Esfuérzate un poco

Esfuérzate un poco

No importa cuál sea tu filosofía de vida o tu religión, todos compartimos el mismo dios. Es un dios celoso, iracundo y seductor; que cuando toca nuestro corazón, es virtualmente imposible sacarlo.

Está lleno de promesas de felicidad, que hace pactos secretos para que dejemos de progresar y de crecer como seres.

El Dios Comodidad tiene muchos altares en cada casa. Está vivo y disponible en cada rincón. Ha evitado que vayas a rentar un video, que acudas a la biblioteca y que cocines tu propia comida.

De vez en cuando no está mal adorarlo, pero nos hemos hecho perezosos porque su seducción desactiva la inteligencia.

Y en el mundo post-pandemia, su reino es aún más poderoso porque ahora evitamos acudir físicamente a reuniones (o Zazenkai) por que Zoom es más conveniente.

El Dios Comodidad es más grande que nunca y debemos desarrollar consciencia plena para poder verlo, para que sea nuestro sirviente y no al revés.

Uno de mis comentarios recurrentes sobre el Budismo Zen es que, aunque nos llena de paz y compasión, es una filosofía muy difícil. Requiere valentía, determinación y ganas de hacer las cosas. Definitivo, los beneficios del Zen no llegan a un corazón perezoso, sino a aquellos que están dispuestos a empujar los límites, aunque sea un poco.

Se requiere leer más libros, acudir a Zazenkai, estar con tu maestro y practicar Zazen todos los días, a pesar de que el Dios Comodidad te pida horas en Netflix.

Cuando tomamos refugio en la Triple Joya, no estamos abandonando nuestro intelecto para que un amigo imaginario conduzca el autobús de nuestra vida. Al tomar refugio estamos haciendo el compromiso de tomar el control de nuestra propia felicidad, de las emociones y los pensamientos.

Pero hay que trabajar por ello. Si permitimos que el Dios Comodidad mande, entramos a este espiral de premio-castigo del cual es muy difícil salir.

Entonces, si quieres que el budismo funcione en tu vida y que sea posible salir del sufrimiento, esfuérzate un poco.

Invitación al taller de Minimalismo y Meditación. Mínima, otoño 2021

Invitación al taller de Minimalismo y Meditación. Mínima, otoño 2021

Hoy es el mejor día para practicar el desapego y liberarnos de lo que nos ata.

La tensión del trabajo, la acumulación de objetos inútiles y la presión por consumir, son rocas enormes en nuestra espalda. Las llevamos a cuestas por la vida y están tan dentro de nuestra cultura, que no nos damos cuenta de ello… excepto cuando comienzan a afectar nuestra salud, tranquilidad y relaciones personales.

En estos tiempos de pandemia, crisis económica, saturación y estrés, donde cada moneda y cada centímetro cuadrado cuentan, es urgente aprender el desapego de lo material para mejorar nuestro estilo de vida.

Para lograrlo necesitamos entender los problemas en los que la sociedad de consumo nos ha metido; pero también necesitamos saber que practicar el minimalismo es la pieza clave que nos llevará a tener más espacio y mucha tranquilidad.

Chocobuda presenta: Mínima, Taller de Minimalismo y Meditación, donde aprenderemos métodos 100% prácticos para comprender y aplicar el minimalismo y la meditación a tu vida cotidiana.

Esta versión 3.0 de Mínima tiene información corregida y con nuevo contenido en video.

Aprenderás a mejorar tu economía y a promover tranquilidad para ti y tu familia.

Informes e inscripciones, clic aquí.

Budismo y la cultura de la denuncia en redes sociales, 1/2

Budismo y la cultura de la denuncia en redes sociales, 1/2

Tengo muchas razones para no utilizar redes sociales más que para trabajo. Una de ellas es que la cultura de la denuncia que existe es muy triste y causa más daño de lo que imaginamos.

La ubicuidad de las cámaras en los teléfonos móviles es maravillosa. Son un recurso que tecnológico muy útil para la vida porque podemos registrar momentos especiales, además de que son una gran herramienta de trabajo. Pero en el manual de usuario de las cámaras, no viene una guía de compasión o de humanidad.

Con seguridad algo similar sucede en otros países, pero en México casi todas las semanas surge un hashtag que dice algo como #Lord-algo o #Lady-algo. Es una etiqueta que de forma sarcástica y con ironía exhibe a alguna persona que está actuando sin control y siendo lo opuesto a alguien educado, como un lord o lady ingleses.

Ahora que lo pienso, a través de la historia, la realeza británica nunca ha sido modelo de buenas costumbres o de compasión, pero bueno, es lo que la gente cree por aquí.

Como sea, en redes sociales se exhibe con toda crueldad y sin compasión, a alguien que está teniendo un mal día. Otro alguien le graba en su teléfono y le parece buena idea publicar el video de la persona sin su consentimiento, durante un muy mal momento de su vida.

El escenario es común: una persona está en claro sufrimiento, con ira o egoísmo fuera de control, por lo que ataca física o verbalmente. Luego un desconocido le ataca apuntando una cámara a la cara, acción que lleva implícita la publicación del video en redes sociales.

¡Por supuesto que la persona se pone peor! No solo el universo y su ego son caos y confusión, sino que será expuesta por todos lados. No podemos esperar que Lord o Lady se calmen. El resultado siempre es terrible, tanto en el momento, como para el futuro.

Haz una pausa en la lectura de este post y pregúntate: ver algún video de una persona teniendo un mal día, ¿ha mejorado tu vida? ¿Eres mejor persona por ver sufrir a alguien? ¿Te ha dado herramientas para mejorar alguna habilidad o tu negocio? ¿Hay más paz en tu corazón por ver este tipo de violencia?

¿Te gustaría que miles de personas te vieran en un momento de miedo o de ira? ¿Que además te criticaran sin conocerte o sin contexto de la situación?

Entiendo que a veces queremos que las autoridades hagan algo para detener el abuso y que hay mucho por arreglar en nuestras comunidades, pero exponer a alguien de esta manera es de poco valor para la humanidad. Solo alimenta el ego de quien publicó, el morbo de los espectadores y es información inútil para la mente. Las redes sociales ganan millones con la propagación del miedo, de malas noticias, de sexo y claro, del sufrimiento humano.

Pero para Lord o Lady, puede significar perderlo todo para siempre. Se puede quedar sin amigos, sin empleo, sin prestigio y la vida puede volverse un lugar aún más inhóspito y confuso. Si antes era una persona difícil, ahora tendrá más odio y sentimientos oscuros en su corazón.

En el Budismo Zen somos muy cuidadosos de mantener el Noble Sendero Óctuple que nos ha dejado Shakyamuni Buda. Son un conjunto de normas que hacen la vida más fácil para todos los seres vivos, y nos ayudan a que el sufrimiento se aleje.

Filmar o fotografiar a un Lord o Lady, compartir el video, ver el resultado, emitir juicio y criticar a la persona; todo ello viola los Preceptos porque todos los involucrados sufren y aumentan el sufrimiento en un esquema global.

El Noble Sendero Óctuple es el conjunto de acciones diseñadas para tener una vida tranquila y en ecuanimidad. En el próximo post hablaré sobre ello y daré sugerencias de qué hacer ante estos videos. Pero el spoiler es: no hay que mirar este material, en la medida de lo posible.

Creemos. Crecemos. Renacemos. Creamos

Creemos. Crecemos. Renacemos. Creamos

Cuando estamos en retiros de Budismo Soto Zen, o Sesshin, la mente entra en un estado de presencia y paz que es difícil de describir.

Hacemos reverencia al zafu y al Buda, nos sentamos en silencio y luego de unos treinta minutos suena la campana. Entonces el maestro llama a kinhin y caminamos en linea. No hay prisa, no hay a dónde ir y no hay nada que ganar.

Solo seguimos la vida a donde nos llevan los pies y no cuestionamos.

Creemos que el Buda está presente en nosotros y nos lleva por la Vía para ayudar a todos los seres vivos.

Crecemos cada vez que leemos o escuchamos el Dharma.

Renacemos con cada segundo que nos regalamos al universo para ayudar a todos los seres vivos.

Creamos sinergia con Todo Lo Que Es para dar fuerza a los demás seres y ver por su bienestar. Adoptamos una conciencia similar a la que tenemos en los sueños, donde el acercamiento a las vidas que nos rodean abre nuestro corazón a la Luz de Amida.

Esta es la Luz que disipa la confusión y el dolor que nos trae la cultura humana. Es este manto luminoso en el que sabemos que todo es posible cuando nos movemos como uno solo, sin división.

La dulzura del Dharma evapora el pasado y no nos deja mudarnos al futuro. Nos hace ver que una piedra, una espiga de pasto, un humano o un planeta entero son exactamente la misma cosa.

Estamos al borde un abrir de ojos cósmico que hará que todo lo que pensamos que es caos, tenga orden y un sentido.

Pero solo podremos percibirlo si caminamos en kinhin por la vida, un paso consciente y completo a la vez.

Cómo decir NO y poner límites. Parte 3

Cómo decir NO y poner límites. Parte 3

En las entregas anteriores hemos revisado algunas de las razones por las que decir NO es tan difícil. También hablamos sobre las ventajas de aprender a decir que no. Fue necesario porque ahora ya estamos conscientes de lo que pasa en nuestra mente y por qué debemos practicar decir NO hasta que perdamos el miedo.

Ahora toca revisar porqué el Budismo Zen es útil para aprender a decir que no y poner límites.

El Budismo Zen es un gran NO

¿Te has preguntado por qué el Budismo Zen no es tan popular en occidente? Porque es muy difícil.

Sin lugar a duda, el budismo es una filosofía que nos toca fibras emocionales fuertes porque es muy humano y nos hace sentir bien. En la superficie parece que todo es amor, apertura y atención plena.

Pero si revisamos concienzudamente las enseñanzas del Buda y los Patriarcas del Zen, encontraremos que, en esencia, la práctica budista es un gran NO gordo y pesado.

El Buda sabía que la mente fuera de control es una mente que causa daño a sí misma y a los demás. Desarrolló su Dharma en torno a la disciplina que se necesita para decir que no a nuestros impulsos barbáricos y a nuestro ego.

Cada enseñanza del Buda apunta a que el practicante refine su atención para que contemple la calidad de sus pensamientos, palabras y acciones. Impulsa a las personas a que nos alejemos de hacer el mal y que usemos nuestra energía para ayudar a los demás seres.

Esto solo se logra dedicando nuestros esfuerzos a decir que no a nuestro enemigo más grande: el ego.

Si aprendemos a controlar el ego para que no nos lleve a los extremos, tendremos la capacidad y fuerza para decir que no a las situaciones y personas que nos piden hacer algo en contra de nuestra seguridad, intereses o dignidad.

Shikantaza

Shikantaza significa “siéntate y medita”.

Nuestro primer paso es la práctica diaria y no-negociable de Shikantaza Zazen. Nos sentamos a meditar sin negociar con el ego y sin descanso los días festivos.

El ego siempre va a querer estar en movimiento, divirtiéndose o pensando tonterías inútiles. Si nos obligamos a solo sentarnos a hacer Zazen, le estaremos diciendo NO a nuestro más grande enemigo. Con el tiempo, el ego comenzará a ser menos problemático.

Zazen es el pilar del Zen porque es así como podemos observar los pensamientos sin ser protagonistas.

Los Cinco Preceptos Laicos

Seguir los Cinco Preceptos Laicos en la mejor de nuestras capacidades, es entrenar la mente a decir que no y a ponernos límites. Comenzamos con uno mismo y esto, poco a poco, va tocando otras áreas de nuestra vida.

1. Evitar dañar la vida. Hacemos lo posible para que todos los seres a nuestro alcance tengan mejor calidad de vida. Nos esforzamos en tener un cuerpo bien alimentado y en capacidad de cuidar de los demás. Esto solo se logra diciendo no al ego, para poder hacer lo necesario por nuestra alimentación y salud en general.

2. Evitar tomar lo que no se ha dado libremente. No robamos objetos ajenos, pero más importante, no NOS robamos tiempo, oportunidades o dignidad. Hacemos de la generosidad hacia los demás una práctica cotidiana y activa.

3. Evitar hacer mal uso de las comunicaciones. Nos comunicamos de manera compasiva, pacífica y no vulgar. Apreciamos el silencio como una actitud que nos da fuerza, elegancia y dignidad. Se comienza con las palabras hacia uno mismo, para aprender a expresarnos así hacia los demás.

4. Evitar hacer mal uso de la sexualidad. Nos aceptamos incondicionalmente sea cual sea nuestra identidad y no la usamos para obtener algo de los demás. Tratamos a nuestras parejas con el mismo respeto y gratitud que nos gusta sentir.

5. Evitar intoxicar la mente. No nublamos el juicio con sustancias o conductas adictivas, para poder mantener una mente clara y atenta a la vida.

A diferencia de otras filosofías, en el budismo el único infierno que existe es el que nos creamos y cargamos encima. No pasa nada si decides no seguirlos.

Sin embargo, estos preceptos nos entrenan a decir que no, para alcanzar una calidad de vida satisfactoria y limpia. Si esto lo podemos mantener, entonces decir que no a los demás no será tan difícil.


Serie Cómo decir No y poner límites:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Cómo decir NO y poner límites. Parte 2

Cómo decir NO y poner límites. Parte 2

Para nuestras sociedades actuales, el Sí como palabra y concepto filosófico, es muy bien visto. Implica que la persona está abierta a la aventura, a la comunión con otros y a la experimentación. Implica apertura y aceptación.

En contraste, el No es una palabra de límites y de cierre. También se ve como negatividad, fin o alejamiento, entre muchas otras connotaciones.

Es paradójico porque pensamos lo opuesto, pero alguien que dice Sí a todo y se mantiene “positiva”, casi siempre es una persona débil, con poco carácter. Una persona que dice No con convicción es alguien con personalidad fuerte, que sabe lo que quiere y que para nada es tonta.

Poco se habla de las cosas buenas de decir que No. Y hay muchísimas.

El poder de No

Hoy presentamos una lista incompleta de algunas ventajas de decir No. Pero se trata de un No emitido desde la paciencia, el amor y la sabiduría; no desde el miedo, la debilidad o el berrinche.

En el siguiente post de esta serie veremos la diferencia.

Fortaleza y carácter

Cuando decimos que No a algo que es potencialmente dañino o que simplemente no nos interesa, estamos dejando en claro que tenemos la opción y control de las cosas. Es uno quien decide hasta donde llega todo y quien pone los límites. Por supuesto, muchas personas no están preparadas para escuchar un No, pero eso es bueno.

Decir No es, en realidad, una afirmación que implica que es uno quien tiene la responsabilidad de las cosas.

Mejora la autoestima

El No claro y determinante establece una línea que los demás no pueden cruzar. Esto ayuda mucho porque la mayoría de nuestros problemas de autoestima tienen su origen en la opinión ajena. Saber que es posible decir No a una propuesta, chisme o comentario, es una afirmación de la importancia que tienen nuestro espacio y tiempo personales.

Mejora las relaciones personales

¿Cuántas veces no has sentido que la familia pasa por encima de ti? Es un sentimiento feo, pero todos lo hemos vivido. Una relación personal sin límites es siempre peligrosa e insatisfactoria.

El No ayuda a definir avances, propuestas y los acuerdos que hay que seguir para que las relaciones funcionen.

Herramienta de crecimiento personal

Decir No a cosas externas es fuerte y útil. Pero en la práctica Zen prendemos a decir No a uno mismo. Esta es la base del autocontrol y el crecimiento personal. Decir No a los excesos, a la pereza y a los Tres Venenos de la Mente, fomenta la disciplina y la atención plena.

Con el No, el ego entiende que él no está en control.

Evita culpas y remordimientos futuros

Decir que No nos da mucha culpa y remordimientos. Pero hay más culpa (y consecuencias) al decir que Sí, solo por debilidad.
El No a tiempo crea un futuro más sano para todos.


Serie Cómo decir No y poner límites:

Parte 1

Parte 2

Parte 3