El Budismo Soto Zen es una escuela de la espiritualidad humana que se separa del resto, debido a su enfoque en la realidad como motivo de reverencia.
El Zen no tiene dioses ni demonios. No hay pecados ni castigos. Solo nos sentamos en silencio para soltar los pensamientos y poder ver la vida como la veía el Buda: sin apegos, sin comentarios y sin juicios.
Nuestra espiritualidad tiene como cimiento la práctica de Zazen y el estudio de las enseñanzas del Buda y los Patriarcas, para alcanzar una mayor comprensión de la realidad y un estado de paz interior, que modifica nuestra relación con el universo.
Entre los textos que estudiamos están los sutras, que contienen enseñanzas y principios fundamentales del budismo; los koans, que son preguntas o problemas aparentemente irresolubles que se utilizan como herramientas para ayudar a las personas a alcanzar la iluminación; y poemas de diferentes maestros a través de los siglos.
Todo ello nos da la espina dorsal filosófica y moral para mejorar como personas y ser útiles a la vida.
Las cosas que nos enojan y nos entristecen, siguen sucediendo, por supuesto. Es solo que ya no cobran nuestra tranquilidad, lo que nos deja en posición de tomar mejores decisiones para beneficio de los demás.
Al comprender que todos los seres vivos tienen la capacidad de sufrir, conectamos con ellos desarrollando empatía y nos esforzamos para ayudar a que la vida sea menos pesada.
El camino del Zen es la vía del Bodhsiattva, que es un ser que disminuye su ego y deja de lado su beneficio personal para dedicar su vida al servicio.
Ponemos especial atención al cuidado del cuerpo y mente, que son nuestra herramienta para vivir bajo las enseñanzas del Buda.
Zazen se considera una herramienta esencial para alcanzar el despertar y soltar todos los pensamientos con los que nos causamos daño. Nos entrenamos para expandir nuestra consciencia y lograr una mente clara, que nos permita vivir con atención plena. Así eliminamos para poder vivir nuestra naturaleza búdica.
Y hablando de la vida en el mundo contemporáneo, la práctica Zen nos da las herramientas para encontrar orden y belleza en un mundo que parece violento y caótico.
Pero no hay tal cosa como caos. Todo es Buda.
Nuestra espiritualidad es la aceptación radical de la vida como es.
A veces la vida se pone tan intensa y muy difícil. Todos buscamos ser felices, pero en los últimos años los índices de infelicidad se han intensificado. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, hasta 2021, más del 50% de las personas sufren de ansiedad y una quinta parte padecen depresión.
Esto significa que lo que sea que estamos haciendo para ser felices, no está funcionando. Necesitamos una puerta de escape, algo que nos ayude a mejorar nuestra relación con la vida. Es cuando muchos comienzan a mirar con otros ojos la espiritualidad.
No es que la espiritualidad sea la extinción de los problemas, esos siempre van a estar. Pero la práctica espiritual nos da un punto de vista fresco sobre nosotros mismos, un marco filosófico para llevar nuestra experiencia y valores para salir del sufrimiento.
Y así es como muchos llegamos a investigar sobre Budismo y a considerar abrazar las enseñanzas del Buda.
Existen muchas razones por las que llegamos a la práctica budista. Algunas personas se sienten atraídas por la filosofía, mientras que otras buscan un camino espiritual o una práctica para mejorar su bienestar mental y físico.
Sin embargo, una de las principales razones para convertirse al budismo es la búsqueda de un significado y propósito en la vida.
Todos los seres vivos sufren
El budismo, sin importar la tradición, nos enseña que todos los seres humanos sufrimos. Todos tenemos dudas existenciales y huecos que no han sido atendidos, y que nos producen dolor y confusión.
El budismo comienza dando un diagnóstico de nuestra insatisfactoriedad, pero nos brinda el medicamento para salir del sufrimiento. Al convertirse al budismo, los practicantes pueden aprender cómo vivir una vida más significativa y con un propósito claro; en lugar de ir por la vida sin rumbo.
Otra razón para convertirse al budismo es que la práctica constante y disciplinada de las enseñanzas nos da paz y tranquilidad mental.
Compasión y meditación para transformar tu vida
Las tradiciones budistas se cimentan en el hábito de la meditación; tecnología espiritual eficaz para superar la ansiedad, el estrés y la depresión. Además, enseña la importancia de desarrollar una mente equilibrada y a controlar los pensamientos con los que nos causamos daño.
De igual importancia, es la práctica de la compasión como motivo de vida, lo que lleva a las personas a transformar su relación con el universo ya disminuir las crisis existenciales. El budismo enseña que todos los seres vivos merecen ser tratados con compasión y respeto, y que es importante ayudar a los demás y trabajar por el bien común.
Las razones para convertirse al budismo son variadas y personales. Puede ser una búsqueda de significado y propósito en la vida, de paz y tranquilidad mental, o de compasión y bondad. Al convertirse al budismo, uno puede aprender a vivir una vida más consciente y significativa, y mejorar su bienestar físico y mental.
La vía del Zen
De entre todas las tradiciones budistas, la escuela Zen japonesa es una de las más enigmáticas pero que brinda muchas herramientas para la vida cotidiana. Practicar Zen es ser capaces de aceptar la vida tal y como es, para poder encontrar belleza y paz aún en las pruebas más difíciles de nuestra experiencia.
Un practicante de Zen entiende que la felicidad siempre está en nuestras manos. Vivimos con humildad, gratitud, compasión y somos generosos con el universo.
Existen tantos malos hábitos como estrellas en el cielo. Cada uno de nosotros somos definidos por nuestros hábitos. Algunos son virtuosos y nos ayudan a cuidar la salud y nuestro sustento. Otros, por desgracia, minan nuestra calidad de vida y la de los seres que nos rodean.
Ya sea que nos mordamos las uñas, comamos cosas a escondidas o estemos en una relación codependiente, los hábitos poco virtuosos todos los tenemos. A veces son graciosos, pero en muchas ocasiones son vergonzosos porque sabemos que necesitamos cambiarlos o dejarlos del todo, pero no sabemos cómo.
Cuando un hábito negativo se instala en nuestra mente, los resultados negativos solo se acumulan y transforman nuestra percepción de la vida. De pronto ya no imaginamos nuestra experiencia sin X tipo de comida, X tipo de estímulo o X tipo de conducta.
¿Cómo cambiar o dejar un mal hábito? Por desgracia, solo la voluntad de cambiar no es suficiente. Todos los hábitos que tenemos han modificado nuestro cerebro de manera física, al establecer conexiones neuronales que se quedan para siempre. Piensa en montar una bicicleta. Cuando aprendiste fue difícil, pero ahora es intuitivo.
Pero fumar, la adicción al porno o el uso de drogas, han modificado nuestro cerebro y, en parte, por eso es casi imposible abandonarlos.
Entonces necesitamos saber que no es posible abandonar los hábitos así de fácil. Lo que resulta más eficaz es entender primero nuestro cerebro y utilizar esas conexiones neuronales para modificar la conducta.
Digamos que queremos dejar de fumar. Lo primero que tenemos que identificar es lo que dispara la urgencia por un cigarrillo. Quizá es el estrés del trabajo. Quizá es aburrimiento. O quizá solo queremos pertenecer y hacer lo que la manada hace.
Una vez que sabemos lo que lo dispara, entonces hay que ver la recompensa que se obtiene cuando se ejecuta el hábito negativo. Quizá es calmar los nervios. Podría ser que necesitamos el golpe de nicotina para despertar del sopor luego de la comida (en México se llama Mal del Puerco).
Entonces, al saber qué dispara el hábito y cual es la recompensa final, lo que queda en medio es la conducta por cambiar con un pensamiento como este:
Cuando hay estrés, en lugar de encender un cigarrillo, salgo a caminar a paso veloz por 10 minutos. Eso me va a calmar y a despertar.
Y por supuesto, como todos los hábitos, es necesario poner empeño en ejecutarlo sin negociar con el ego.
La teoría de la Ventana Rota
En la década de los 80’s el crimen en la ciudad de Nueva York estaba fuera de control. De hecho, era uno de los lugares más peligrosos del planeta. Alcalde tras alcalde intentaron sin éxito alguno, tratar de erradicar la violencia.
El criminólogo George Kering tenía una teoría sobre criminología ambiental: los crímenes violentos disminuyen si los delitos menores son erradicados. Se llama teoría de la ventana rota porque si la calle está libre de piedras u objetos que puedan ser arrojados, no habrá ventanas rotas.
Con esto de base, en 1994 el nuevo gobierno de la ciudad implementó la política de cero tolerancia al crimen. Y penalizó enérgicamente delitos menores como tirar basura en la calle, no obedecer el semáforo, hacer pintas en las paredes o perturbar la paz pública con música estridente.
Fue una medida radical y difícil de aceptar para la población, pero luego de unos meses, los crímenes violentos y los de las mafias alcanzaron mínimos históricos. No desaparecieron por completo, pero sí que hubo mejoría en la calidad de vida de los ciudadanos.
¿Qué tiene qué ver con los hábitos?
Los hábitos con los que nos causamos daño nublan nuestra vista porque los resultados son enormes y son una sombra poderosa sobre nosotros. Sabemos que comemos de más o que usamos drogas, pero eso solo es el resultado final de una cadena de conductas.
Al ser meticulosos, disciplinados y seguir reglas estrictas en nuestra conducta, es más fácil comenzar a cambiar los hábitos negativos.
Por ejemplo, si abusas de comida chatarra, podríamos tomar varias medidas como comenzar por no comprarla y no almacenarla a escondidas; comer en casa antes de una reunión social; o no frecuentar a los amigos que no respetan nuestra alimentación.
Suena radical, claro. Pero funciona mejor de lo que nos imaginamos.
¿Con qué hábito te aces daño? ¿Te gustaría cambiarlo?
A todos nos ha pasado que descubrimos una charla TED o un tutorial interesante que promete cambiar nuestra vida. En unos minutos nos dan la receta para crear hábitos o cambiarlos, pero al terminar el video regresamos a ser nosotros mismos. Toda esa intención e ilusión de cambiar algo, se diluye en las mil ocupaciones que tenemos.
Es posible que el material que vemos sea de buena calidad y esté bien presentado, pero lo expuesto jamás quedará en nosotros a menos que vayamos profundo dentro de nosotros para entender cómo funcionamos ante los hábitos.
Entre muchas variables, hay que destacar que los hábitos nos cuestan mucho trabajo porque la mente humana está hecha para optimizar recursos y aprovechar la comodidad. Una vez que encontramos la ruta de menos esfuerzo, nos quedamos atascados y no queremos movernos.
Es en ese punto donde dejamos de progresar y de intentar cosas nuevas, a pesar de que somos el resultado de nuestros hábitos. Aunque tengamos la fantasía de ser libres y únicos, todo lo que hacemos, la manera en la que aprendemos y cómo navegamos las aguas del samsara, está apoyado en los hábitos que nos forman.
Para los practicantes de budismo, los hábitos son esenciales. Las enseñanzas de Shakyamuni son, en esencia, una colección de hábitos para entrenar la mente y soltar todo aquello con lo que nos causamos daño. En el Dhammapada, el Buda nos dice:
Se destruyen todas las contaminaciones de aquellos que siempre están vigilantes, que se autodisciplinan día y noche y que se esfuerzan totalmente en alcanzar el Nibbana.
Para el Buda, el poder de la disciplina y el cultivo de hábitos eran vitales para una vida sin sufrimiento. Hay mucho que aprender de ello.
Te sugiero un pequeño ejercicio. Haz memoria de cómo fue esta mañana. ¿Qué hiciste después de despertar? ¿En qué orden?
Y ahora piensa en ayer. Luego el día anterior. Es muy posible que hayas lo mismo y en el mismo orden. Quizá hubo una variación aquí y allá, pero los hábitos y la rutina que sigues es la misma todos los días.
Los hábitos nos ayudan a crear patrones de conducta que hacen la vida más ligera porque ya no inviertes tiempo ideando cómo cepillarte los dientes. Una vez que los aprendemos, ejecutamos rutinas de manera intuitiva. Así liberamos tiempo de procesamiento a la mente y podemos enfocarnos en otras cosas.
Todo esto suena bien y hasta lógico. Pero ¿por qué no podemos crear hábitos nuevos tan fácil?
Las razones varían, pero las más importantes son:
Falta de un método
Falta de información
Consultamos a personas igual de desinformadas que nosotros
Metas demasiado grandes y a corto plazo
El ejemplo clásico es bajar de peso. Queremos adelgazar a como de lugar, sin haber leído un solo libro de nutrición, sin consultar a un experto, y con la poca información de un video de Tik Tok. Por supuesto que fallamos con todo éxito.
Comenzar con un solo hábito y por la vía lenta
Justo porque no tenemos información ni un método, los hábitos son muy difíciles y no los cumplimos.
La manera ideal para lograrlos es comenzar con una etapa de investigación. Luego, descomponer el hábito en mini-hábitos para que sea más fácil de lograr.
Por ejemplo. Si queremos comenzar a practicar un deporte y ganar un torneo, hay que comenzar con lo mínimo indispensable para lograrlo. Por ello, no compramos ropa deportiva, ni zapatos, ni equipo costoso. Solo comenzamos a despertar 10 minutos antes por la mañana. Eso es todo.
Una vez que eso se logra, luego de un par de meses, saltamos al siguiente hábito. Podría ser salir a caminar 20 minutos por la mañana.
Parece mentira, pero descomponer una meta grande en pequeños hábitos, funciona muy bien.
En la próxima entrega de esta serie veremos cómo la economía y otras ramas del conocimiento nos pueden ayudar.
¿Qué hábito te gustaría crear? ¿Qué hábito te gustaría cambiar?
Si leer budismo básico ya no es suficiente y necesitas saber más sobre Zen, te invito a tomar la segunda parte del Curso de Introducción al Budismo Zen, de Grupo Zen Ryokan. Continuaremos nuestro camino aprendiendo la historia, tradición y prácticas de esta milenaria forma de vida.
Este curso está pensado para alumnos del Curso 1 y para quienes ya estén familiarizados con su contenido (ver temario aquí).
Sobre el formato (presencial/en línea)
El Buda y los Maestros a través de la historia se han adaptado a la tecnología disponible para transmitir las enseñanzas a la comunidad y mantener el Dharma vigente. Este concepto se conoce como Upaya, o Medios Virtuosos de Enseñanza.
Grupo Zen Ryokan se adapta y usa los medios en vivo y electrónicos para compartir la llama del Budismo Soto Zen en español.
Entendemos la tecnología como herramienta de comunicación y de aprendizaje que une a las personas, trascendiendo fronteras, horarios y culturas.
Cuando estamos juntos practicando el Dharma y en Zazen, saltamos obstáculos regionales, etiquetas y tiempo. Esto nos permite estar siempre unidos, sin prisas.
Es un formato ideal para personas muy ocupadas o con algún impedimento para acudir a un centro Zen local.
Practicamos Zen en el templo más grande: La Vida.
Objetivo
Profundizar en el estudio de la historia, textos y ceremonias esenciales del Budismo Soto Zen; para llevarlo a nuestra experiencia cotidiana y vivir en respeto, armonía, silencio y elegancia.
Practicaremos Shikantaza Zazen (meditación zen) desde el primer día para cultivar el hábito diario de esta práctica suprema.
En una mirada
Curso: Introducción al Budismo Zen 2, 2022.
Facilitador: Hondou Kyonin.
Inicia: Miércoles 2 de noviembre de 2022.
Duración: 6 meses.
Necesario:
Haber tomado el Curso de Introducción al Budismo Zen 1, o conocer los temas estudiados en el curso anterior. Ver temario aquí.
Tener una práctica diaria y estable de Shikantaza (al menos 20 minutos al día)
Disponibilidad: Limitada. Inscríbete pronto.
Cierre de inscripciones: Lunes 31 de octubre de 2022.
Costo: Donativo mensual.
Sede:
En línea. El material de estudio y la discusión serán en nuestra plataforma en línea.
Más información en inscripciones en: choco ARROBA budismosotozen.org
Con mucha felicidad invitamos a toda la comunidad budista y a los miembros de la sangha Grupo Zen Ryokan, a continuar nuestro estudio del Dharma y de las enseñanzas Soto Zen.
Este curso es la continuación directa del Curso de Introducción al Budismo Zen 2. Es perfecto para quienes lo han tomado y para quienes estén familiarizados con los temas vistos hasta la fecha.
No es un curso para principiantes y es un grupo formal de estudio.
Objetivos
Formar un grupo de practicantes comprometidos con el estudio del Budismo Soto Zen, para profundizar en las enseñanzas de Dogen Zenji y ponerlas en práctica en la vida cotidiana.
Estudiar la historia, textos y formas esenciales del Budismo Soto Zen japonés; para enriquecer nuestra experiencia y vivir en respeto, armonía, silencio y elegancia. Siempre en servicio de todos los seres vivos.
También estudiaremos con detalle los Preceptos del Bodhisattva, para después decidir si quieres recibir los Preceptos en la ceremonia de Jukai.
Practicaremos Shikantaza desde el primer día para mantener el hábito diario de nuestra práctica suprema.
Haber tomado los Cursos de Introducción al Budismo Zen 1 y 2, o conocer los temas estudiados.Ver temario del Curso 1 aquí.Ver temario del Curso 2 aquí.Tener una práctica diaria y estable de Shikantaza (al menos 30 minutos al día).Participar en los eventos de la sangha, como Sesshin, Rohatsu y Oryoki.
Disponibilidad: Limitada. Inscríbete pronto.
Cierre de inscripciones: Miércoles 27 de julio de 2022.
Costo: Donativo mensual.
Sede:
En línea. El material y la discusión son en la plataforma en línea de Grupo Zen Ryokan. Perfecto para amigos en otros estados y otros países.
Más información e inscripciones: choco ARROBA budismosotozen.org
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi