por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 4, 2017 | Budismo, Vida, Zen

El budismo siempre ha estado muy mal comprendido en al cultura occidental. Se le asocia con un misticismo que en realidad no tiene, y esto es en buena parte debido a que los libros de budismo ocupan siempre un espacio en las librerías esotéricas. En ellas podemos encontrar ángeles, yoga, cuarzos y budismo.
Parece broma, pero así es como funciona. Esto genera problemas para los monjes budistas porque la gente crea expectativas irreales. Pero somos personas normales con problemas normales, es solo que decidimos entrenar el camino del dharma, para vivir por los preceptos dejados por el Buda y todos los maestros.
Una parte muy importante de nuestro entrenamiento, es el desarrollo de hábitos. En los templos zen de todo el mundo se siguen horarios estrictos en los que la repetición hace que las formas, cantos, rituales y zazen se vuelvan instintivos.
Por supuesto, el entrenamiento monástico no es para todos. Lo que sí funciona para todas las personas, a todo nivel, es el desarrollo de ciertos hábitos que mejoran la vida.
Vestigios históricos nos indican que Shakyamuni Buda (el Buda histórico) no era un ser mágico. Tampoco fue enviado por los dioses y no tenía nada de especial.
Era un tipo normal con necesidades normales, aunque definitivamente era muy inteligente. Eso lo llevó a una vida de estudio, introspección y de enseñanza; que se traduce en una sola palabra: disciplina.
El Buda era una persona que desarrolló hábitos poderosísimos, documentados en el Sumanagala-Vilasinia (Los hábitos diarios del Buda). Le ayudaron a cuidar su cuerpo, mente y su relación con el universo.
Muchas de estas prácticas nos fueron transmitidas a la comunidad monástica para ser practicadas a diario.
Son de tanto valor, que me parece ideal que más personas los incorporen a su vida. No son rituales complejos, ni versos en idiomas extraños. Son hábitos prácticos que promueven la introspección y la calma mental.
1. Posee sólo lo necesario
El Buda nació en la nobleza y rodeado de lujos. Conforme iba creciendo entendió que los bienes materiales, a pesar de que algunos son necesarios, la mayoría son insatisfactorios.
Cuando tienes algo que cubre un capricho y es novedoso, terminará siendo sustituido por el siguiente artículo que te dicte el deseo.
Pero muchos hemos encontrado que comprar poco, estar conscientes de los impulsos y entender lo vacío que es el materialismo, trae la paz mental.
Sí, leíste bien. Tener pocas cosas, tranquiliza los nervios.
Algunos monjes budistas van por la vida con unas 20 cosas.
No se trata de que dejes de comprar para siempre. Se trata de que seas tú quien controla el impulso por comprar.
Es más fácil de lo que crees. Sólo pregunta con honestidad: ¿Realmente necesito esto? Casi siempre la respuesta será no.
2. Cultiva la generosidad
Ser generosos no es una cuestión de moda o de que los demás nos vean como héroes.
Es el acto más noble y humano que existe porque si somos generosos, estamos promoviendo un mundo en el que vale la pena vivir.
Además, la generosidad es un hábito que tiene recompensas gigantescas. Cuando ayudas a alguien sin esperar nada a cambio, estás cuidando a la humanidad en general.
Te hace compasivo, comprendes a los demás y pateas al ego lejos de ti. La depresión se aminora, la tristeza se va y vienen sentimientos de satisfacción y armonía.
Ser generosos no es difícil. Cede el paso. Sonríe a todos y saluda. Regala algo de comida a quien tenga hambre. Dona un poco de dinero a alguna institución en la que creas.
Al final del día, tus actos y tu pensamiento serán purificados con el fuego de la bondad.
3. Medita
Nunca me cansaré de promover la meditación.
Es la disciplina mental por medio de la cual enfocamos la mente a una sola cosa. Nos enseña a soltar lo que no vale la pena. Nos da cimientos para ser mejores fomentando la generosidad y la compasión.
¿Cómo comenzar a meditar? Aquí hay algunas ideas.
4. Sigue a los sabios
Llega el momento en la vida en el que debemos aceptar que no lo sabemos todo. De hecho, muchos somos bastante tontos, a pesar de poner todo el empeño 😀
Cuando entendemos esto, es el momento de buscar un maestro.
¿Necesitas aprender una nueva habilidad para tu trabajo? Busca a algún experto que te enseñe por medio de un curso, libro o charla.
¿Quieres cocinar mejor? Sigue a algún chef que comparta sus conocimientos.
¿No sabes cómo correr sin lastimarte? Encuentra a algún maratonista que te inspire.
Cuando caminamos a la sombra de un sabio, sus conocimientos nos benefician. Pero más allá, estamos ablandando el ego porque reconocemos que siempre hay alguien que es mejor.
El Buda siguió a muchos maestros, por años y años. ¿Porqué tú no?
5. Vive en silencio
Este mundo moderno que hemos creado, nos impulsa a generar ruido todo el tiempo. Hablamos de más y escuchamos de más; lo que va llenando la mente de basura. Para muchos, el hecho de sentarse tranquilo por 1 minuto, sin ruido y sin distracciones, parece tan difícil como correr un maratón.
Si creemos que estamos siendo afectados por los actos de otros, estallamos en gritos y ruido que cancelan nuestra inteligencia. Creamos ruido para nosotros y para toda vida que nos rodea.
El algún punto del camino olvidamos que el silencio es un millón de veces más poderoso que todos los lenguajes juntos. Esto es porque el silencio es natural para la vida, pues es armonía y equilibrio.
Nuestro ruido solo contamina y evita que pensemos con claridad.
Para los monjes budistas, el habla es una herramienta y un arma. Por eso lo usamos con cuidado y somos meticulosos en lo que diremos. No nos enganchamos en chismes, evitamos mentir y respetamos el derecho al silencio de todos los seres vivos.
Si aprendes a apreciar el silencio, apreciarás más la vida que te rodea y serás más útil a los demás. Es posible si comienzas sentándote sin hablar por 1 minuto al día. No necesitas más.
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Pero Chocobuda, todo esto es muy difícil de lograr.
Claro que no lo es. Sólo hay que decidir hacerlo y entender que los beneficios son mucho más grandes. No sólo saldrás ganando tú.
El universo se beneficia con tu práctica.
Si quieres tomar el control de tus hábitos, ven a Shojiki, el taller de hábitos.

por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 3, 2017 | Budismo, Compasión, Gratitud, Vida, Zen

Año nuevo es la época de desear que los caprichos se cumplan, de que la salud esté mejor que nunca y que el trabajo/dinero no falte. Es lindo, claro. Lo hacemos todo el tiempo porque es muy agradable saber que al menos en el mundo de la imaginación, tendremos la vida maravillosa que queremos.
¿Te has puesto a pensar que los deseos de año nuevo son como una especie de hechizos? Queremos que las cosas salgan bien sin esfuerzo y sin obstáculos. ¡Qué increíble que todo fuera como imaginamos!
Es impresionante lo egocéntrico que es todo lo relacionado a esta festividad auto-impuesta (como todas las demás).
A la naturaleza no le importan nuestros minutos ni nuestros años. El 1 de enero es solo un día más. Eso por sí mismo es maravilloso y mágico.
Lamentablemente estás en Chocobuda, un blog de budismo zen. Aquí no te deseo cosas lindas. Que 2017 sea un año terrible, difícil y lleno de obstáculos.
¡En Chocobuda te anti-felicitamos por el nuevo año! Es un experimento que comencé en 2014 en el que ha habido buenos resultados, pues las personas que leen y lo entienden, saben que los objetivos se cumplen:
- Cuestionando lo que hay, para buscar una mejor forma de hacer las cosas
- Investigando y creando una base de conocimiento
- Formulando ideas e hipótesis
- Experimentando
- Cometiendo errores una y otra vez, para levantarse y continuar
- Implementando a la vida cotidiana lo aprendido
- Compartiendo resultado para el beneficio de los demás
- Pero sobre todo, entendiendo que el camino lento siempre es el mejor.
Así que te deseo de todo corazón, con todo mi ser, que 2017 sea un muy mal año:
Que el caos mental y el ruido externo sean insoportables. Para que así te animes a sentarte a meditar y hagas de la meditación parte de tu día.
Que el dinero falte. Para que entiendas que la vida es mejor cuando se vive con lo menos posible, cubriendo las necesidades elementales.
Que te quedes solo. Para que entiendas el valor de la amistad y la importancia de aprender a vivir con uno mismo. El silencio es más importante y agradable de lo que imaginas.
Que te hagan ver lo tonto que eres. Para que entiendas que no eres mejor que nadie y veas el daño que has causado cuando te burlas de los demás. También te servirá para ver todo el camino que aun falta por recorrer.
Que la salud sufra. Porque así entenderás lo importante que es mantener el cuerpo sano y quizá podrías dejar de tratarlo como bote de la basura.
Que sientas mucho frío y no tengas cómo cubrirte. Porque así sabrás lo que sufren otras personas que no tienen las mismas oportunidades que tú. También valorarás el milagro que significa que tengas acceso a ropa y a tener un techo sobre ese bloque que llamas cabeza.
Que caigas en la desesperación. Porque después del drama tendrás que ser creativo, valiente y sabio para poder convertir la dificultad en oportunidad.
Que estés triste. Así sabrás lo valiosa que es la risa y el asombroso poder curativo que nos da.
Que te digan mentiras y que caigas en ellas. Es la manera en que sabrás el sufrimiento que has causado cuando tu habla no es sincera y hay motivos escondidos en tus acciones.
Que te traicionen. Para que entiendas el valor de la lealtad y no traiciones a las personas que te quieren.
Que te manipulen. Así verás que la manipulación es una de las peores formas de violencia y evitarás manipular a los demás.
Que te falte comida. Porque así sentirás compasión por los que no la tienen y, si eres inteligente, ayudarás. También podrás sentir agradecimiento por todas las personas y seres vivos que dan su vida para que tu alimentación sea posible.
Que alguien te pague con ingratitud. Así conocerás lo que se siente cuando no te dignas a ser agradecido con las personas que te rodean.
Que la desorganización y indisciplina te causen muchos problemas. Es la única forma que tenemos para entender lo vital que son los hábitos para el ser humano. *
Que sufras la muerte de un ser querido. Para que entiendas que todo en el universo es impermanente y des valor a todas las personas que te honran con su presencia.
Que te olviden. Sólo así entenderás lo que la gente siente cuando la ignoras.
Que te discriminen. Así estarás del lado de todas las personas a las que has etiquetado y tratado mal por ser diferentes a ti.
Que no te agradezcan nada y que ignoren tus esfuerzos. Porque vivir en ingratitud hace que la vida se vuelva horrible y difícil de llevar.
Que 2017 sea un mal año, lleno de retos, montañas que escalar y de obstáculos. Si puedes salir adelante de todo esto, la noche del 31 de diciembre de 2017 serás una persona agradecida, compasiva, generosa y con un corazón más noble.
Esta es mi manera de desearte que este año que comienza sea el mejor año de tu vida. Pero claro, eso está en tus manos.
Todo comienza con tu práctica de meditación y de gratitud.
—
* Si quieres saber más de hábitos y cómo forjarlos, te invito a Shojiki, taller de hábitos 2017.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 15, 2016 | Budismo, Inspiración, Poema, Vida, Zen

El mono intenta alcanzar
la luna en el agua.
Hasta que la muerte llegue a él,
nunca se rendirá.
Si se soltara de la rama y
desapareciera en la profundidad del estanque,
el mundo brillaría
con luz purificadora.
Hakuin Ekaku, Zen Master japonés (1686 – 1768)
Traducido por Kyonin.
La voz popular nos dice que el cambio, la verdad de la vida, lo que buscamos, ya está dentro de nosotros. Muchos nos burlamos, hacemos bromas, aunque en la profundidad del ser sabemos que es real. Somos muy pretenciosos como para no soltarnos de la rama del ego y simplemente dejar de buscar.
Como monos que somos, nos encantan las cosas que brillan. Teléfonos nuevos, autos de lujo, relaciones pasionales, la estúpida ilusión de éxito. ¡Todo brilla y lo deseamos!
Pero al igual que la luna en el estanque, nada de lo que perseguimos es real. Son solo distracciones que nos alejan cada vez más de la única verdad: somos parte de una luz única, purificadora y que es tan simple de alcanzar, que escapa a nuestra inteligencia.
La manera de alcanzar la luna, es dejar de alcanzarla.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 14, 2016 | Budismo, Eventos, Talleres, Vida, Zen

Mis queridos amigos en la ciudad de Hermosillo, en el estado mexicano de Sonora, me han invitado a dar un taller de Introducción al Budismo Zen. Se llevará a cabo los días 19 y 20 de noviembre de 2016.
Será un taller rápido y certero en el que aprenderemos las bases de la práctica budista, la meditación y herramientas para la vida cotidiana.
La salida siempre ha estado dentro de nosotros y el budismo zen nos enseña cómo. Es el manual de usuario de la humanidad.
Budismo zen
introducción y práctica para la vida cotidiana
Fechas: 19 y 20 de nov.,2016. De 9:00 AM a 2:00 PM
Facilitador: Kyonin, monje budista Soto Zen de la tradición Nishijima-Cohen.
Disponibilidad: Limitada. ¡Inscríbete con tiempo!
Incluye: Taller de meditación descargable Iniciando el Camino. 6 semanas de textos y meditación guiada.
Requisitos: Traer ropa cómoda, cobertor y agua.
Más información e inscripciones:
Tel. 6624 141416
dianacoronadogutierrez@gmail.com
Sede: Taza Madero Café. Jesús García 138 Col.Centro, Hermosillo. Tel. 01 662 688 5477
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 10, 2016 | Budismo, Meditación, Vida, Zen

Estos últimos días han habido cambios políticos importantes en muchos lugares del mundo y el intercambio de ideas fluye por todos lados. Las redes sociales están saturadas de mensajes de miedo y odio, en una guerra que solo crea más odio y que cancela la inteligencia de las personas.
Lejos de mejorar la vida, entramos en una dinámica que nos lleva estar deprimidos y luchando con la idea del futuro.
La mera idea del futuro.
Idea.
Una idea no es la realidad. Una idea del futuro nos genera angustia porque la acariciamos y la hacemos crecer con nuestros miedos. Una fantasía oscura de lo que está por venir es como una droga que una vez aceptada por nuestro corazón, nos pedirá más y más ideas del futuro.
Pero estas ideas son solo ficción que nos evita vivir en el presente. Son una manifestación más del Engrane Autojamonoide®, que hace reacción nuclear en nuestras emociones para que se salgan de control.
Por esta razón creo que es pertinente regresar a este post, uno de los más leídos en Chocobuda. Es una versión corregida y actualizada.
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Hacerla de jamón. Frase de uso muy popular en la Ciudad de México con la que sus habitantes llaman a los obstáculos de la vida: En el gobierno me hacen de jamón todos los trámites. / También se usa para declarar que una situación ha causado drama innecesario: Terminó con su novia y se la está haciendo de jamón él solo. / En otras ocasiones se dice para declarar incomodidad por el exceso de procesos involucrados para obtener un beneficio: Me están haciendo de jamón mi título universitario.
A muchos nos encanta hacer la vida de jamón. Cualquier cosa que nos pase se convierte en un suceso que nos afecta enormemente. Es decir, somos especialistas en sufrir.
Ya sea que necesitemos realizar un trámite, que gane un presidente que no queremos, que vivamos una separación o que el universo no cumpla nuestros caprichos, el drama siempre está al alcance de la mano.
Por más que queramos evitarlo, echamos a andar ese pequeño sistema dentro de nosotros. Es un motor que siempre está listo para funcionar. Lo he llamado El Engrane Autojamonoide porque… ¡ah cómo nos gusta hacérnosla de jamón a nosotros mismos!
Sufrir es una de las actividades más fáciles que tenemos los humanos. Esto es debido a que el ego ha crecido tan fuera de control, que de pronto pensamos que el cosmos gira alrededor de nosotros y nos sentimos personalmente atacados.
Sufrimos por el clima, cualquiera que sea; si las condiciones de trabajo cambian un poco; si hay separación; si hay amor; si el equipo de futbol no gana; por nuestros padres, hijos, hermanos, primos y amigos; por la religión; por la música de alguien más; por el sistema operativo que los demás usan…
Cuando hay algún cambio político, no nos preocupamos por el bien común, sino en cómo nos afecta personalmente. Y luego, claro, declaramos que es por el bien de los demás. Pero esto es hipocresía pura y normal para el ser humano que no medita. Siempre estamos pensando en nosotros mismos.
¡Nos la hacemos de jamón por todo! El Engrane Autojamonoide es una maquinaria muy eficiente.
Quizá suena divertido y sea algo que todo mundo hace, pero la verdad es que es una conducta negativa donde la principal víctima es uno mismo.
Cuando buscamos drama innecesario generamos un mundo inhóspito y muy hostil. Es un sistema de rechazo mutuo, de desconfianza y de amargura que afecta nuestras relaciones personales y nuestra experiencia de vida.
Hacerla de jamón por todo sale muy caro en dinero, en salud y en tranquilidad.
Por suerte hay muchas maneras de inutilizar el Engrane Autojamonoide.
La primera y más importante es poner atención a nuestras reacciones. No se necesita ser monje budista o psicólogo experto para notar cuando estamos exagerando las cosas. Se trata tan sólo de revisar si la situación por la que estamos pasando en verdad es taaaaan grande como lo imaginamos.
Luego viene un chequeo de ego. Si tu discurso está plagado de yo, mi, me, a mi, entonces tu ego está inflamado y listo para echar a andar el tan mencionado mecanismo del jamón.
Por último, la meditación es la medicina que controla y deshabilita el engrane. No para siempre, no. El Engrane es parte de nosotros. Pero sin duda se controla mejor. Con práctica y con disciplina, la mente del meditador se aclara para poder estar atento a sus reacciones y palabras.
Así que te pregunto… ¿cómo piensas hacerla de jamón este día?
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Nota Chocobudista: La primera enseñanza del Buda, luego de haber alcanzado la iluminación, fue sobre las Cuatro Nobles Verdades. Estas nos dicen que la vida incluye sufrimiento (dukkah), el sufrimiento tiene una causa, el sufrimiento tiene un final, existe un camino hacia una vida tranquila. Con la iluminación el Buda pudo destruir su Engrane Autojamonoide y dejar una rama del conocimiento que está ahí para ti. Es cuestión de querer mirar.
Si quieres aprender más sobre tus emociones, sentimientos y cómo parar el tormento, te invito a Heisei, el taller que nos enseña a estar en paz y a mejorar nuestras emociones.