Curso Intensivo: Fundamentos de Budismo Zen, 5 de agosto 2026

Curso Intensivo: Fundamentos de Budismo Zen, 5 de agosto 2026

Vivimos en una época de constante estimulación, prisa y ruido mental. El estrés, la ansiedad por el futuro y el apego a nuestras propias narrativas nos agotan. Muchas veces buscamos la espiritualidad o la meditación como un «botón de pausa» temporal, una anestesia para el fin de semana.

Pero el Budismo Zen propone algo mucho más radical: no escapar de tu realidad, sino transformarla desde adentro. Aprender budismo no se trata de acumular datos históricos ni de flotar en una nube mística. Se trata de aprender a lavar los platos con atención, a escuchar a tu pareja sin juzgar, a respirar concienzudamente en el tráfico y a reconciliarte con el momento presente tal y como es.

Durante años he impartido el Curso de Introducción al Budismo Zen 1, que es de más de 12 meses. Sin embargo, sé que la vida urbana exige flexibilidad. Por eso, he diseñado Fundamentos de Budismo Zen 2026: una versión intensiva, ágil y profundamente práctica de solo 9 semanas. Es el mismo rigor tradicional del Soto Zen, concentrado en un formato accesible para que comiences a practicar sin abrumarte.

La información completa, costo, fechas y temario están aquí. ¡Caminemos juntos la Vía del Zen!

Recaudación de donativos para julio de 2026

Recaudación de donativos para julio de 2026

Querida sangha,

Hemos pasado la mitad de 2026 y siempre es buen momento para hacer una pausa y revisar nuestra práctica cotidiana.

Muchas veces buscamos la liberación del sufrimiento en el aislamiento o en la introspección silenciosa, olvidando que las cadenas del apego y del egoísmo solo se rompen cuando nos atrevemos a abrir las manos.

La generosidad (Dana) no es un acto secundario en el budismo; es la herramienta primordial y el valor absolutamente necesario para agrietar la coraza del «yo» y sembrar semillas de auténtica compasión en el corazón de los demás.

Cuando ofrecemos lo que tenemos y lo que somos, transformamos nuestro entorno y recordamos que el aliento de la iluminación se respira en comunidad.

El Maestro Ajahn Chah, pilar del budismo Theravada moderno dijo:

«La generosidad no es simplemente el acto de dar lo que nos sobra, sino la práctica consciente de abrir el corazón, soltar el apego y reconocer que nuestro bienestar está íntimamente ligado al de los demás.»

Tu aportación económica este mes es el reflejo directo de esa mente que suelta y que reconoce el interser.

Sostener nuestra Sangha nos permite mantener un espacio vivo donde el Dharma se comparte de manera incondicional, sirviendo como un faro de paz para todo aquel que busca refugio del sufrimiento.

Te invito a hacer de tu donativo del mes.

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Práctica de Dana Paramita: Dana, o generosidad, es una de las perfecciones que cultivamos en el Budismo. Al dar, no solo ayudamos a otros, sino que cultivamos nuestra propia mente desapegada y compasiva.


Conexión y Compromiso: Al donar, reafirmamos nuestro compromiso con la Sangha y con nuestro camino espiritual, fortaleciendo nuestra conexión y sentido de pertenencia.


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Puedes hacer tu donativo a través de Ko-Fi, PayPal o transferencia, cada aporte es una semilla que siembra paz, sabiduría y compasión en nuestra comunidad y en el mundo.

También nos ayuda mucho si difunden la existencia de Grupo Zen Ryokan para poder llegar a más personas.

Recordemos las palabras de Dogen Zenji: «Practicar la generosidad es el fundamento de la Vía». Al abrir nuestros corazones y manos en Dana, abrimos también las puertas a un mayor entendimiento y compasión.

Agradezco profundamente su continuo apoyo y generosidad. Juntos, mantenemos viva la llama del Dharma.

Que todos los seres se beneficien de nuestra práctica.

Puedes apoyar nuestro trabajo desde Ko-fi. Clic aquí.

O escríbeme para más opciones. chocobuda ARROBA budismosotozen.org

¡Amituofo!

Budaconomía 3: No hay tal cosa como descuentos ni ofertas

Budaconomía 3: No hay tal cosa como descuentos ni ofertas

En las entregas anteriores de esta serie de Budaconomía, ya platicamos de que el dinero no es un refugio definitivo ni algo permanente. Aprendimos también que la riqueza y la pobreza no se miden por el saldo de tu cuenta, sino por el nivel de compasión, libertad y suficiencia que cultivas en tu día a día. Hoy quiero que entremos a un terreno sumamente resbaladizo, uno en el que todos hemos resbalado más de una vez: el canto de las sirenas del consumo, es decir, las ofertas, las rebajas y los descuentos.

A ver, seamos honestos. Todos hemos caído en una venta nocturna, en un Black Friday, en un Buen Fin o en una barata de temporada. Si lo tuyo son los videojuegos, seguro conoces la tienda de Steam. Cuando ponen ofertas, soy el primero en estar ahí. Me ha pasado que compro un juego que siempre he querido a un precio regalado, justificándome con un «lo compro para cuando tenga tiempo de jugar». ¿Y qué pasa? Que no tengo tiempo. Voy acumulando una colección inhumana de juegos que no me va a alcanzar esta vida para terminar. Y sé que no soy el único. A otros les pasa con la ropa, con los zapatos, con los artilugios tecnológicos o con los muebles.

¿Por qué nos resulta tan irresistible un objeto en descuento? La respuesta es simple: porque nuestra mente cae en la ilusión de que el dinero es mágico y de que estamos ante una oportunidad de oro que no podemos dejar pasar. Pero la Budaconomía y la práctica Zen nos hacen dar un paso atrás, a respirar y a hacernos una pregunta muy incómoda: si yo no estoy pagando el costo real de esto. ¿Quién lo está pagando?

¿Descuento mágico? No en este universo

Somos una especie de simios que aprendió a aprovechar lo que el entorno le daba porque no sabía si mañana iba a comer. Sí, ser carroñeros nos ayudó a evolucionar. Si nuestros ancestros encontraban un arbusto con moras, lo devoraban de inmediato. Si encontraban un animal muerto, se comían lo que podían. Aprendimos a aprovechar lo que estaba disponible y de inmediato porque de eso dependía nuestra supervivencia.

Nuestra mente de mono ve “descuento” (carroña) y solo se fija en ese instante en el tiempo. No podemos hacer la conexión de dónde viene el descuento o por qué existe el descuento. Solo vemos beneficio inmediato y listo. Para nada es malo, es parte de lo que somos. Pero ahora estamos en condiciones de detenernos un poco y pensar.

No hay tal cosa como un descuento “mágico”. En un universo interdependiente, las cosas de la vida tienen un costo real. El dinero no se comporta como un hechizo que crea valor de la nada, sino que obedece a las leyes de la naturaleza: todo necesita estar en equilibrio y, si lo sacas de balance, el sistema se rompe.

Cuando algo parece ridículamente barato, casi siempre significa que el costo no desapareció por arte de magia: simplemente se movió de lugar.

Si en un punto te sobra dinero o te parece que te ahorraste una fortuna, en algún otro punto de la red de la vida está faltando algo. Ese «descuento» del 60% o 70% casi siempre se traduce en:

  • Tiempo humano no pagado de manera justa.
  • Condiciones laborales inhumanas de obreros en fábricas asiáticas.
  • Explotación infantil en minas de metales raros en África para fabricar nuestros teléfonos y baterías (niños metiéndose en hoyos diminutos porque caben mejor, cuando deberían estar en la escuela).
  • Abuso sistemático de la tierra y desmantelamiento de recursos naturales.
  • Empleados en las grandes cadenas comerciales con sueldos miserables y pésimas condiciones de trabajo para que el dueño de la corporación siga en la lista de los hombres más ricos del mundo (los estoy viendo Carlos Slim y Salinas Pliego).

Cuando compras un artilugio en Temu o AliExpress a un precio irreal, o cuando compras una playera por el costo de un café, el precio visible no refleja el costo real de las cosas. El descuento solo significa que alguien más, en algún rincón del planeta, está asumiendo la diferencia con su propio cuerpo, su dignidad y su vida.

No te digo esto para que sientas culpa. No se trata de azotarnos la espalda cada vez que compramos algo en rebaja. Todos necesitamos objetos, ropa y tecnología para vivir cómodamente. El punto no es satanizar el consumo, sino despertar nuestra atención plena. El Zen nos enseña a cuestionar de dónde viene lo que usamos y lo que gozamos para dejar de ser cómplices ciegos de un sistema que exprime la vida de los demás.

El iPad y el autoengaño del ego

El marketing moderno es especialista en pulsar los botones de nuestra ansiedad. Nos genera necesidades que no teníamos hace cinco minutos.

¿Te acuerdas cuando salió la primera iPad al mercado? La vendían como un aparato revolucionario que iba a solucionar problemas que ni sabías que tenías. La gente a mi alrededor corría a comprarla justificándose: «Es que la necesito para ser más productivo y leer más libros». Pero a ver: antes de la iPad, ¿no leías libros en papel? ¿No eras ya productivo con un cuaderno y un bolígrafo?

No tiene absolutamente nada de malo desear un objeto hermoso solo porque nos gusta, porque es cómodo o porque nos da calidad de vida. El problema empieza cuando nos autoengañamos y nos inventamos historias virtuosas para justificar nuestros caprichos egocéntricos.

Hace poco compré Diablo IV con todas sus expansiones. Es una serie de videojuegos de rol que he experimentado por 25 años. Sé perfectamente que no lo necesito, que voy a perder el tiempo jugando y que es un capricho de mi ego. Pero no me engaño. No me hago el cuento de: «es que lo necesito para liberar el estrés de mi práctica como maestro Zen». Lo compré porque me gusta, disfruto mucho la historia, me divierte y listo.

Detectar al ego en acción es un ejercicio sumamente liberador. Si vas a comprar un iPad, un videojuego o unos tenis caros, ropa de diseñador, un perfume exclusivo y tienes el dinero para hacerlo sin endeudarte, hazlo y disfrútalo. Pero hazlo con honestidad brutal: «Esto lo quiero por ego, me gusta y punto». El verdadero peligro de la Budaconomía aparece cuando te mientes a ti mismo, te dejas llevar por el impulso y te endeudas por algo que no necesitas para impresionar a gente que ni te importa.

Tres preguntas antes de hacer click en «comprar»

La Budaconomía no es una doctrina de privación extrema. No te pedimos que vivas en una cueva sin electricidad. Lo que te proponemos es que tu cartera sea tu principal escenario de meditación.

Para entrenar tu mente y no dejarte arrastrar por la marea de las rebajas, la próxima vez que veas una oferta irresistible, detén tu dedo antes de dar click en «comprar» y hazte estas tres preguntas:

  1. ¿Quién pagó el precio de esto que no me están cobrando a mí? (¿Qué condiciones de vida y de trabajo sostienen este artículo?).
  2. ¿De verdad lo necesito, o es mi ego disfrazado de necesidad? (¿Esta compra nace de la paz o de la ansiedad de pensar que me estoy perdiendo de algo? No, a menos que tu trabajo lo dicte, nadie necesita un dron).
  3. ¿Qué clase de mundo estoy ayudando a construir con esta compra?

Si esa oferta te genera ansiedad, prisa por comprar antes de que se acabe el temporizador de la pantalla o ganas de acumular «por si acaso», entonces ya dejó de ser una oportunidad económica: se ha convertido en una distracción espiritual.

Una vez que nuestras necesidades esenciales han sido cubiertas, es completamente legítimo disfrutar nuestro dinero. ¡Es hermoso lograr cosas que son el fruto de nuestro esfuerzo! Pero hay que hacerlo desde la consciencia, no desde el ego.

La «suficiencia», la palabra clave de la Budaconomía, consiste en saber cuándo es bastante. Comprar con atención plena nos devuelve el control de nuestros impulsos, afloja el nudo de la avaricia y nos conecta de manera compasiva con el resto de los seres sintientes. Al final, el precio más importante de las cosas jamás va a aparecer impreso en una etiqueta de descuento.

Zazenkai 28 de junio de 2026. Genjokoan 3. La realidad desde tu ventana

Zazenkai 28 de junio de 2026. Genjokoan 3. La realidad desde tu ventana

ATENCIÓN: Este Zazenkai será solo por Zoom.

Continuamos con nuestra serie sobre Genjokoan, de Máster Dogen. Hoy comenzamos a leer los primeros párrafos.

Entrar en las líneas del Genjokoan es como mirarnos en un espejo crudo y real que deshace todas nuestras fantasías espirituales. El Dogen Zenji no nos dejó este texto para que nos quebremos la cabeza intentando descifrar un acertijo místico, sino para aterrizar el Dharma directamente en el suelo que pisamos.

Y es que la palabra Dharma, entre otras cosas, se traduce como realidad.

En estos párrafos vamos a explorar cómo conviven la verdad absoluta del universo y nuestra enredada vida cotidiana; descubriremos que la iluminación no es una meta lejana por alcanzar, sino la forma exacta en la que soltamos nuestras expectativas y nos abrimos a la realidad de este instante.

El texto completo de Genjokoan lo puedes descargar de aquí.

¡Los esperamos!

Dana

Los monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.

Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.

Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!

Si te es posible, puedes invitarme un café.

Cuaderno de liturgia de Grupo Zen Ryokan

Durante la ceremonia usamos nuestro cuaderno de liturgia. Lo puedes descargar gratis de aquí:

https://docs.google.com/document/d/1g3AQA-RjAdsj45oy3wn9ub4El6WVIkdbweGHxEK62Pw/edit?usp=sharing

¿Qué es Zazenkai?

Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.

Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.

Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.

El tema del día será: Genjokoan 3. La realidad desde tu ventana

Los espero:

Día: Domingo 28 de junio de 2026.

Hora:
Ciudad de México / Guadalajara 10:00h
Caracas / La Paz 12:00h
Madrid 18:00h

Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.

Duración: 90 minutos.

Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.

Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.

Indicaciones especiales para Zoom:

  • Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
  • Llevar ropa cómoda.
  • Preparar cojín, silla o zafu.
  • Tener agua disponible.
  • Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
  • Seguir las instrucciones que daré en el video.
  • Un poco de incienso siempre es buena idea.

Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.

Budaconomía 2: Riqueza y pobreza desde el Zen

Budaconomía 2: Riqueza y pobreza desde el Zen

En el primer post de esta serie hablamos sobre el dinero desde una perspectiva espiritual y sobre cómo la práctica Zen nos lleva a desarrollar consciencia. Aprendimos que el Buda no estaba en contra de la abundancia ni el dinero. Hoy continuamos con dos temas que siempre nos afectan mucho.

La cultura que hemos creado nos empuja a ver la riqueza como algo deseable, pero jamás nos explican qué pasa en el universo o en nuestra mente cuando atesoramos demasiado. También nos ponen en contra de la pobreza y de las personas con menos oportunidades. En ambos casos, el daño al ser y social son enormes.

También he observado algo muy curioso. La práctica espiritual, independiente de religión, la hemos desterrado de nuestra educación básica. Entre muchas razones más, es porque casi todos los caminos filosóficos nos llevan a una vida sencilla. Hay un conflicto claro con los intereses de la sociedad de consumo, porque entre más personas espirituales haya, menos funciona el modelo económico actual.

Justo hoy quiero tocar ese tema para dejar que claro que practicar budismo no implica volverte pobre. Lejos de eso. 

Hablar de riqueza y pobreza desde el Zen no es elegir entre glorificar la carencia o justificar la acumulación desmedida. La enseñanza del Buda propone algo un poco más difícil y bastante más profundo. Hay que comprender cómo las cosas materiales afectan nuestra mente, nuestra comunidad y nuestra práctica diaria. Al final, la Budaconomía no te pregunta cuánto dinero tienes en el banco, sino qué clase de conciencia estás cultivando con tu manera de ganar, gastar, guardar y compartir tus recursos (en caso de que los compartas).

La pobreza no es romántica

Quiero ser claro desde el principio: la pobreza duele. No se trata solo de un dato estadístico o de «tener poco dinero». La pobreza real es no tener suficiente para comer, no contar con un techo seguro, no tener acceso a educación y cultura, enfermarse y no poder pagar las medicinas, o vivir con el miedo constante de qué vas a hacer mañana. Cuando una comunidad vive así por mucho tiempo, la escasez moldea la mente, el cuerpo y la forma de ver el mundo. 

En el Zen no romantizamos esta realidad. El Buda fue muy claro al enseñar que la pobreza extrema y las deudas asfixiantes son fuentes de tremendo sufrimiento para las personas y para sistemas sociales complejos. Aunque en nuestra práctica valoramos la sobriedad y aprender a estar satisfechos con lo que hay, el Dharma jamás celebra la miseria ni la humillación material como si fueran virtudes espirituales.

¿Y qué onda con la riqueza?

Por otro lado, tampoco caemos en el error de demonizar la riqueza. El Buda no era un detractor del dinero en sí; lo que nos enseñó fue a obtenerlo de manera honesta, a usarlo con sensatez y a no convertirlo en una prisión mental. Pero aun más importante, el budismo nos enseña a ver la abundancia a través de los ojos de la compasión. 

Karuna (compasión) en la economía implica que toda nuestra relación con el dinero tiene que verse desde el beneficio para el ser, para los demás; así como desde la consciencia en cómo se obtiene. Actualmente esto es algo impensable para muchos de nosotros. 

En enseñanzas del Canon Pali, como en el Ananya Sutta, se habla de cuatro tipos de felicidad para cualquier practicante de budismo:

  • La felicidad de tener recursos.
  • La felicidad de usarlos para hacer el bien.
  • La felicidad de vivir sin deudas.
  • La felicidad de llevar una vida limpia y ética.

Esto es clave porque nos demuestra que el problema no es el dinero que tienes en la cartera, sino cómo ese dinero construye o destruye tu paz interior y la de quienes te rodean.

En el Dhammapada leemos que «el contento es la riqueza más alta». Esto cambia las reglas del juego. Desde esta perspectiva, alguien puede tener una cuenta bancaria enorme y seguir siendo profundamente pobre en paz, atención y libertad. Al mismo tiempo, alguien con una vida muy modesta puede poseer una riqueza genuina hecha de equilibrio, compasión, salud mental, generosidad y gratitud.

El Camino Medio en tu cuenta e inversiones

Aquí está el corazón de la Budaconomía: el Buda no nos pide que vivamos en la privación extrema, sino que busquemos una vida donde nuestras necesidades básicas estén cubiertas sin caer en la trampa del exceso.

Estudiar esto nos ayuda a corregir dos errores muy comunes en los que solemos tropezar:

  1. Creer que ser pobre te hace automáticamente más espiritual o «puro».
  2. Pensar que tener dinero es sinónimo de estar realizado o bendecido.

El budismo desmonta ambos extremos. La miseria puede llegar a destruir tu dignidad, y la riqueza descontrolada puede intoxicar tu ego por completo. Lo importante no es la cantidad que hay, sino el efecto que produce en tu corazón.

Lo que nos enseña el maestro Dogen

En el Zen, y en especial con el maestro Dogen Zenji, el tema de la pobreza se vuelve muy agudo. Dogen insistía en que los monjes no debían buscar la riqueza ni acumular posesiones materiales. Elogiaba la pobreza monástica como la forma más coherente de vivir con ligereza, libre de las distracciones de la ambición. Es lo más cercano a la práctica de Shakyamuni.

Pero ojo: esta enseñanza no es un llamado a que la sociedad viva en la miseria. Es una herramienta de entrenamiento mental para el monje. Se trata de desactivar esa parte de nuestra mente que siempre quiere controlarlo todo, asegurarlo todo y poseerlo todo.

Dogen no nos enseña a odiar el dinero, sino a desidentificarnos de él. Aceptamos lo que llega con gratitud, lo usamos para lo que es y lo dejamos ir sin aferrarnos.

Es cierto que los monjes vivimos con un voto de austeridad, pero eso no significa que tú tengas que hacerlo también. ¡Todos tenemos derecho a una vida digna, bonita y cómoda!

La enseñanza es más en el sentido de que debemos ser conscientes de que cada moneda que llega a ti es un pedazo de vida ajena. Por lo tanto, cualquier exceso en el uso o acumulación de dinero es ir en contra de esas vidas. En lugar de honrarlas, estás siendo indiferente y eso te desconecta del flujo de la vida misma; lo que abre la puerta a mucho sufrimiento que no vas a saber ni de dónde viene.

Sencillez voluntaria vs. carencia real

Para entender esto hoy en día, tenemos que marcar una línea muy clara entre dos cosas que a veces se confunden: la sencillez elegida y la pobreza sufrida.

  • La sencillez elegida (o simplicidad voluntaria) es una práctica hermosa de libertad. Es decidir vivir con sobriedad y ligereza para no ser esclavos del consumo.
  • La pobreza sufrida es una injusticia que hiere el cuerpo, limita el futuro, genera ansiedad crónica y daña la dignidad humana.

Confundir ambas cosas sería un grave error ético. Cuando en el Zen aplaudimos la austeridad, no estamos diciendo que la escasez ajena sea noble. Decimos que una vida simple nos da espacio mental para practicar, mientras que la obsesión por acumular nos vuelve prisioneros de nuestros propios deseos. La palabra clave de la Budaconomía no es «pobreza», sino suficiencia.

¿Cómo aplicamos esto al día a día?

Llevar la Budaconomía a tus finanzas personales no requiere fórmulas mágicas, sino un cambio de actitud muy práctico:

  • Gana con honestidad: Busca que tu trabajo no dañe a otros seres vivos en la medida de lo posible.
  • Cubre lo básico con dignidad: Date el sustento que necesitas para estar bien, sin culpa.
  • Huye de las deudas que esclavizan: No compres caprichos con dinero que no tienes.
  • Evita los lujos que solo alimentan al ego: Tener lujos es lindo y te lo mereces. Lo que no necesitas es el exceso. No necesitas impresionar a nadie, ni a ti.
  • Ser agradecidos: Aprende a disfrutar y agradecer lo que ya tienes hoy aquí.
  • Comparte lo que puedas: Abre la mano; la generosidad es el mejor antídoto contra el miedo a la escasez.

Esto no es pobreza romántica ni una mentalidad de abundancia superficial. Es, simplemente, la economía de lo suficiente.

El Zen en el supermercado

Si entendemos que el dinero es energía y que estamos interconectados, entonces nuestras decisiones financieras dejan de ser moralmente neutras. Cada vez que compramos algo, que pagamos por un servicio, que decidimos a quién contratar o cuánto compartir, estamos participando activamente en la construcción de la sociedad.

Ayudar a disminuir la pobreza del mundo no es solo dar una moneda de vez en cuando para limpiar la culpa. Es pagar salarios dignos, no aprovecharnos de la necesidad de los demás, sostener el comercio local y recordar que nuestra comodidad no puede construirse sobre el sufrimiento de otros. Una espiritualidad que medita mucho en su cojín pero ignora el dolor material de los seres a su alrededor se queda muy incompleta.

Dinero y Buda son la misma cosa

Decir que el dinero es parte de la vida espiritual puede sonar raro al principio, pero en un universo interdependiente todo está conectado. El dinero organiza el tiempo, la comida, la salud, la educación, la cultura y el cuidado de la gente que amamos. No es una herramienta fría; es el vehículo donde nuestra compasión o nuestra codicia toman forma real en el mundo.

La Budaconomía es no ver el mundo económico como algo sucio o separado del Dharma. Tu cartera es uno de tus escenarios principales de práctica. El dinero puede endurecer tu corazón o puede volverte un ser mucho más consciente. Entre el extremo de la acumulación y el de la miseria, el Zen nos enseña una sabiduría difícil pero hermosa: vivir con lo necesario, no dejarnos poseer por lo que poseemos y usar nuestros recursos para sostener la dignidad y el despertar de todos los seres.

Zazenkai 21 de junio de 2026. Genjokoan 2. La realidad desde el Zen

Zazenkai 21 de junio de 2026. Genjokoan 2. La realidad desde el Zen

ATENCIÓN: Este Zazenkai será solo por Zoom.

Continuamos con nuestra serie sobre Genjokoan, de Máster Dogen.

A veces pasamos la vida estudiando el mapa detallado de una ciudad que nunca hemos pisado, memorizando calles pero sin oler su comida ni sentir el viento en el rostro. En la espiritualidad nos pasa igual: nos llenamos de teorías sobre el desapego o la iluminación, convirtiendo el Dharma en un concepto estático. El Buda no descubrió una filosofía para debatir en salones, sino que despertó a la crudeza del momento presente, enseñándonos a ver las cosas tal como son y no como desearíamos que fueran.

Ahí es donde el Máster Dogen sacude nuestro tablero mental al recordarnos que la realidad no se piensa, se actúa. Para el Soto Zen, el universo no espera a que seas perfecto en el futuro; la realidad despierta ya se expresa en cómo respiras, cómo te sientas en el zafu y cómo lavas tus platos. En este teisho no analizaremos poemas antiguos, sino la forma en que aterrizar en el presente y soltar las expectativas se convierte en la base más honesta de nuestra práctica.

El texto completo de Genjokoan lo puedes descargar de aquí.

¡Los esperamos!

Dana

Los monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.

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Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!

Si te es posible, puedes invitarme un café.

Cuaderno de liturgia de Grupo Zen Ryokan

Durante la ceremonia usamos nuestro cuaderno de liturgia. Lo puedes descargar gratis de aquí:

https://docs.google.com/document/d/1g3AQA-RjAdsj45oy3wn9ub4El6WVIkdbweGHxEK62Pw/edit?usp=sharing

¿Qué es Zazenkai?

Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.

Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.

Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.

El tema del día será: Genjokoan 2. La realidad desde el Zen

Los espero:

Día: Domingo 21 de junio de 2026.

Hora:
Ciudad de México / Guadalajara 10:00h
Caracas / La Paz 12:00h
Madrid 18:00h

Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.

Duración: 90 minutos.

Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.

Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.

Indicaciones especiales para Zoom:

  • Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
  • Llevar ropa cómoda.
  • Preparar cojín, silla o zafu.
  • Tener agua disponible.
  • Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
  • Seguir las instrucciones que daré en el video.
  • Un poco de incienso siempre es buena idea.

Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.