Un sentimiento ocasional, poema Zen por Cheongheodang

Un sentimiento ocasional, poema Zen por Cheongheodang

 

El confucianismo y el budismo son solo nombres vacíos, signos para despistarnos.
En las lomas, en la corte, en el mercado; solo traen sufrimiento.
La verdad máxima está más allá de las letras y los nombres,
y el silencio es la única manera correcta de estar con la naturaleza.
Entre las personas, ¿habrá final a la discusión del «bien» y el «mal»?
Planificar una sola vida es en verdad muy difícil.
Las montañas verdes pueden durar año tras año,
pero el viejo poeta acaba de subir al cielo.

—Maestro Zen Cheongheodang Hyujeong (1520 – 1604)

Conocer muchas cosas y temas, estar siempre informado de las últimas noticias o saber datos budistas de memoria; no te convierten en una persona sabia. De hecho, hay mucho sufrimiento para los sabiondos porque pronto se sienten superiores a los demás, convirtiéndolas en personas poco divertidas.

En la práctica Zen estamos obligados a aprender, leer y documentarnos, pero al mismo tiempo, nos entrenamos para soltar estos conocimientos y rendirnos ante el poder el silencio que trae Zazen.

El Maestro Cheongheodang nos regala esta enseñanza que no ha perdido su importancia, a pesar de los milenios.

¿Hasta dónde estás dispuesto a memorizar datos? ¿Cuando comienza tu silencio?

Pensamiento sobre la vanidad del mundo. Poema Zen del Maestro Wolbong

Pensamiento sobre la vanidad del mundo. Poema Zen del Maestro Wolbong

Pienso sobre la Vanidad del Mundo.
En mi corazón hay un pensamiento,
pero me es difícil expresarlo en verso para ti.
Si me preguntas qué es…
el viento agita las campanas en la esquina del Salón Dharma.
Agarrar un cepillo para limpiar o recitar un verso.
No es mi estilo.
Estar en silencio frente a la ventana. Esa es mi práctica.
¿Siquiera sabes el significado de la verdad que viene del Oeste?*
El viento se lleva el sonido del riachuelo hacia
las barandillas iluminadas por luz de la luna.
¿Qué clase de verdad has estado tratando de encontrar todo el día?
Es como si quieras encontrar al buey mientras lo montas.
¡Qué absurdos son los practicantes estos días!

Cuando cesas las búsquedas,
puedes llegar a la Iluminación por tu propia mente.

Hay quienes con extrañas palabras y habla presuntuosa
aseguran poseer el conocimiento.
Se hacen pasar por sabios solo porque ha visto mucho
o han escuchado mucho.
Aunque estuvieran bien instruidos en los sutras,
y aunque pudieran componer poesía fina;
si no conocen la mente,
todo lo que hacen será en vano.

—Por Wolbong, maestro Seon, Corea (1624-?). Traducido por Kyonin.

¿Cuánto sabe un maestro budista?

No es la cantidad de libros que ha leído o la manera grandilocuente con la que se expresa. Tampoco son los títulos o las fotos con personas famosas.

Un Maestro Zen guarda y enseña silencio.

* El Oeste. En muchos textos budistas se hace referencia al Oeste. Es una manera corta, pero elegante, para referirse al Buda o a las enseñanzas que vienen del norte de la India, la tierra del Buda.

 

Verso Improvisado, poema Zen por el Patriarca Heoeung Dang

Verso Improvisado, poema Zen por el Patriarca Heoeung Dang

 

Nublado, luego cielo azul.
Cielo azul, luego nublado.
La precisión del cielo es como mi mente.
¿Cómo puedo controlar esta mente
y luego enseñarle al universo a elegir
entre cielo azul o lluvia?
La nube trae lluvia a la Montaña del Sur.
Los pinos mandan viento hacia el Valle del Norte.
Todas las cosas gozan el instante.
Aún las golondrinas dejan que los insectos
caigan de sus picos.

— Patriarca Heoeung Dang del Budismo Seon. Corea, 1515–1565

El aire juega con los árboles. Las montañas danzan con las estaciones del año; a veces se visten de blanco y otras de verde. Las aves vuelan por doquier y no se detienen a revisar Facebook. Los delfines no están presionados por ir a comprar a la barata nocturna.

El Patriarca Heoeung Dang sólo necesitaba contemplar las montañas para improvisar unas líneas que trascenderían el tiempo y las culturas.

¿En verdad te crees el cuento de que necesitas tantas cosas para estar bien?

Poema Zen: El Reloj de Agua

Poema Zen: El Reloj de Agua

El viento de otoño está listo,
más la escarcha es cruel.
El tiempo pasa, como bien sabemos.
Ahora estamos ante el fin de estación.
De los árboles de un bosque caen
hojas que pintan de amarillo las montañas.
Solo el pino y bambú se mantienen verdes.
Un hombre vive muy pocos años,
que pasan como un destello.
Debes usar toda tu inteligencia y pensamiento,
para escapar de los autoengaños de esta vida.

Por Ven. Muuija, Corea (1178–1234)
Traducido por Kyonin

Hace unos días un querido alumno en España me pidió un poema que hablara del tiempo. Luego de varios días de considerar varias opciones, decidí traducir El Reloj de Agua.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a conservar la ilusión de nuestra personalidad? ¿Por qué no somos flexibles y entendemos que todas las opiniones están fundadas en ficción?

Nuestro paso por esta vida es breve. ¡Vivimos tan poco! Necesitamos callar, sentarnos en silencio y solo dejar que la vida sea. No podemos desperdiciar nuestra única oportunidad de vida, en discordia, celos o avaricia.

¡Tantos seres por ayudar! ¡Tanto silencio que dar!

Muuija Hyensim, conocido como el Maestro Desnudo, fue un eminente Maestro del Budismo Seaon, en Corea. Vivió a mediados de la dinasíta Goryeo. Es considerado como un prócer nacional.

Caminando por el arroyo. Poema Zen por Ven. Choui

Caminando por el arroyo. Poema Zen por Ven. Choui

Luego de cortar hierbas [medicinales],
miro el agua fluir, limpia y clara.
Las nuevas ramas han sido lavadas por la lluvia,
las antiguas montañas por las nubes, están bien.
Tiernas hojas nacen graciosamente,
y las flores irradian deleite antes de marchitarse.
Los acantilados esmeralda se ven como un velo,
con el musgo que sirve como zafu.
¿Qué más puede uno pedir?
Pensativo, acaricio mi barba
y me percato que olvidé regresar a casa.
Ahora el sol se pone en la fría montaña,
para dar luz a la niebla detrás de los árboles.

—Ven. Choui (1786–1866), Maestro de la escuela Seon, Corea.
Trad. Kyonin


Cuando tu práctica budista te mantiene en el presente, es muy común perderse en la poesía del ahora. La mente se convierte en una cámara fotográfica que capta cada detalle, sin juzgar y sin desarrollar apego alguno.

¿Hace cuánto que no te detienes a mirar las nubes, a escuchar el viento o a mirar la vida?

Una advertencia para el mundo. Poema Zen por Master Buhyudang (1543–1615

Una advertencia para el mundo. Poema Zen por Master Buhyudang (1543–1615

 

Una advertencia para el mundo: cien años pasan en un instante.
No hay forma de permanecer mucho tiempo aquí.
Debes ser disciplinado cuando estás sano y joven,
de lo contrario estarás ocupado a la hora de tu muerte.
¡Qué lástima desperdiciar nuestro tiempo!
En el mundo la gente envejece discutiendo lo bueno y lo malo.
Es mejor sentarse con la espalda recta en el cojín,
dedicarse al estudio y heredar la vía de los Patriarcas.


Gran Master Buhyudang vivió en Corea entre 1543 y 1615. Fue un monje dedicado a la vida sencilla, al estudio y a contemplar la naturaleza.

Mientras miraba a la gente en la capital, pudo ver cómo las prisas, la urgencia, las discusiones eran enfermedades que solo minaban la tranquilidad de todos. Peor aún, sacaban de equilibrio a la vida en su totalidad.

Desde que este poema fue escrito, no hemos cambiado en nada. Nos siguen persiguiendo los mismos y vejos demonios. Seguimos desperdiciando el tiempo y la vida. ¿Cuándo comenzaremos a entender?

El silencio, el autocontrol y la compasión son la respuesta. Es cuestión de querer ver.