#TodosSomosCreativos ¡webinar en video! Y material extra

La noche de ayer tuve el honor de ser invitado por Rafael Tuduri y Mariana Cabral a participar en el webinar #TodosSomosCreativos, cortesía de Adobe, Video2Brain y Conecta Tutoriales.

Mariana nos habló sobre algunos trucos maravillosos para Illustrator y Rafa nos presentó técnicas increíbles de manejo correcto de redes sociales.

Yo hablé sobre Mindfulness para creativos, los beneficios que trae su práctica y dimos una técnica sencilla para comenzar.

Si te interesa tener la presentación, la puedes descargar de aquí.

Como podrás ver, mi charla fue breve y sólo toqué la superficie del Mindfulness. Si te interesa saber más y hacer de esta práctica la herramienta más valiosa para tu creatividad, te invito a Omoi, el taller de mindfulness para creativos.

La conferencia se puede ver gracias a la magia de YouTube:

Disfruta tu siesta (y lo que eres, lo que tienes) [Choza de césped 3]

Sigo con el estudio del poema zen Soanka o La ermita con techo de césped.

La segunda línea es hermosa por su simpleza y elegancia:

Después de comer, me relajo y disfruto una siesta.

Shitou Roshi nos dice que luego de trabajar en la construcción de su choza de pasto, hace una pausa para comer y dormir, presumiblemente por la tarde. Está satisfecho por haber edificado su hogar, tiene la panza llena y llegó el momento de relajarse.

Está satisfecho y se relaja.

¿Cómo se puede estar satisfecho por tener una choza de pasto? ¿Acaso no le importa que el viento la derribe? ¿Cómo es posible que se relaje y duerma cuando no tiene nada para comer mañana? ¡Qué horror!

Esta línea del poema va en contra de lo que somos en la civilización humana, que nos lleva a siempre desear más. Parecería que el concepto de paz no puede existir sin que dependamos de miles de cosas materiales y seguros de vida.

Basamos nuestra tranquilidad en ilusiones de seguridad y de plenitud. Queremos todo más grande, más ruidoso, más colorido y más divertido.

Vivimos en un pináculo cultural y tecnológico sin precedentes. ¡Lo tenemos todo! Pero somos más infelices e ingratos que nunca y hemos olvidado cómo descansar sin tener que estar mirando la pantalla del teléfono. Eso genera estrés y angustia a niveles que no queremos reconocer.

Pero el poeta se da cuenta de ello y mejor hace una pausa. Shitou vivió en un tiempo en el que los emperadores y muchos monjes construían monumentales mansiones para demostrar quién era más santo. En realidad no hemos cambiado nada.

Shitou está contento con lo que es, con lo que está. No desea nada porque está satisfecho con lo que hay, con el presente, con sus logros.

El Maestro no necesita reconocimiento, seguros de vida, iPhone, música, juegos de video o siquiera una pareja. Sólo tiene una choza de pasto, el cielo y lo que la Madre Tierra le da.

Quizá mañana no tenga qué comer. Quizá mañana enferme. Quizá mañana muera. No lo sabe y no está interesado en saber porque mañana será otro día, y se presentará como un manto en blanco para que el pincel de su vida escriba la historia.

Pero eso no importa. Lo que importa es hacer una pausa y disfrutar la tarde.

Esta línea es muy significativa para mi porque describe mucho de lo que ha sido mi vida en los últimos años. Dejé atrás los títulos, los empleos grandilocuentes, la búsqueda por reconocimiento. En el pasado está la tradición familiar, el apellido y las tradiciones.

Dejé las marcas y ahora visto camisetas, las más baratas. Sólo compro zapatos cuando los actuales están destrozados. Afeito mi cabeza porque dejé atrás la pretensión de la belleza.

Soy el más afortunado de tener un techo sobre mi cabeza, pero no poseo escrituras de una casa. Mi hogar es tan grande que no tengo palabras para describirlo. Mi hogar está hecho de pasto, de cielo y todos los seres vivos cabemos en él.

No tengo nada más que lo necesario para vivir y un poco de comida para un par de días. Pero estoy rodeado de personas maravillosas y dedico mis días a ayudar a los demás.

Vivo con el Buda en mi corazón, con el Dharma en mi mente y con la Sangha en el mundo.

Y nunca había sido más feliz.

Al igual que Master Shitou, a diario construyo una choza de césped y después de comer duermo una siesta.

El verdadero valor agregado [Choza de césped 2]

Estos días he estado estudiando el poema zen Soanka o La ermita con techo de césped y comienza con una línea muy poderosa:

He construido una choza de césped donde no hay nada de valor.

La choza de pasto o césped es tu casa, mi casa. Mi cuerpo y el tuyo. Es el universo. ¿Porqué todos son una choza de césped? Porque el césped es débil, se pudre, se seca y regresa a ser parte de la vida.

Nuestros cuerpos estarán aquí tan sólo un fragmento de segundo del Calendario Cósmico. Son sólo un frasco hecho de un cristal muy débil. Si lo cuidamos mucho, el frasco durará muchos años. Si no lo cuidamos, el frasco se romperá fácilmente. Pero no importa cuánto empeño pongamos, el frasco se romperá y se integrará al flujo constante del universo.

La fortaleza más imponente construida por el hombre se derrumbará porque no podrá soportar el paso del tiempo.

Todo lo que tenemos, lo que somos y todo lo que amamos es impermanente.

El Buda decía que «Todo lo que llega debe irse. Acepta esto en paz y todo estará bien».

Cuando no entendemos que todo es transitorio, es fácil caer en la trampa del valor.

Damos valor a las cosas, nos abrazamos a él y pensamos que siempre será así.

Tal es el caso del oro, por ejemplo. Éste metal es simplemente un pedazo de planeta tierra. No es diferente al carbón o la piedra caliza. Hemos sido nosotros quienes hemos dado valor a esta roca y vamos cometiendo atrocidades por su obtención y control.

También damos valor a las personas, a las relaciones y a todos los objetos que nos rodean. Suena inocente, pero la realidad es que una vez que algo tiene valor para nosotros, comenzamos a construir dependencia y apego. Y en contraste; si a algo le damos valor negativo, hacemos hasta lo imposible para alejarnos de ese objeto.

El Patriarca Shitou Xiqian nos dice en la primera línea de su poema que: todo en la vida es transitorio y que no hay nada de valor en ella.

Entender esto nos libera de muchas cargas emocionales y nos lleva a la felicidad porque sabemos que este día terminará. Sabemos que ésta relación terminará. Sabemos que este helado de chocolate llegará a su fin.

Y justo por que las cosas acaban, hay que estar en paz con lo que hay y con la vida como es. Hoy vivimos, trabajamos amamos y ayudamos. Sólo hoy.

Nada es tan valioso como estar aquí, sin agregar nada y sin quitar nada. Éste es el verdadero valor agregado.

La ermita con techo de césped [Choza de césped 1]

El Patriarca Shitou Xiqian (700-790 DC) fue un maestro Chán que sentó las bases del budismo zen como lo conocemos.

Una de sus más grandes obras es el poema La ermita con techo de césped, que plasma prácticamente todo el conocimiento zen en un sólo lugar.

Como toda la poesía zen, para comprenderlo se debe leer poco a poco, meditando con cada línea para penetrar en la sabiduría.

Con mis pobres conocimientos me he atrevido a traducirlo para su estudio y poder compartirlo con ustedes.

La ermita con techo de césped

He construido una choza de césped donde no hay nada de valor.
Después de comer, me relajo y disfruto una siesta.
Cuando terminé la choza, nuevas hiedras aparecieron.
Ahora sigue en pie, cubierta por la hiedra.

El habitante de la choza vive aquí tranquilamente,
no está atorado dentro, afuera o en medio.
En donde vive la gente común, él no vive.
Los reinos que ama la gente común, él no ama.

A pesar de que la choza es pequeña, contiene al mundo entero.
En diez pies cuadrados, un viejo ilumina formas y su naturaleza.
Un bodhisattva del Gran Vehículo confía y no tiene dudas.
Aquellos que no entienden o los tontos se preguntan:
¿Esta choza perdurará?

Si perdura o no, el dueño original está presente,
sin divagar al sur o al norte, al este o al oeste.
Está firme en su estabilidad, que no puede ser superada.
Una ventana brillante bajo los verdes pinos,
Ni los palacios de jade o torres bermellón se pueden comparar con ella.

Tan sólo con estar sentado meditando, todo entra en calma.
Y así, este monje de la montaña no entiende nada.
Vivir aquí ya no da libertad.
¿Quién acomodará con orgullo los asientos para los huéspedes?

Da vuelta a la luz para que brilles por dentro, luego regresa.
No se puede encarar o dar la espalda a esta vasta e inconcebible luz.
Conoce a los maestros ancestrales y estudia su instrucción.
Reúne césped para construir una choza y no te rindas.

Deja ir esos cientos de años y relájate por completo.
Abre tus manos y camina inocente.
Mil palabras y una miríada de interpretaciones,
están sólo para librarte de obstrucciones.
Si quieres conocer a la persona inmortal dentro de la choza,
no separes de este saco de piel y huesos el aquí y el ahora.

Creatividad de los lugares menos esperados

En los más de 20 años como creativo y trabajando para agencias y diversos clientes, me topé con problemas que retaban mi inteligencia al máximo.

Había quienes no sabían bien lo que querían, pero esperaban un resultado espectacular. Estaban los que asumían que sabían más que el creativo, y no puedo olvidar a los pocos que me daban linea abierta para crear lo que yo quisiera.

En todos los casos mi compromiso era fuerte porque entendía que las personas invierten dinero en material publicitario, web o editorial y necesitan sacar el máximo provecho. A algunos esto los convierte en personas muy irritables y que están en constante presión. Misma que transmiten a los que trabajan con ellos.

Eso para mi siempre fue un reto porque quienes están bajo presión constante se dejan llevar por la prisa, la ira y el enojo; sacrificando la razón y su inteligencia en el proceso. Ésto deja poco espacio para avanzar en el trabajo creativo y uno se debe adaptar a producir con mayor velocidad.

Así que debía recurrir a mi creatividad de manera acelerada, forzando al máximo la mente y produciendo ideas a todo vapor.

¿De dónde sacar ideas? A veces la música ayuda mucho. Ver libros con trabajos de otras personas también ayuda.

Pero donde siempre encontré la mayor fuente de creatividad era cuando botaba todo lo convencional y me dedicaba a observar mi entorno.

Descubrí que la creatividad siempre está ahí, pero con la presión de la vida la vamos cubriendo con basura mental.

¿Cómo encontrar la respuesta a un problema cuando estamos tan centrados en la urgencia? ¿Cómo solucionar cualquier situación si el ego nos ha vuelto engreídos y obtusos?

Al tener la mente tranquila se puede sentir la claridad o lo pesado del aire. Se pueden ver colores y formas con ojos frescos. Los números, las recetas, las notas musicales… ¡todo se percibe en niveles más profundos con la mente serena!

Yo sé que existe el mito de que producimos mejor bajo presión, pero una cosa es tener la necesidad de resolver cosas rápidas y otra es hacerlo de manera óptima y bien pensadas.

Al estar centrados y enfocados podemos descubrir que la solución a un reto no está en producir ideas aleatorias para ver cuál funciona. No.

La creatividad corre por las venas del ser humano, está en nuestra naturaleza, y es mucho más fluida si practicamos la atención consciente.

Para ello entrenar en mindfulness es una gran ayuda, así como apagar las distracciones, cerrar los libros, callar las conversaciones y salir a caminar.

La creatividad se manifiesta en los colores de un parque, en la sinfonía de la ciudad, en las matemáticas que suceden bajo nuestra nariz.

Es cuestión de dejar el ego de lado para vivir en el presente y poder crear.

Si quieres saber más sobre creatividad y Mindfulness, ven a Omoi, el nuevo taller de Chocobuda. ¡Pocos lugares! Clic aquí.