.
Por ahora, Grupo Zen Ryokan se va de vacaciones por unos días. Aunque la actividad formal se detenga, nuestra práctica no toma vacaciones. Zazen no se queda en el cojín; respira con nosotros al partir el pan y al abrazar a la familia.
Prometo que ya no los molestaré más (al menos por este año). Es necesario recargar la energía y limpiar el no-polvo de la mente para poder seguir girando la Rueda del Dharma.
Nos veremos el 1 de enero de 2026 para nuestra tradicional ceremonia de Año Nuevo, para empezar con el pie derecho y la mente clara. Regresaremos a nuestras actividades normales el lunes 5 de enero de 2026. Revisen el foro y el grupo de difusión de WhatsApp para los avisos que estaré dando.
Esta es la penúltima entrada en este blog. La siguiente será la invitación para la ceremonia.
Hasta entonces, por favor, respiren con todo su ser. Que cada inhalación les recuerde el milagro de estar vivos y cada exhalación sea una ofrenda de paz para quienes los rodean. Recuerden que su verdadera naturaleza búdica no descansa por vacaciones. Ustedes son la luz, la compasión y el refugio. Sean inmensamente humanos. Sean Buda.
Solo un pequeño recordatorio, querida sangha. El fin de semana de 6 y 7 de diciembre de 2025, tenemos nuestro evento final para 2025. ¡Los espero!
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Nuestro Rohatsu Sesshin es una práctica con un propósito profundo. Dedicamos este esfuerzo a todos los seres que atraviesan enfermedades o dolor crónico, ofreciendo nuestra práctica para su bienestar.
En diciembre también celebramos Jodo-e (Día Bodhi), la iluminación de Shakyamuni Buda, el fin de Ango y la conclusión de nuestras actividades como sangha para 2025.
Invito al Grupo Zen Ryokan y a cualquier persona interesada (aunque no pertenezca a nuestra sangha) a un retiro de Zazen de 2 días.
Será un mini Sesshin enfocado enteramente en la práctica. No habrá ceremonias ni charlas; solo el sonido de la campana y las instrucciones para Zazen y Kinhin (meditación caminando).
Práctica Global: El sábado 6 de diciembre nos uniremos al Rohatsu de la sangha Treeleaf (Tsukuba, Japón), conectando nuestra práctica con la de compañeros en el Dharma de todo el planeta. (Más detalles en el foro).
Ritmo del Retiro: Tendremos múltiples sesiones de Zazen seguidas de 10 minutos de Kinhin durante todo el día. Habrá pausas programadas para comer y descansar. Los periodos de Kinhin también pueden usarse para ir al baño o beber algo, manteniendo el silencio tanto como sea posible.
Sobre la Práctica Intensiva: El Sesshin es vital en la práctica Soto Zen. Es la oportunidad de hacer una pausa real y dedicarnos por completo a sentarnos juntos.
Si es tu primera vez practicando Zazen por periodos largos, siéntete libre de alternar entre el zafu y una silla. Lo importante es mantener el esfuerzo hasta el final. Vale la pena hacer esta pausa para que «la vida solo sea vida». Al terminar, comprenderás por qué.
Este año presentamos dos horarios. Uno para Ciudad de México y otro para España. Ambos están calculados para que pasemos la mayor cantidad de tiempo practicando juntos.
Si no te es posible estar todo el día con nosotros, puedes entrar y salir a tu conveniencia únicamente en las sesiones de Kinhin. Espero puedas acompañarnos en las sesiones que te queden cómodas.
Tratar de mantener los horarios establecidos. Si entras, que sea al principio de un Kinhin. Si sales, que sea hasta que un Zazen termine.
Si tienes que interrumpir Zazen para estirar piernas, rascarte, etc., primero haz gassho. Gassho para continuar Zazen.
Ser respetuosos entre todos los compañeros. No hacer nada que llame la atención o distraiga a los demás.
Usar ropa cómoda, preferentemente color oscuro.
Puedes cambiar entre zafu y silla entre sesiones de Zazen.
Durante Zazen puedes estirar las piernas cuando sea necesario, pero regresa a piernas cruzadas.
Al terminar el primer día, continua con la mentalidad de que estás en retiro. Guarda silencio lo más posible y usa tu móvil lo menos posible. Puedes salir a caminar, escuchar música suave, ver una película o documental del Dharma o leer algún texto budista.
Cómo participar: En el foro de nuestra sangha publicaré los datos para entrar a la sala de Zoom, un día antes de Sesshin. Clic aquí.
Notas:
Si no es posible estar todo el día, participa en las sesiones que te sea posible. Pero esfuérzate por estar todo el tiempo.
Es un retiro intensivo de meditación sentada (Zazen) que se celebra anualmente en la tradición Soto Zen. Su propósito es conmemorar la iluminación de Shakyamuni Buda después de un profundo esfuerzo de autocontrol y Zazen.
2. ¿Qué significa Ango?
Ango es el periodo tradicional de práctica intensa, que dura varios meses, realizado por la comunidad budista (Sangha). Este Sesshin de Rohatsu de dos días marca el fin de este periodo anual de esfuerzo concentrado para la Sangha Grupo Zen Ryokan.
3. ¿Qué es Jodo-e?
Jodo-e, también conocido como el Día Bodhi, es la celebración de la iluminación de Shakyamuni. Se celebra en diciembre, coincidiendo con el Rohatsu. Es un recordatorio solemne y alegre del despertar que es posible en nuestra propia vida.
Ya estamos en la recta final del año. Diciembre ha llegado con su aire fresco, las luces en las calles y esa necesidad colectiva de estar cerca de quienes apreciamos. Es una época curiosa para nosotros, porque habitamos dos mundos: por un lado corremos entre compromisos y compras navideñas, y por el otro, buscamos el silencio para soltarlo todo en el zafu.
Aunque nuestras costumbres cambien un poco este mes, lo que nos une sigue intacto: nuestro cariño y compromiso con la Triple Gema.
Este es un recordatorio para hacer sus aportaciones del mes. Recuerden que esta comunidad y todos los esfuerzos por mantener la Rueda del Dharma girando son posibles gracias a su generosidad. Dana paramita es una base sólida de nuestra espiritualidad.
Permitamos que la energía fluya y que el Dharma siga disponible y cálido para quien lo necesite, justo como una taza de té en una mañana helada.
El maestro Chan Huangbo Xiyun, nos dejó esta enseñanza sobre la naturaleza de la mente y el dar:
«Aprende a darlo todo, y no te aferres a nada. Cuando la mente no reside en nada, eso es la verdadera ofrenda.»
Que cada acto de generosidad sea una luz que ilumina el camino de los demás.
Gracias por su práctica, por su apoyo y por ser parte de esta familia. Felices fiestas.
¿Por qué donar?
Sostén de Nuestra Sangha: Tu donativo ayuda a mantener nuestras actividades, plataformas tecnológicas, facilitar enseñanzas y prácticas, y asegurar que la sabiduría del Dharma esté accesible para todos.
Práctica de Dana Paramita: Dana, o generosidad, es una de las perfecciones que cultivamos en el Budismo. Al dar, no solo ayudamos a otros, sino que cultivamos nuestra propia mente desapegada y compasiva.
Conexión y Compromiso: Al donar, reafirmamos nuestro compromiso con la Sangha y con nuestro camino espiritual, fortaleciendo nuestra conexión y sentido de pertenencia.
¿Cómo puedes contribuir?
Puedes hacer tu donativo a través de Ko-Fi, PayPal o transferencia, cada aporte es una semilla que siembra paz, sabiduría y compasión en nuestra comunidad y en el mundo.
También nos ayuda mucho si difunden la existencia de Grupo Zen Ryokan para poder llegar a más personas.
Recordemos las palabras de Dogen Zenji: «Practicar la generosidad es el fundamento de la Vía». Al abrir nuestros corazones y manos en Dana, abrimos también las puertas a un mayor entendimiento y compasión.
Agradezco profundamente su continuo apoyo y generosidad. Juntos, mantenemos viva la llama del Dharma.
Que todos los seres se beneficien de nuestra práctica.
El tema de estos meses de Ango 2025 fue: «Soltar para encontrar». Al principio hablé de cómo buscamos interminablemente en esta cultura que hemos creado. ¿Pero en realidad encontramos lo que queremos?
Esta civilización consumista nos presiona las 24 horas del día a buscar. Somos buscadores crónicos. Buscamos más dinero en la cuenta, más reconocimiento en el trabajo, una lista más larga de amigos, un amor de película, sabores más exóticos y experiencias más lujosas para publicar en Instagram.
Nos han enseñado que la acumulación es el éxito. Pero en estas búsquedas, a menudo nos perdemos tanto en el mapa del deseo que ya no podemos encontrar el camino de regreso a casa. Nos olvidamos de quiénes somos cuando no estamos persiguiendo la siguiente zanahoria.
Aquí es donde entra la tinta y el papel de arroz.
La tinta que respira
Uno de los símbolos más queridos del Zen es el Enso. A simple vista, es solo un círculo de tinta negra. El pincel toca el papel, la mano viaja circularmente por el universo de la hoja blanca y regresa al origen.
Pero si observas con atención un Enso auténtico, notarás algo particular. Casi nunca se cierra. No es una circunferencia geométrica perfecta creada por un compás. Es un trazo vivo que no se aferra a sí mismo.
El Enso comienza con fuerza, una mancha de tinta llena de intención. Crece, se expande, busca por todos lados, viaja a través del vacío del papel… pero cuando está a punto de tocar su propio inicio, se detiene. Suelta la búsqueda. Se suelta a sí mismo.
Ese espacio vacío, ese pequeño hueco donde el círculo no se cierra, es por donde entra la luz. Es lo que permite que el círculo respire.
Ango como un círculo abierto
Este Ango que estamos terminando ha sido un Enso para nuestra práctica. Si participaste activamente, hace meses pusimos el pincel sobre el papel con una intención firme. Hemos circulado juntos; nos hemos sentado en Zazen cuando no queríamos, hemos comido en silencio, hemos trabajado y hemos vivido nuestras vidas cotidianas con una atención renovada. Hemos avanzado.
Y ahora, hemos regresado al punto de origen. Es el fin del ciclo.
La tentación del ego es decir «¡Lo logré! He terminado el Ango». Queremos cerrar el círculo, ponerle un sello de «aprobado» y colgarlo en la pared de nuestros logros espirituales. Pero si hacemos eso, matamos la práctica.
Si el Enso se cierra herméticamente, ya no es un Enso; es solo un cero o una mancha contenida. Es un círculo común y corriente, asfixiado en su propia perfección.
Del mismo modo, si al llegar al final de Ango cerramos la experiencia y nos decimos «ya está hecho», esa práctica queda congelada en el tiempo. Ya no sirve de nada porque deja de fluir hacia nuestra vida diaria.
Tú eres el trazo
La práctica Zen, Ango y tú, no son cosas separadas. Todos somos un Enso en constante formación.
Si tú te cierras, si te defines por tus logros, tus fracasos o tus títulos, te aferras a una versión estática de ti mismo. Al hacerlo, dejas de admitir todas las posibilidades frescas que la vida te ofrece a cada instante. Un corazón cerrado, como un círculo cerrado, no deja entrar nada nuevo.
Este Ango decidimos «soltar para encontrar». Ahora que es hora de soltar la estructura formal del Ango, la pregunta es: ¿Qué hemos encontrado?
Quizás encontramos un poco más de paciencia, o tal vez encontramos que nuestra mente es más ruidosa de lo que creíamos. Sea lo que sea, ¿vale la pena aferrarnos a ello? El Zen nos dice que no.
Soltar para seguir girando
Terminamos Ango con una mente-corazón abierta, no aferrada, fluida y libre.
El propósito de Ango es la práctica y la transformación, no la graduación o recibir un diploma por tus esfuerzos. El Enso es bello precisamente porque es incompleto, porque sugiere que el movimiento continúa en el espacio invisible más allá de la tinta.
Ango es Enso, Enso es Ango. Enso y Ango son Buda.
Soltamos el horario. Soltamos la intensidad. Soltamos la idea de que somos «personas espirituales». Y al soltarlo todo, paradójicamente, encontramos la práctica real: la que sucede cuando nos levantamos del cojín y simplemente preparamos el café de la mañana con atención plena.
El círculo no se cierra, y gracias a eso, la vida continúa. Gracias por estar.
¡Los esperamos el domingo!
Dana
Los monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: El Enso que suelta y se encuentra en el fin de Ango.
Los espero:
Día: Domingo 30 de noviembre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Desde hace algún tiempo he estado observando las noticias, ese desfile interminable de conflictos y tensiones globales. Veo cómo los gobiernos del mundo parecen tener una única estrategia para acabar con el crimen y los conflictos: más violencia, más armas, más guerra. Es como intentar apagar un incendio lanzándole gasolina.
Siempre llego a la misma conclusión. Todo ese caos en las sociedades humanas no es más que un reflejo de cómo estamos por dentro. Estamos rotos espiritualmente.
Nos hemos convencido de que la solución a nuestros problemas vendrá de una nueva ley, de un líder político o de una tecnología revolucionaria. Pero la verdad es que la violencia y el conflicto externos son la manifestación de nuestra propia desconexión interna. Hemos olvidado la compasión básica. La verdadera solución, la única que es sostenible, es reeducarnos para recuperar nuestra espiritualidad. Porque, al final del día, la espiritualidad es la base de la compasión, y sin compasión, no hay felicidad posible.
Pero además, no hay tal cosa como “conflicto externo”. Todos son internos, todos nos afectan. Pero estamos tan alejados de la vida, que los vemos como algo fuera del ser.
Dogen Zenji, en Genjokoan, nos enseña que:
«Estudiar el camino de Buda es estudiarse a sí mismo. Estudiarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de sí mismo es ser iluminado por todas las cosas del universo.»
Esta cita tiene muchos significados como confianza en la Triple Gema, practicar Zazen sin importar la incomodidad, pero también significa dejar de darle importancia al ego y viajar hacia adentro del ser. Cuando nos olvidamos de que no somos el centro de todo, empezamos a conectar con todas las cosas del universo.
¿Por qué nos sentimos tan vacíos y perdidos?
Todos, absolutamente todos, hemos pasado por momentos donde nos sentimos como un barco a la deriva en medio de un océano oscuro. Hemos creado términos horribles como “la noche más oscura del alma” para justificar nuestra derrota ante lo que no sabemos cómo entender. Es esa sensación de vacío en el pecho, de que algo fundamental falta, aunque tengamos la despensa llena y el último modelo de teléfono en el bolsillo.
El problema es que muchos se quedan estancados en ese estado. Pasan años, o incluso toda una vida, en un estado de entumecimiento emocional. Es una tristeza profunda ver cómo esta desconexión nos amarga la experiencia de estar vivos. Nos levantamos, trabajamos, pagamos cuentas, vemos series y volvemos a dormir. Pero, ¿dónde quedó el asombro? ¿Dónde quedó la chispa?
Este sentimiento de «no pertenencia», de ser un extraño en tu propia vida, no es normal, aunque sea común. Es el síntoma de un ser que está pidiendo a gritos ser escuchado.
El costo de borrar la espiritualidad de la ecuación
Es grave y triste ver cómo nos negamos a adoptar una filosofía de vida para regir nuestras decisiones. Pero es aun peor y lamentable ver cómo, colectivamente, hemos borrado la espiritualidad de la ecuación de nuestra vida diaria. Nos hemos vuelto muy fríos, tremendamente materialistas y hasta cínicos.
A veces me da la impresión de que jugamos a ser dioses pequeños y torpes. Pretendemos que lo comprendemos todo y que lo controlamos todo porque tenemos ciencia, datos y dinero para intentar dominar al mundo y a las personas. Nos reímos de lo «místico» y adoramos lo «tangible». Pero esta actitud arrogante tiene un precio altísimo: nos rompe.
Destroza nuestra conexión natural con la vida. Nos separa del árbol que nos da sombra, del vecino que necesita ayuda y, lo peor de todo, nos separa de nosotros mismos.
¿Cómo recuperar la espiritualidad en un mundo cínico?
Debemos recuperar nuestra espiritualidad y esto debería ser nuestra prioridad absoluta para el 2026. En realidad esto es válido para cualquier momento, pero tomar el reto de recuperar la espiritualidad en el nuevo año suena a una gran aventura. No como un hobby de fin de semana, sino como el eje de nuestra existencia.
Es más necesario que nunca mirar hacia adentro. Necesitamos cultivar activamente:
La Gratitud: No como una lista mecánica, sino como el sentimiento genuino de apreciar el aire que entra en tus pulmones. Tenemos que esforzarnos en ver lo que sí hay y lo que sí somos, para no llorar por lo que falta.
La Generosidad: Dar no solo cosas materiales, sino tu tiempo, tu atención y tu paciencia. Dar sin esperar nada a cambio es base de la espiritualidad para en todos los sistemas espirituales del mundo.
La Compasión: Entender que el otro sufre igual que tú y tomar una postura activa para ayudarle.
Cuando hacemos esto, empezamos a entender que no somos el centro del universo. Dejamos de ser los protagonistas de una película dramática para darnos cuenta de que estamos conectados con el Todo.
Espiritualidad no es lo mismo que religión
Y por favor, nota algo importante: no he dicho «recuperar la religión». La religión es una institución, un sistema organizado que puede ser maravilloso para muchos, pero la espiritualidad es un derecho humano que no depende de una doctrina inflexible, de un líder carismático, de un libro sagrado o de una iglesia.
Puedes ser profundamente espiritual sin pisar un templo en tu vida. Se trata de tu relación íntima con la existencia, de tu capacidad de maravillarte y de tu compromiso con la benevolencia.
No eres una isla, sino la conexión con el Todo
El ser humano no está separado de la vida. No la domina. No la controla, por más que nuestros egos inflados nos digan lo contrario. El ser humano es parte intrínseca de la vida y está unido a ella de millones de maneras que escapan a nuestra comprensión intelectual.
Esa confusión existencial que tanto nos duele, esa ansiedad que nos quita el sueño, se extingue cuando estamos en silencio o también cuando oramos. Cuando paramos el ruido mental es cuando conectamos con la vida.
Práctica sugerida: Intenta sentarte cinco minutos hoy, sin teléfono, sin música. Solo tú y tu respiración, mirando hacia la ventana o hacia la pared. En ese silencio, la soberbia que nos caracteriza empieza a disolverse. Es ahí, en la pausa, donde recordamos que el universo es perfecto, sincrónico y que nada pasa por casualidad. Todo lo que hacemos es nuestra expresión espiritual de nuestra existencia.
Mi experiencia con la Luz Dorada y el Zen
En mi camino personal, yo encontré en el budismo y en el Zen las herramientas perfectas para limpiar mis propios lentes y ver la realidad. A través de la práctica de Shikantaza, logré conectar con mi espiritualidad, con el Buda y con la Luz Dorada, que es como el sistema operativo con el que funciona la realidad: Gratitud, Compasión y Generosidad.
Fue tan transformador dejar de pelear con la vida y empezar a fluir con ella, que decidí convertir mi vida en una práctica monástica de ayuda a los demás. No porque sea especial, sino porque descubrí que ayudar a otros a vivir su espiritualidad es la forma más elevada de vivir la mía.
Sin embargo, sería un error, y muy poco Zen de mi parte, decir que el budismo es la única vía o que los budistas somos el «pueblo elegido». ¡Para nada! El budismo, el cristianismo, el sufismo o cualquier religión, son solo herramientas. Son dedos apuntando a la luna, no la luna misma.
Ni siquiera necesitas una etiqueta. Solo necesitas aceptar el hecho humilde de que tienes la necesidad vital de conectar con la vida y con tu interior.
Tu invitación para el 2026
Que el 2026 sea el año en el que te encuentres. No esperes a que el mundo exterior se arregle para arreglar tu mundo interior; funciona al revés.
Busca tu espiritualidad. Comienza hoy con un acto de bondad, con un momento de silencio, con una respiración consciente. Y si te interesa el budismo Zen como una vía práctica, directa y sin adornos innecesarios para lograrlo, caminemos juntos. Aquí en el blog y en la práctica con Grupo Zen Ryokan, siempre habrá un espacio para ti.
Recupera tu espiritualidad, y verás cómo la felicidad deja de ser una meta lejana para convertirse en el camino que pisas cada día.
¿Y tú?
¿Ya has sentido esa necesidad de volver a conectar contigo mismo? ¿Tienes algún rincón de paz o una práctica que te ayude a volver al centro? Me encantaría leer sobre tu experiencia en los comentarios. ¡No seas tímido, que aquí aprendemos todos de todos!
Preguntas Frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuál es la diferencia principal entre religión y espiritualidad?
La religión suele ser un conjunto organizado de creencias, dogmas y rituales compartidos por un grupo. La espiritualidad es una experiencia individual y directa de conexión con algo más grande que uno mismo, enfocada en el crecimiento interior, la compasión y el sentido de la vida, sin necesidad de adherirse a una institución específica.
2. No tengo tiempo para meditar horas, ¿cómo puedo empezar a recuperar mi espiritualidad?
La espiritualidad no requiere horas de aislamiento. Puedes empezar con la «meditación en acción»: pon atención plena a lo que haces (lavar los platos, caminar, escuchar a alguien). Dedica solo 5 minutos al día al silencio absoluto o a escribir tres cosas por las que estás agradecido. La constancia es más importante que la duración.
3. ¿Puede el budismo Zen ayudarme si soy de otra religión o si soy ateo?
Absolutamente. El Zen es, ante todo, una práctica de vida y entrenamiento mental, no un sistema de creencias que te obliga a renunciar a tu fe o a tu lógica. Muchas de sus herramientas, como la atención plena y la compasión, son universales y compatibles con cualquier trasfondo cultural o religioso, incluso con una visión laica del mundo.
4. Si el budismo niega la existencia del alma, ¿cómo puede ser espiritual?
Esta es una confusión común. El budismo enseña Anatta (no-yo), que significa que no tenemos un núcleo sólido, permanente e inmutable separado de la vida. No somos una «cosa» fija, somos un proceso en constante cambio, como un río. La espiritualidad budista no busca salvar un «alma» individual para el futuro, sino conectar profundamente con la vida aquí y ahora, trascendiendo la ilusión de separación. Al soltar la idea de un «yo» rígido, encontramos una libertad y una conexión espiritual mucho más grande con todo el universo.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi