Querer ser felices es parte importante de nuestra identidad como seres humanos. Es la más noble de todas las búsquedas porque en el camino hacia ella, es donde crecemos y maduramos.
Pero aunque nos esforcemos mucho, la mayoría de nosotros jamás llega a conocer la verdadera felicidad. ¿Será que estamos levantando las rocas equivocadas? ¿Será que la felicidad no es lo que deberíamos estar buscando?
El Budismo es un sistema que nos muestra el camino pero nunca ha prometido la felicidad. Nos ofrece ecuanimidad y satisfacción a cambio de nuestra disciplina y entrenamiento. Nos da un punto estable para vivir esta existencia humana, sin excesos y con auto-regulación.
En esta charla dharma tocamos este tema y un poco más.
En algún momento de la vida, todos hemos odiado nuestro trabajo. Nos quejamos hasta el infinito y no hay nada que nos haga felices. Esta es una condición normal del ser humano cuando el ego se sale de control y solo piensa en el beneficio personal.
¿Pero qué tal si existiera una manera de apreciar el trabajo, más allá de la negación y el rechazo? ¿Sería posible vivir en paz en el trabajo?
El Buda nos dejó la enseñanza de la Forma de Vida Correcta, parte del Noble Sendero Óctuple. Shakyamuni nos recuerda que debemos llevar pan a la mesa de manera honesta y ética; pero también que sí podemos vivir con gratitud y paz con lo que hay.
No dejes huellas. Que no quede rastro alguno de tus acciones o de tus no-acciones, para que no interfieras con las acciones de la Vida. Debemos dejar que la Vida misma se desenvuelva por sí sola.
Abandona toda búsqueda, todo control y todo juego. Sólo siéntate en Zazen y permite que el Buda se manifieste y haga el resto. En Zazen se generan ondas que nunca deben ser para uno mismo. Nuestra práctica Zen no es para nosotros tampoco. Piensa que Zazen es el anti-selfie. Retratamos la realidad, la vida como es, sin nosotros salir en la imagen. Es más, ni siquiera debemos estar ahí para presenciar nuestro despertar.
Porque cuando te sumerges en el silencio del Zazen… no hay más YO por despertar. Nuestra práctica hace posible participar en un universo que siempre ha estado despierto. Siempre despiertos a lo largo del camino, abrazando todas las condiciones de la vida. Sin oponernos. Sin resistencia.
Si nuestra vida es así, entonces siempre estamos disponibles y abiertos para todas las posibilidades que ofrece la existencia. Un practicante de Zen jamás está solo. Nunca estamos acorralados y jamás nos quedamos sin opciones.
Al fundirnos con el zafu, dejamos de interferir con el orden natural de las cosas y entendemos que en verdad nunca hemos controlado nada.
La Verdad de la Vida es la práctica más pura. Es hermosa, silenciosa y espontánea. No la podemos manufacturar, sólo contemplar.
La práctica Zen es el anti-selfie. Todos salimos en la foto… pero no hay nada qué retratar cuando la realidad misma es la foto más perfecta e inconmensurable.
Y todo comienza cuando guardas silencio, un segundo a la vez. Un paso a la vez.
El Noble Camino Óctuple no solo se da con intenciones y charlas lindas. También hay que tomar acciones concretas que ayuden a que los seres vivos que nos rodean tengan una vida plena. De esta manera hacemos que la vida misma pueda continuar y que el Buda se manifieste en todo lo que tocamos.
Hoy exploramos la Acción Correcta, base para entender las repercusiones de nuestros actos y mejor corregir para ser de utilidad a los demás.
Esta grabación tiene algunas fallas técnicas. Gracias por su comprensión.
Los seres humanos somos muy buenos para comunicarnos y de muchas maneras. El problema es que pocas veces cobramos conciencia del impacto de lo que decimos… o de lo no decimos.
En el Noble Camino Óctuple, el Buda nos dejó lineamientos para que todas las formas de expresión sean virtuosas. Aprendemos a ver las consecuencias de lo que decimos y tomamos el control para que el silencio sea la mejor manera de entablar el diálogo.
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Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi