Cómo decir NO y poner límites. Parte 1

Cómo decir NO y poner límites. Parte 1

Cuando era niño y entrenaba Karate-Do, mis padres se sentían contentos de que al fin hiciera algo que no fuera leer cómics o jugar video juegos. Y estaban orgullosos. Entonces cada vez que había visitas en casa, mis padres me pedían que demostrara alguna Kata para presumir mis talentos.

Esto simplemente no me gustaba. Me sentía exhibido y me daba mucha vergüenza. No quería volverme mono de circo. Pero tenía que decir que sí, de lo contrario sabía que, al irse las visitas, habría reprimenda.

En contra de mi voluntad y con la cara roja, comenzaba. Hacía lo más básico y rápido posible, para irme a esconder y regresar a mi habitación, mi lugar seguro.

Decir que no y poner límites es de las cosas más difíciles del mundo. ¿Cuántas veces hemos accedido a cosas que no queremos o que sabemos que nos van a lastimar? Y ni siquiera sabemos la razón, aunque hay muchísima información al respecto, es solo que no la buscamos. Además, la práctica Zen nos enseña que es posible decir NO y poner límites.

Para poder entender esta conducta y comenzar a cambiarla, primero hay que explorar las razones más comunes de porqué nos cuesta tanto decir NO.

Programación cultural

Cuando nos educaron nuestros padres y maestros, hicieron un esfuerzo para integrarnos a la sociedad. Esto implica obedecer a los adultos a toda costa. Decir que no, no es opción porque “los adultos saben más y lo que nos conviene”. No obedecer implica enfrentar un castigo. Esto, repetido por años, modifica nuestra conducta y nos hace muy débiles a la hora de negarnos.

Decir que no es incómodo

La Doc. Vanessa K. Bohns, en su estudio Subestimando nuestra influencia sobre otros, nos dice que ver la decepción de las personas cuando decimos NO, es incómodo. Puede dar como resultado una confrontación que no queremos. Acceder es más fácil y nos quita problemas momentáneos, aunque después haya consecuencias.

No queremos parecer difíciles o raros

Somos animales sociales y necesitamos ser parte de una manada. Y a veces hay que decir que sí a cosas que hace la manada. De no hacerlo, el grupo nos segrega y nos marca, lo que genera sentimientos negativos en nosotros. Acceder nos hace preservar las relaciones personales, nos dice la Doc. Emily Anhlt, fundadora de COA, grupo de salud mental.

Culpa por decepcionar o herir a la gente

Saber que herimos a alguien nos pesa mucho en la conciencia. No queremos cargar con la culpa de ello, y por eso nos involucramos en cosas que no queremos.

Realmente queremos ayudar

Poner el ego de lado para ayudar es lo más noble que existe. A veces decimos que sí a cosas que nos lastiman porque queremos que los demás estén bien. El problema es que con frecuencia llevamos esto al extremo y terminamos peor de como comenzamos.


Estas fueron algunas de las razones más comunes por las que no podemos decir que no. Conocerlas nos ayuda a estar atentos a nuestros pensamientos para no caer en esta conducta.

En los siguientes artículos veremos cómo llevarlo a cabo y algunas técnicas para desarrollar el hábito de poner límites y decir que no.


Serie Cómo decir No y poner límites:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

El Buda y el dinero. Parte 3

El Buda y el dinero. Parte 3

Como hemos visto en las entregas anteriores de esta serie, para el Buda el dinero no es nada malo. Al contrario, lo aprecia como una herramienta para la vida cotidiana.

El problema es que el dinero se convierta en una obsesión que nos lleve a un punto elevado de avaricia, y nos orille a explotar a otros o a pasar por encima de ellos; para poder mantener esa avidez.

La mente humana es muy hábil para crear excusas que justifiquen nuestras acciones. Las personas que acumulan dinero y bienes siempre tienen un explicación y filosofía con la que se engañan a sí mismos y a otros. Pero la realidad es que su conducta atenta contra el equilibrio de la vida.

Por eso el Budismo Zen nos da un marco de referencia para poder revisar la intención de nuestros actos y la calidad de nuestros pensamientos. Es una vía de autocontrol y moderación, que nos lleva al equilibrio y, por ende, tener una mejor relación con el dinero.

No se trata de no tener nada, el Buda lo que busca es que tengamos una vida cómoda, con lo suficiente para estar bien.

Por eso el budismo se llama El Camino Medio. Al estudiar el Buddhadharma nos estamos armando con las herramientas necesarias para entrenar la mente y no caer en la avaricia.

Sé que muchos confunden esto con comunismo o socialismo, pero estas son filosofías contemporáneas. El budismo es milenios más antiguo, pero se mantiene vigente porque al poner en marcha el Noble Sendero Óctuple en nuestra vida, nuestra relación con el dinero se vuelve linda y simple.

Como practicantes de Zen, tenemos algunas acciones que nos ayudan a entender el dinero de una forma menos complicada, a mantenernos lejos de la avaricia y a aumentar nuestra calidad de vida, con base en las enseñanzas del Buda.

Estas son solo algunas de esas acciones.

No compres lo que no necesitas

Este es un consejo tan básico que parece chiste. Antes de comprar lo que sea, hay que preguntarse ¿de verdad lo necesito?

Si la respuesta es sí, pues adelante. Si la respuesta es no, es mejor guardar esos recursos para otra cosa.

Come alimentos sencillos y nutritivos

Este es otro consejo que parece broma y que muchos detestan. ¿Alguna vez has visto cómo es la comida en un templo budista? Es lo más sencillo y neutro posible, porque consideramos que el alimento no debe despertar ninguna especie de lujuria o avaricia.

Y el problema es que la comida a la que tenemos acceso es toda deliciosa. Comer delicioso todo el tiempo es muy malo porque la comida pierde su concepto de «·energía para seguir adelante» y se transforma en un acto de ego.

No tiene nada de malo comer delicioso de vez en cuando, pero la ecuanimidad de la mente llega cuando hay ecuanimidad en tus alimentos.

Entonces, comer sencillo y nutritivo es barato y solo requiere un poco de esfuerzo para cocinar lo que le hace bien a tu cuerpo-mente. Ahorrarás mucho dinero y tendrás una mente clara si tu alimentación es sencilla y noble

Trabaja pensando en lo que aportas a la vida

Trabajamos para obtener recursos económicos. Está perfecto. Pero muchos detestan su trabajo por mil razones diferentes. En el Zen el trabajo es una expresión más de nuestra espiritualidad.

Si ves tu labor como un servicio a la vida, en lugar de una mina de oro, tu estancia en ese lugar será menos terrible y el dinero que ganes se sentirá diferente.

No cultives adicciones

Todo de tipo de adicciones se convierten en un gasto que no necesitas. Tiene sentido mantenerte lejos de conductas compulsivas y de querer ser «experto» en algo.

Sí, querer ser experto es una adicción de ego.

Comparte lo que tienes

La generosidad es un valor compartido en muchas religiones del mundo. La razón es que ser generosos con los demás nos llena el corazón de alegría y satisfacción. No en vano es la primera de las Seis Perfecciones (Paramitas) que practicamos en el budismo Mahayana.


Como habrás visto, esto es una pequeña lista que es más sobre sentido común que sobre budismo. Como sea, es posible tener una mejor relación con el dinero, para entenderlo en otro nivel.

Serie El Buda y el dinero:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

El Buda y el dinero. Parte 2

El Buda y el dinero. Parte 2

La Segunda Noble Verdad de Shakyamuni nos dice que la raíz de dukkha (sufrimiento, insatisfactoriedad) son los apegos y aversiones. No es que tener deseos por una vida tranquila y plena sea malo, el problema es que con mucha facilidad el deseo por lo material se convierte en obsesión.

Cuando la mente está intoxicada por la obsesión, la sabiduría y la compasión se cancelan; lo que nos lleva a causar daño a la vida. Siendo uno mismo la víctima principal de esta ceguera.

Algunas escuelas espirituales creen que el dinero es el origen de todos los males y de la desigualdad en la humanidad. Pero el Buda tenía varios puntos de vista que vale la pena explorar.

Para Shakya-sama el dinero no era bueno ni malo. Lo veía como un invento más con el que nos podíamos hacer la vida más fácil. En lugar de ir arreando 10 vacas para cambiarlas por bienes, resultaba más fácil cargar una bolsa con monedas para intercambiar en el mercado.

¿Qué es lo que convertía el dinero en una fuerza del mal? La obsesión por él, generada por una mente sin entrenamiento espiritual ni un juego de valores morales para regir su vida.

La Primera Sangha estaba llena de personas de todo tipo y castas. Pero esta visión sobre la economía fue la que rodeó al Buda de muchos nobles, comerciantes y artesanos. Todos ellos querían entender y practicar la enseñanza de Sukha.

Sukha es la opuesto directo de Preya.

Preya es la palabra sánscrita que significa placer efímero, que viene por las obsesiones y mini-euforias que confundimos con felicidad.

Sukha es también palabra sánscrita y significa satisfacción, júbilo, felicidad, contento, paz interior.

En el Anana Sutta, el Buda nos enseña los cuatro tipos de Sukha:

Atthisukha. Contento por ser propietarios de recursos económicos o tierra.

Anavajjasukha. Contento por ganarse la vida de manera correcta, ética y causando el menor impacto posible a la vida. También es el júbilo y paz que llegan al vivir una vida sencilla, silenciosa y con base en el Buddhadharma.

Ananasukha. Contento por vivir sin deudas económicas.

Bhogasukha. Júbilo por compartir nuestro dinero y pertenencias con los demás.

Para el Buda, no había nada de malo tener un terreno y una casa. Eran parte de una vida tranquila. Traducido a nuestros tiempos, no tiene nada de malo gozar el fruto de nuestro trabajo, pero debemos entrenarnos para detectar las obsesiones antes de que tomen el control de nosotros.

La felicidad basada en lo externo jamás superará a la paz que trae la satisfacción de ayudar a los demás. Tenemos que aprender a ver que lo que somos y lo que tenemos, es el resultado de incontables esfuerzos de miles de seres. Es una deuda que se paga con amor, compasión y servicio a los demás.

Serie El Buda y el dinero:

Parte 1.

En Guadalajara: Retiro urbano de budismo y yoga para manejar ansiedad y depresión. 31 de julio de 2021

En Guadalajara: Retiro urbano de budismo y yoga para manejar ansiedad y depresión. 31 de julio de 2021

En este retiro urbano de 8 horas tendrás la oportunidad de conocer métodos de respiración y meditación budista y yóguica para estar tranquilo con tus emociones o incluso con las de los demás.

Compartiremos una Introducción al budismo y a la psicología budista; meditaciones en silencio y guiadas y clases de yoga enfocadas en el corazón y plexo solar.

Facilitadores: Kyonin (Chocobuda), Monje Budista Soto Zen y Argelia Flores, instructora de Vinyasa Yoga.

Días: Sábado 31 de julio y domingo 1 de agosto de 2021.
Horario: 9:00 am a 1:00 pm.
Costo: $1,500 pesos.
Cupo limitado.
Abierto a todo público.

Informes en el Instagram de Árbol del Yoga: https://www.instagram.com/p/CRMMRNYMEwe/?utm_source=ig_web_button_share_sheet

Y en la página de Facebook de Árbol del Yoga: https://www.facebook.com/arboldelyoga/photos/a.806717759449424/4168806879907145/

¡Los esperamos!

El Buda y el dinero. Parte 1

El Buda y el dinero. Parte 1

En nuestro vocabulario existen muchas frases parecidas a «el dinero no es la felicidad, pero se le parece mucho». Desde niños nos educamos para dar un valor supremo al dinero, hasta que se convierte en la causa de nuestra existencia.

Cuando alguien tiene más dinero y oportunidades que uno, es difícil no sentir resentimiento o envidia. ¿Por qué esa persona lo tiene todo y yo no? Eso es lo que pasa cuando tu papi te lo da todo y no te cuestan las cosas. Pero mira a ese ·$&/(!,¿cómo es posible que tenga tanto?

Pero una y otra vez, esta conducta compulsiva por el dinero ha demostrado que solo deja insatisfacción y, en muchos casos, infelicidad.

Es cierto que el dinero es muy importante. Es un excelente medio de intercambio para tener una vida cómoda en el mundo humano. Pero mucho dinero no significa mucha felicidad.

Hace algún tiempo tuve una charla con alguien que criticaba mucho a países como Tailandia, Camboya o Nepal. Decía que la gente ahí era muy pobre y que no podían salir adelante porque no querían. Que no eran pueblos prósperos como en occidente.

Sin embargo, estas naciones budistas, aunque no tienen infraestructura o comodidades como muchos países de occidente, son naciones donde la gente está más contenta y en paz. Con vidas simples y muchos menos problemas existenciales, a diferencia de nosotros. Por supuesto que también hay lujos, gente rica y problemas existenciales, pero mucho menos.

Y es que en los marcadores de prosperidad que nos hemos creado, olvidamos incluir cosas más vitales como el bienestar, la tranquilidad, la sencillez de la vida o solo sentarse en silencio por las mañanas. Son instancias que no se pueden cuantificar, porque hay que vivirlas para creerlas y apreciarlas.

El dinero puede construir o destruir culturas completas. Pero por suerte no hay que esperar a que sucedan cambios macroeconómicos para entender que hay una ruta alterna.

La práctica Zen nos da la capacidad de estudiar, trabajar y fijarnos metas; sin caer en la obsesión y siempre apreciando el dinamismo de la vida. Abrimos el corazón a la Señora Impermanencia y nos adaptamos al cambio.

Al mismo tiempo, solo tomamos lo que necesitamos para tener una vida cómoda. No cometemos excesos, porque entonces nos volvemos parte del problema.

El Buda no veía la fortuna económica como algo malo. Solo era necesaria, pero también lo era el entrenamiento de la mente para no caer en excesos y en la cancelación de la compasión. Nos dejó varias enseñanzas al respecto que explicaremos en los siguientes artículos de esta serie.

Serie El Buda y el dinero:

Parte 1

Parte 2

Viejo y hermoso

Viejo y hermoso

Foto: Fine Art America.

En Japón cuando una taza de té tiene una cuarteadura o alguna imperfección, se le considera un objeto hermoso. Eso significa que la taza ha sido creada por manos humanas, y que la persona imprime en el objeto su propia imperfección. Al mismo tiempo, una taza cuarteada o despostillada implica que ha estado realizando bien la función para lo que fue creada.

Al mismo tiempo, las grietas y rupturas de una taza nos recuerdan la naturaleza impermanente de las cosas. A esto se le llama Wabi Sabi. Es una visión de la vida derivada de la enseñanza budista de las Tres Marcas de la Existencia; Impermanencia, Sufrimiento y Ausencia de Yo.

Aunque cuando leemos o vemos videos sobre esta postura japonesa ente la vida, nos parece hermoso e inspirador, la realidad es que las culturas hispanas tenemos poco respeto o admiración por las cosas viejas. Y claro, esto lo extrapolamos hacia las personas.

Pocas veces valoramos el servicio y la ayuda que nos ha dado esa camiseta vieja, la vajilla que solo botamos o la televisión que se tiene que ir. No es que debamos aferrarnos a las cosas, es solo que no las vemos con gratitud y mucho menos con respeto.

Una de las aportaciones más grandes que Dogen Zenji dejó al budismo universal, fue la realización de que todo es Buda. No solo los seres sintientes, sino que la piedra, tu camiseta vieja, tu cacerola despostillada y hasta el vidrio roto de la venta; todo es Buda. Absolutamente todo lo que nos rodea es parte de una sola cosa enorme e indivisible.

Todo es Buda en el exterior y en el interior. Tú eres Buda siendo una taza rota de Buda que usa el Buda para beber té, que también es Buda. Tus ojos que necesitan lentes son Buda observando al Buda, siendo la córnea del propio Buda, mirándose al espejo de todos los Budas.

Apreciar Wabi Sabi es dar valor profundo y espiritual al Buddhadharma porque así como la taza de té se vuelve vieja, nosotros también (Impermanencia).

Así como la taza de té tiene que pasar por pruebas enormes para desarrollar su función, nosotros también (Sufrimiento).

Así como la taza de té no pide ser llamada Doña Taza de Té, nosotros somos mucho más que el simple nombre en el pasaporte. Somos seres vivos anónimos que aportan a la vida de los demás seres (Ausencia de Yo).

Wabi Sabi es entender que las Tres Marcas de la Existencia nos rigen y nos ayudan a ver la realidad en una escala más refinada y elegante. Esto nos lleva a sentir profunda gratitud por los seres y los objetos que lo dan todo para que nosotros estemos bien.

Al final solo eres un Buda viejo y hermoso, cumpliendo su función de Buda en la alacena de los Budas.