Hoy comentamos sobre el texto Lo bueno y lo malo, de Sawaki Kodo Roshi.
Sawaki Roshi era un maestro Zen que solía hablar directo, sin rodeos y sin adornar la realidad. Aquí nos sacude la costumbre de dividir todo en categorías fáciles como bueno y malo, o éxito y fracaso. Con ejemplos crudos y muy aterrizados, nos recuerda que no somos tan grandes ni tan importantes como creemos, y que la vida real ocurre en los actos más simples de todos los días, no en ideas abstractas.
Nos plantea que el Zen nos ayuda a navegar en la vida con dignidad y respeto hacia nosotros mismos, haciendo lo mejor posible con lo que somos. Cuando uno cuida su propia postura y vive con esa sobriedad, no hace falta predicar nada. El respeto y la dignidad hacia los demás, así como la de los demás hacia nosotros, surgen solos.
Antes de Zazenkai, les invito a leer este texto con mente y corazón abiertos, dejándose incomodar un poco por sus palabras.
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos por Zoom todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
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Dana
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
El tema del día será: Lo bueno y lo malo, por Sawaki Kodo Roshi.
Los espero:
Día: Domingo 4 de octubre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 16:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Sawaki Kodo Roshi era un maestro Zen peculiar. Nació en una familia en la que fue olvidado, peleó en la guerra de Japón contra Rusia y nunca se estableció en un hogar fijo. Era conocido como Sin Hogar Kodo, mote que él recibía de buena manera porque reflejaba valores budistas como el movimiento, la impermanencia, la vacuidad y el no aferramiento.
A lo largo de su vida dio muchas enseñanzas que fueron plasmadas para la posteridad. En Grupo Zen Ryokan le tenemos mucho respeto y aprecio porque él nos dejó prácticas que al día de hoy observamos. De entre sus charlas, he elegido esta para compartir esta semana.
Lo bueno y lo malo es una pequeña colección de pensamientos sobre distintos temas que nos pueden ayudar en nuestro camino.
¿Aprovechas tus talentos?
La raza humana se distingue por su inteligencia y su destreza manual. Con ellas, pueden construir todo tipo de máquinas. También les gusta pelear entre sí y usan el lenguaje con habilidad. Dicho de forma simple, a los humanos se les han otorgado muchos talentos. Desafortunadamente, parece que no muchos usan bien estas facultades.
El dicho dice: “No uses mal tus dones”. Incluso diría que es esencial hacer todo lo posible para usar nuestros talentos de la mejor manera. Un estafador hace un mal uso de sus talentos, al igual que un prestamista usurero, ¡y también el hombre con tres casas de vacaciones y amantes! Cada uno de nosotros, a su manera, es un ejemplo de talento mal aprovechado. Empezando por mí mismo, cuando miro de cerca veo que también soy mediocre. Aquellos cuyos caminos carecen de error son extremadamente raros.
Aprovechar al máximo tus habilidades: esto es identificarte con el Buda o con Dios.
Conocerte hasta la médula
Diría que, antes que nada, debes conocerte a ti mismo hasta la médula. Luego, manifestar lo mejor de ti y cortar las pasiones, ya que nos llevan a usarnos mal a nosotros mismos.
Así, sosteniendo la afilada espada de la sabiduría, escalamos nuestra propia cumbre, hacia la cima de luz que contiene el universo entero. “Empuñar la espada de la sabiduría” significa llevar las capacidades humanas a su máximo potencial.
Dignidad hasta cuando orinas
Un día, hace mucho tiempo, alguien vio a Shariputra orinando en un campo. El hombre que lo vio tuvo una experiencia tan poderosa que juntó las manos e hizo sampai (3 postraciones). La historia cuenta que en ese instante vio la verdadera naturaleza de Buda.
Parece que el simple hecho de ver a Shariputra en la postura de orinar inspiró naturalmente un profundo respeto. Ya sea que estemos haciendo zazen o leyendo sutras, deberíamos convocar el respeto.
Lo mismo ocurre con todos nuestros gestos cotidianos, como comer u orinar, a los que generalmente no prestamos mucha atención. De este modo, beneficios infinitos fluyen de cada instante de nuestra vida diaria, como dragones y elefantes que pisan fuerte y juegan sin necesidad de escuchar jamás el Dharma.
Aceptación radical de tu ser
Cuando miro hacia atrás en mi vida, veo que podría haber sido cualquier cosa. Cuando era joven, pensé en hacer muchas cosas diferentes. ¿Es mera casualidad que me convirtiera en monje y dedicara todas mis energías a eso? Podría haber trabajado en los ferrocarriles. Todo el día blandiendo el pico para cavar la tierra; y cuando saliera por la noche, bebería mucho sake. Me habría gustado esa vida, ya que habría sido mi vida. Podría haber sido cantante (no sé si habría sido bueno) o narrador de historias. Podría haberme convertido en cualquier cosa, en un buen tipo o en un bribón. Una vida es como un tornillo de banco: puede sujetar esto o aquello, tiene muchos usos. Lo mismo ocurre con las ilusiones o el satori.
Perspectiva sobre nuestros juicios
El monte Fuji se considera una gran montaña, pero visto desde la cima del Himalaya parece bastante pequeño. Dicen que el Pacífico es enorme, pero es sólo una parte del globo. Visto desde el universo, parece un barreño para lavarse los pies (ni siquiera es insondable; sabemos qué tan profundo es).
Es difícil imaginar al hombre como un animal minúsculo. Vista con un microscopio, una ameba parece un buzo nadando en el fondo del mar. Ni siquiera puede ver los bordes del portaobjetos sobre el que se mueve; para ella es tan grande como el océano Pacífico. Decir que algo es grande o pequeño es mirar con una visión defectuosa. Depende de nosotros mirar nuestro mundo de otra manera.
Ni bueno ni malo
¿Qué los hace realmente felices, a estos pequeños humanos en su minúsculo y pequeño mundo? Les gusta pasar un buen rato y recibir regalos. Consideran el nacimiento como un acontecimiento feliz (aunque podría ser un desastre si el bebé nace con malformaciones o se convierte en un bueno para nada), y que un matrimonio es motivo de felicitación (aunque no saben si el novio terminará siendo un borracho incurable). La alegría y el sufrimiento son ideas relativas, indefinidas y engañosas. Nada le permite a nadie afirmar con certeza que tal acontecimiento es feliz y aquel desdichado. Lo bueno lleva en sí lo malo, y viceversa. Por lo tanto:
La verdad carece de fundamento;
la raíz de la ilusión está vacía.
Al abandonar el tener y el no tener,
lo no vacío se vuelve vacío.
El universo entero está contenido en esos dos versos.
Lo bueno y lo malo nunca han existido. Así que la observación de Shinran sigue siendo cierta:
No te enorgullezcas de la virtud;
no temas a lo malo.
Todos los humanos, sin excepción, no son ni buenos ni malos.
Continuamos hablando sobre Abrir la Mano del Pensamiento, de Uchiyama Roshi.
Uchiyama Roshi nos enseña que la realización de la Vía no es nada místico ni abstracto, sino simplemente despertar a lo que ya es.
En este Zazenkai exploraremos los malentendidos que pueden surgir al tratar de comprender el Dharma con el intelecto y cómo, cuando abrimos la mano del pensamiento y tomamos plena responsabilidad de nuestra práctica, el Buda se manifiesta en lo más concreto de nuestra existencia.
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos por Zoom todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
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Dana
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
El tema del día será: El Sauce es Verde, la Rosa es Roja.
Los espero:
Día: Domingo 27 de septiembre de 2026.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 16:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Usualmente no reviso noticias. Este es un tema recurrente en Chocobuda. No es por desinterés ni por vivir en una burbuja desconectada de la realidad, sino porque hace mucho tiempo aprendí que la sobreinformación indigesta el corazón con la misma facilidad con que los tacos grasosos de medianoche indigestan el estómago. Sin embargo, hace un par de semanas mi algoritmo de Instagram decidió que yo necesitaba educarme. Comenzaron a aparecer publicaciones con un encabezado muy noble en apariencia: «Esto es lo que ha pasado en el mundo en las últimas 24 horas».
Son resúmenes rápidos, diseñados con estética muy atractiva y tipografía sobria para retener la atención. Caí redondito en la trampa. Cada mañana abría la aplicación y la dosis era idéntica: guerras interminables, divisiones políticas absurdas, tragedias ambientales y una retahíla de conflictos presentados para generar clics mediante la indignación y el terror.
En cuestión de días me descubrí con la mandíbula apretada, los hombros tensos y una sensación de presión en el pecho. Estaba dejando que un carrusel digital destruyera mi estado de ánimo y distorsionara por completo mi visión de la humanidad. El mundo parecía un tren desbocado y yo era un pasajero paralizado por el pánico.
En ese momento exacto de saturación, algo dentro de mí dijo: basta. Había que frenar el veneno en seco y regresar a lo que verdaderamente sostiene la vida cotidiana.
Por cierto, la imagen de este post está tomada justo de una de estas cuentas de IG. Fue generada por IA. Tiene disparadores de guerra, líderes con cara de villanos, misiles, drones, el temido botón rojo y demás imágenes terroríficas. Amarillismo puro con todas las reglas cumplidas.
Cuando la historia se repite y la advertencia del Cakkavattisutta
Tendemos a creer que el declive social y la locura colectiva son novedades exclusivas del siglo veintiuno, pero Shakyamuni Buda ya lo observó con absoluta lucidez hace dos mil quinientos años. Digamos que lo que pasa hoy pasaba en los tiempos del Venerado por el Mundo, solo que no había redes sociales.
En el Cakkavattisutta (Digha Nikaya 26), del canon pali, el Buda nos relata la crónica del auge y la caída de civilizaciones enteras.
Cuenta la historia de una dinastía de reyes justos guiados por el principio de proteger y cuidar a todos los seres del reino. Todo marchaba en armonía hasta que un gobernante descuidó un punto medular: dejó de proveer recursos y apoyo a quienes vivían en la pobreza. La marginación económica detonó el robo; el robo provocó castigos violentos por parte del Estado; la represión armada orilló a los ciudadanos a conseguir armas para defenderse, y pronto florecieron el homicidio, la mentira descarada, la ruptura de los lazos familiares y el desprecio mutuo.
El sutra describe una época tan oscura donde la empatía desaparece a tal grado que las personas se miran entre sí como bestias feroces, listas para despedazarse en una semana de violencia ciega llamada «el interregno de las espadas».
¿Te suena familiar? Lee los encabezados de esta mañana y verás que estamos repitiendo exactamente la misma coreografía.
Pero el sutra no es un relato fatalista para dejarnos deprimidos. Cada que lo estudio lo siento como una suerte de mapa de causa y efecto. Nos demuestra que el desastre social no surge de la nada, sino de la acumulación de codicia, aversión e ignorancia no atendidas. Y lo más revelador es cómo se detiene esa espiral. No mediante un gobernante autoritario ni con más armas, sino cuando un puñado de personas se aparta de la violencia, suelta los cuchillos, deja ir las opiniones y decide proteger la vida.
Al inicio y al final de ese discurso, el Buda le da una instrucción definitiva a su comunidad: «Sean su propia isla, sean su propio refugio; no busquen refugio en nada exterior. Vivan anclados al Dharma».
Comprender esta verdad transforma mi práctica. Regresar al Dharma es regresar a la esperanza. La paz colectiva jamás brotará de tratados políticos si los individuos que los firman tienen el corazón intoxicado por los Tres Venenos. La sanación del mundo empieza con la postura que tomas en tu propio cojín.
Shikantaza y los Preceptos como el ancla en la tormenta
En la tradición Soto Zen, no practicamos para levitar hacia mundos mágicos ni para aislarnos de la sociedad. Practicamos para plantar ambos pies en el lodo de la vida diaria sin perder el centro. La respuesta budista ante el caos moderno se sostiene en dos pilares inseparables: Shikantaza y los Preceptos.
Shikantaza se traduce como «solo sentarse». Sentarse en quietud y aceptación radical frente a la pared blanca, con la espalda derecha y la respiración fluida sobre el zafu, no es evadir la realidad; es colocarse en el ojo del huracán. En Zazen no intentamos aniquilar los pensamientos ni visualizar luces místicas. Nos sentamos cara a cara con la mente tal y como está, soltando el hábito neurótico de juzgar, clasificar y reaccionar. Cuando te sientas en silencio sin alimentar la ira ni el desasosiego, desconectas una terminal de odio del mundo. Tu calma le quita leña al incendio social.
Pero Shikantaza no viene solo. Andamos la Vía con los Preceptos del Buda: no matar, no robar, no mentir, no intoxicar la mente, no hacer mal uso de la sexualidad. No son mandamientos dictados por una deidad colérica; son la descripción lúcida de cómo se comporta un verdadero practicante del Dharma que comprende la interdependencia y el interser.
Si el mundo arde en polarización, nuestro deber como practicantes no es sumar gasolina en redes sociales, sino ser personas con las que cualquiera pueda sentirse en paz y a salvo.
Zazen, la vía para recobrar la esperanza y disipar el miedo
¿De dónde nace el pánico cuando leemos las noticias? Proviene de una mente proyectada hacia un futuro catastrófico imaginado. El miedo nunca habita en el presente estricto; vive en las historias que fabricamos sobre lo que podría pasar mañana. Creemos que la desesperanza es lucidez, cuando en realidad es solo agotamiento mental provocado por rumiar peligros sobre los cuales no tenemos control directo.
Aquí es donde Zazen se vuelve un salvavidas irreemplazable.
Cuando te sientas en el zafu con la espalda erguida y la mirada reposada en el suelo, obligas a tu atención a regresar a lo único real: el aire entrando y saliendo por tu nariz, el peso de tu cuerpo sobre el piso, el crujido de la madera, la temperatura de la habitación. En este segundo exacto no hay bombardeos en tu sala, no hay crisis bursátil devorando tu comida y no hay catástrofes ficticias. En este instante estás vivo, entero y a salvo.
Zazen disuelve el miedo porque le quita el combustible narrativo. La neurociencia nos enseña que el cerebro no distingue con facilidad entre una amenaza física real y una imagen angustiante vista en la pantalla de un teléfono. Al sentarnos en silencio, desactivamos la respuesta crónica de alarma de la amígdala cerebral y bajamos el volumen de la red neuronal por defecto, responsable de los pensamientos ansiosos recurrentes.
Espiritualmente ocurre algo todavía más hermoso: descubres que la calma no depende de que el mundo exterior sea perfecto. La esperanza verdadera no es el optimismo ingenuo de creer que nada malo va a ocurrir; la esperanza budista es la confianza plena de que, pase lo que pase, posees la claridad y la firmeza interior para responder con compasión.
Dejar el veneno para cultivar presencia
¿Qué sucedió con mi dilema en Instagram? Hice lo que cualquier persona sensata que valore su paz mental debe hacer. Eliminé el seguimiento a esas cuentas de resúmenes sensacionalistas, silencié las alertas de catástrofes y regresé a mi práctica enfocada del Dharma.
Sigo enterándome de los acontecimientos globales porque vivo en sociedad, compro despensa y la compasión exige un contacto lúcido con el entorno. Sin embargo, ahora lo hago mediante lecturas reposadas, en momentos específicos y sin quedar atrapado en anzuelos creados para ordeñar mi angustia a cambio de métricas publicitarias. Comprendí que un monje ansioso, irritable y paralizado por las noticias no le resulta útil a ningún ser vivo.
El mundo continuará con sus cosas complejas. Pero en medio del oleaje, tú puedes ser un refugio seguro. Sé la persona serena, íntegra y paciente que tanto hace falta en estos días. Limpia tu plato, siéntate erguido, atiende a los tuyos y vive este día como lo que es. Solo un instante irrepetible.
Dedica hoy diez o quince minutos a sentarte en quietud frente a la pared. Experimenta en carne propia lo que ocurre con la ansiedad de las noticias cuando dejas de alimentarla. Cuéntame en los comentarios: ¿cómo experimentas el miedo ante las noticias globales y de qué manera sentarte en Zazen te ayuda a recuperar la perspectiva y el centro? Leo tus reflexiones con mucho gusto.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Desconectarse de los noticieros alarmistas no es una postura de evasión o privilegio?
No cuando se realiza con lucidez. La hiperinformación constante no produce personas más compasivas ni más activas; genera parálisis, fatiga por compasión y cinismo. Reducir el bombardeo de tragedias sobre las que no tenemos margen de maniobra directa nos permite recuperar la energía mental necesaria para intervenir de forma generosa, cercana y tangible en nuestra comunidad.
¿Por qué sentarse en Shikantaza ayuda a frenar la angustia por los conflictos globales?
Porque todas las guerras y abusos colectivos son la multiplicación a gran escala de los Tres Venenos de la Mente: ira, avaricia y autoengaño. Shikantaza corta de raíz esas toxinas a nivel individual. Al sentarte sin alimentarlos, tu sistema nervioso abandona la reactividad, evitando que proyectes más agresión en tu hogar, trabajo o entorno digital.
Si tengo poco tiempo y mucho estrés, ¿cómo puede Zazen ayudarme a perder el miedo cotidiano?
Diario hay que meditar 40 minutos. Cuando no tenemos tiempo, meditamos 2 horas. Zazen no exige horas interminables ni condiciones ideales; diez minutos bastan para interrumpir el ciclo biológico del estrés. Sentarte en quietud le demuestra a tu mente que en el instante presente no hay catástrofes ocurriendo en tu habitación. Esa comprobación física inmediata desarma los relatos de terror y te devuelve la esperanza lúcida para actuar en tu entorno con serenidad.
Continuamos hablando sobre Abrir la Mano del Pensamiento, de Uchiyama Roshi.
La vida es el zafu y Ango es la estación del año, donde profundizamos en la Práctica, en Zazen y ahondamos en las Enseñanzas.
Nishijima Roshi, nos enseña que «Zazen, es sentarse sobre la realidad». El Zen, es la simpleza de la vida, siendo vida, sentida y manifestada. Somos el loto, que va floreciendo, abriéndose en medio del lodo, en el devenir de la Práctica, sincera y sostenida día a día.
Uchiyama Roshi, nos invita a «abrir la mano del pensamiento», en el proceso de desidentificación, con la mente pensante e ilusoria. Nos ayuda a tomar conciencia y despertar, a «la realidad de la vida». Cuando las olas del pensamiento se agitan por los fuertes vientos, es cuando el zafu palpita profundamente en nuestro corazón.
Zazen florece, en cada pétalo de la aceptación radical, del momento presente, tal cual es.
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos por Zoom todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
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Dana
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
El tema del día será: El zafu, la realidad tal cual es.
Los espero:
Día: Domingo 20 de septiembre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 16:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
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Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi