Por su naturaleza pragmática y de sentido común, las enseñanzas del Buda son una de las mejores herramientas para tener una vida tranquila. No solo marcan una ruta para el desarrollo espiritual de todos los seres sintientes, sino que su esencia es una vía de Gratitud, Compasión y Generosidad, aplicadas a la cotidianidad.
Hay cientos de textos budistas que uno podría aprender, pero si pudiéramos resumir el Buddhadharma a unas cuantas palabras, el párrafo 183 del Dhammapada nos impulsa a cultivar el Sendero Puro, centrándonos en la calidad de nuestras acciones más elementales:
El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza de los Budas.
Este párrafo se compone de tres partes.
La primera línea nos invita a descartar de nuestra vida aquellas acciones con las que causamos daño tanto a uno mismo, al medio ambiente y a los demás seres vivos. Posiblemente sea el consejo más fácil de seguir porque todos los seres vivos buscamos tener una vida sana y feliz. Todos sabemos lo que es bueno y lo que no lo es, por más que busquemos mentirnos.
La segunda línea nos abre los ojos a que todos tenemos un lugar activo en el esquema de la existencia. Lo natural para la vida es que la vida siga adelante con benevolencia en cada uno de nuestros pensamientos, palabras y acciones.
La tercera línea encierra varios significados, pero el más importante es que nuestros pensamientos casi siempre son chatarra ególatra que sirve para mantenernos en la ignorancia. Es posible dejar ir los celos, ira, avaricia, tristeza y apegos cuando entrenamos la mente con nuestra práctica de zazen. Éste es el pilar de las enseñanzas de Dogen Zenji, creador de la escuela japonesa del Zen.
Aunque es posible sentirse muy bien si se practica las dos primeras líneas de este párrafo, Shikantaza Zazen (“solo siéntate y medita”) es vital para que todo el conocimiento sea interiorizado. No hay manera de que el Buddhadharma sea comprendido con la mente consciente porque está llena de ego. Es cuando se suelta la ilusión de YO, que el Dharma se manifiesta ante nosotros. Es en la perfección de la inmovilidad y el silencio, que toda la vida y el cosmos en su totalidad, tienen sentido.
En los siguientes artículos exploraremos más sobre el Sendero Puro.
Muchas personas me preguntan si deben ir a un monasterio para aprender sobre Budismo Zen. Mi respuesta es la misma: no, no es necesario.
Las enseñanzas del Buda y de Dogen Zenji están tan bien diseñadas que sólo se tratan de palabras lindas que nos hacen sentir lindo una vez. Son un sistema de acciones y conocimiento que nos llevan a una vida tranquila. Promueven el cultivo de la disciplina y habilidades que, aunque no lo creas, nos liberan de estrés y los malestares de la vida cotidiana.
No se necesita ser un estudioso de filosofía o un monje para entender y conectar de manera profunda con las palabras de Shakyamuni o los Patriarcas del Zen. ¡Están dirigidas para todos! El Buda y Dogen hablaban por igual con reyes, militares, clérigos, comerciantes. Ahí radica el secreto de que el dharma se haya mantenido vigente por milenios.
El Sendero Puro es la manera de caminar en esta existencia con atención plena y practicando los valores budistas en dondequiera que estés.
Llegamos a esta Vía entrenando la mente para producir pensamientos y acciones que ayuden al bienestar de los demás seres que nos rodean. Cultivamos una vida saludable con el desarrollo de cualidades como empatía, gentileza, paciencia, perseverancia, concentración y atención plena al presente.
Con la práctica comenzamos a tener una existencia con menos estrés ante las situaciones difíciles o demandantes. Dejamos de ser esclavos de los pensamientos y de las emociones.
Debido a que el Budismo es una filosofía sin dioses, este Sendero Puro es para todos los seres humanos y es independiente de cualquier religión.
En esta serie aprenderemos cómo el Budismo Zen se puede llevar a la escuela, a la oficina o a la pareja.
Nuestra guía será la línea 183 del Dhammapada. En el Capítulo 14, titulado el Buda, Shakyamuni nos dice:
El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza de los Budas.
Hace tiempo un amigo fue despedido de su trabajo. Con tristeza y angustia, publicó en su Facebook un largo lamento en el que expresaba los hechos, sus sentimientos y sus miedos. En lugar de recibir empatía o palabras de apoyo, recibió 25 «me gusta».
Si miramos esta respuesta desde lejos, parece inocente. ¡Todos usamos el botón de «me gusta»! Pero si nos detenemos a pensar, sus 25 amigos estaban validando y a favor de que la persona se quedara sin trabajo.
En otros ejemplos, he visto cómo personas publican quejas o peticiones de ayuda, solo para recibir «me gusta». También he sido testigo de muchos que al encontrar más de un párrafo en el muro de alguien, descartan el contenido del texto para deslizar la pantalla hasta el botón de dedo’pa’rriba y pulsarlo. Peor aún, escriben «JAJAJA» u «OK», sin saber qué de qué se trataba el asunto.
Hablando de mi experiencia personal, intenté que mis talleres y comunidad budista existieran en Facebook, pero me encontré con el mismo fenómeno una y otra vez. La gente no lee, no se comunica y, apelando a la comodidad de las redes sociales, solo dan «me gusta».
Hace unos días pregunté en un grupo de uno de mis talleres: «¿Tienen alguna duda?». En lugar de preguntas o una conversación, la gente solo pulsó el botón de la pereza. No tuve comentarios, preguntas ni dudas. Eso es grave para cualquier maestro.
Y me quedó claro lo que he pensado desde hace años: el botón de «me gusta» es una calamidad para la comunicación humana.
Entiendo la psicología detrás de este fenómeno, pero como comunicador y maestro también veo más problemas que soluciones. El fundamento de la comunicación humana es compartir ideas usando un código común, con el que un mensaje es emitido, decodificado y aprehendido… para generar retroalimentación. Este intercambio nutre la civilización humana y es necesario para nuestra subsistencia como especie. ¡Es lo que nos hace crear y ser!
El botón de «me gusta» significa validación y aceptación. Me parece útil y divertido para dar vistazos rápidos a información volátil como memes o fotos de comida. Pero si se trata de comunicación útil, se convierte en el portavoz de la pereza y la apatía. Crea conformismo, malos entendidos y confusión. No es casualidad que Facebook se haya convertido en la causa principal de divorcios y bullying en varias partes del mundo.
El punto de vista del budismo
El Noble Sendero Óctuple que nos marca el Buda para lograr la liberación, incluye el principio de Habla/Expresión Correcta. Nos entrenamos para que nuestras comunicaciones sean virtuosas, amables y útiles para los demás. Pulsar el botón de la pereza, en muchos casos, solo genera más ruido y confusión de lo que creemos.
Siguiendo este precepto, cada uno de nosotros debemos pensar cómo usamos el botón de «me gusta» y preguntarnos: ¿de verdad estoy usándolo para algo útil? ¿De verdad estoy entendiendo el mensaje que estoy por validar?
Si se aprecia a la persona o la idea que estamos leyendo, me parece que tomarse unos segundos para escribir un mensaje sincero es mucho más valioso que demostrar apatía con el botón de «me gusta».
Comunicaciones honestas y claras, producen relaciones honestas y claras.
Querer ser felices es parte importante de nuestra identidad como seres humanos. Es la más noble de todas las búsquedas porque en el camino hacia ella, es donde crecemos y maduramos.
Pero aunque nos esforcemos mucho, la mayoría de nosotros jamás llega a conocer la verdadera felicidad. ¿Será que estamos levantando las rocas equivocadas? ¿Será que la felicidad no es lo que deberíamos estar buscando?
El Budismo es un sistema que nos muestra el camino pero nunca ha prometido la felicidad. Nos ofrece ecuanimidad y satisfacción a cambio de nuestra disciplina y entrenamiento. Nos da un punto estable para vivir esta existencia humana, sin excesos y con auto-regulación.
En esta charla dharma tocamos este tema y un poco más.
En el post anterior vimos los primeros cinto factores que destruyen la autoestima. Hoy continuamos con la lista y tocaremos puntos que pondrán incómodos a más de uno. Y eso es bueno 😀
6. Lo que comes
El cuerpo necesita alimento para continuar vivo y ayudarnos a navegar las olas del samsara. Pero la alimentación con la que contamos en las ciudades es terrible, por decir lo menos.
El consumo de comida procesada daña la salud de muchas maneras. Un órgano que recibe mucha agresión originada por la comida, es el cerebro. El azúcar y los cereales inflaman el cerebro, lo que produce depresión y agresión como síntomas. No es una coincidencia que los índices de depresión y violencia estén tan altos. ¡Nos alimentamos muy mal! Referencias aquí y aquí.
Cada persona es distinta, claro. La nutrición siempre es personal. Pero si revisas lo que comes y optas por lo natural cocinado en casa, es buena idea. ¡Lo peor que puede pasar es que te sientas bien y con menos apatía hacia ti!
7. Falta de luz solar
Por lo regular cuando tenemos problemas de baja autoestima preferimos vivir de noche. Esto se debe a que es cuando todos duermen que tenemos la ilusión de que nadie molesta y somos libres.
Pero es una ilusión peligrosa porque lo único que sucede es que nos aislamos más, sacrificamos la salud en más de una forma. Y una de ellas es la generación de vitamina D, que solo llega por exposición a la luz solar.
Sí, la luz del sol es buena, contra todo lo que nuestros amigos emos, darks y góticos piensen.
La luz solar hace que nuestra piel genere vitamina D, que ayuda a que el cerebro funcione de forma correcta y evite depresión, ansiedad y angustia.
Salir a la luz del sol sin gorra ni bloqueador, por 30 minutos al día, es una práctica sana que promueve la alegría y un cuerpomente sano. Obvio, eso es un buen paso para comenzar a reparar nuestra relación con nosotros mismos.
Este es un punto muy espinoso y lo mantendré corto, pero una religión basada en la culpa y en la vergüenza del cuerpo humano, siempre afecta la autoestima.
Sin importar tu religión, siempre es bueno cuestionar y revisar si lo que sientes es originado por dogmas o ideas irrefutables. De ser así, es tiempo de emigrar a pasturas más verdes.
9. Tus opiniones
Tener opiniones sobre lo que nos rodea es bueno. Así es como nos relacionamos con el universo y aprendemos lo necesario para la vida.
Casarnos con las opiniones y volverlas pilares de nuestra personalidad es terrible. Cada juicio inamovible es una piedra que llevamos a cuestas en la espalda que nos inmoviliza y nos evita crecer como personas.
Las opiniones y los juicios sobre uno mismo son rocas radiactivas. A parte de pesadas, contaminan todo lo que hacemos.
Estar atentos a nuestro diálogo interno y a los juicios es vital. Así es como comenzaremos a cobrar consciencia de las trampas que nos ponemos y seremos capaces de detener el sabotaje en el que incurrimos.
10. Tu envidia
Reservé la envidia para el punto final porque creo que es el factor determinante para la baja autoestima.
La envidia nace por dos razones: presión social de ser siempre perfectos y por las eternas comparaciones internas a las que nos sometemos. Evaluamos nuestro progreso personal y lo contrastamos con la vida de otros, lo cual nos lleva a la depresión pues jamás podremos ser como los demás.
Y en realidad la envida es sólo una historia más contada por la mente. Pero esta historia es altamente destructiva porque nos hace infelices desde el momento que surge. Cancela la inteligencia y comienza a crear odio en el corazón.
Al igual que las opiniones, la envidia es un pensamiento al que hay que vigilar de cerca. Tan pronto notemos que llega, hay que regresar al momento actual y agradecer lo que somos y lo que tenemos. Necesitamos entender que el presente es lo único que tenemos y que si lo perdemos por compararnos con los demás, dejaremos de vivir.
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Hasta aquí la pequeña lista de 10 cosas que hacemos para destruir la autoestima. No está completa. ¿Tienes sugerencias o más factores? ¡Ayúdame a completar la lista en los comentarios!
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi