Esta semana hacemos una pausa en nuestro estudio del Sutra de la Plataforma.
Para el budismo, el dragón es una criatura que representa muchas cosas. Es, en parte, un aspecto de nuestros miedos, apatía e ira.
En una nota personal, esta historia siempre me ha dado perspectiva sobre mi ego y el largo camino a recorrer para abrir el corazón al Buda. Quiero compartirla con todos.
El domingo, en Zazenkai, exploraremos la historia de Huineng y el dragón. Esta antigua leyenda del Sexto Patriarca del Budismo Chan no es solo un relato fantástico, sino una enseñanza sobre cómo enfrentar nuestras emociones intensas, nuestros miedos y el ego que a veces parece tan poderoso como un dragón desatado.
Huineng, con calma y sabiduría, transforma el caos en claridad, no por medio de «lidiar» con el dragón, sino mediante la comprensión profunda de la mente. Reflexionaremos juntos sobre cómo aplicar estas enseñanzas en nuestra propia vida y cómo, a través de la práctica disciplinada, también nosotros podemos encontrar el camino hacia la quietud, la humildad y el despertar.
¡Los espero!
Dana
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: El Maestro Zen vs. el Dragón.
Los espero:
Día: Domingo 15 de junio de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
El Sexto Patriarca del Zen, el Maestro Huineng, es un personaje de leyenda para el budismo en China. Es tan reverenciado y respetado que, a lo largo del tiempo, se le han dado todo tipo de atributos espirituales y se han contado muchísimas historias sobre sus enseñanzas. Hoy comparto cómo Huineng nos enseña a calmar al dragón.
Para el budismo de muchos países, el dragón no es una criatura fantástica, sino un un guardián, un aspecto espiritual de la práctica, así como conceptos filosóficos profundos. A veces es un ser real que se manifiesta en el mundo, como cualquier otro ser. No es de sorprender que Huineng se haya topado con uno en sus aventuras por el mundo.
El Sexto Patriarca predicó el Dharma en el templo Baolin de Caoxi durante 37 años, guiando a incontables seres hacia el despertar. Entre los muchos que ayudó, no sólo hubo personas, sino también discípulos inusuales, como animales mitológicos, espíritus inquietos y seres con formas extraordinarias, como veremos en esta singular leyenda.
Enseñar el Dharma y calmar al dragón
En el templo Nanhua, se alza una antigua pagoda conocida como la «Pagoda de la Sumisión del Dragón». Según la tradición, en tiempos de Huineng existía un profundo lago frente al templo de Caoxi, donde habitaba un temido dragón. Cada vez que emergía de las aguas, traía consigo vientos huracanados, se movía con tanta fuerza que arena y rocas salían volando por los cielos. Las estructuras del templo se veían dañadas, los árboles arrancados, y los aldeanos perdían casas, cultivos y ganado. La región sufría constantemente, pero nadie podía hacer nada. Resignados, simplemente soportaban el desastre.
Un día, mientras el cielo se cubría de nubes y neblina, y las aguas del lago hervían con furia, el dragón amenazaba con salir nuevamente. Los monjes y laicos que escuchaban las enseñanzas del maestro Huineng entraron en pánico; sin embargo, el maestro, con absoluta calma, los miró con compasión, les pidió que confiaran y les aseguró que todo estaría bien, antes de levantarse y caminar con paso sereno hacia el borde del lago. Abandonaron la sala del Dharma en busca de refugio. Pero Huineng los tranquilizó con serenidad y se dirigió solo al borde del lago, decidido a enfrentar el peligro.
Allí, contempló el cuerpo colosal del dragón emergiendo de las aguas y le habló con firmeza:
—Dragón, tienes grandes poderes. Hoy me has mostrado tu capacidad de hacerte enorme. Pero dime: ¿puedes también volverte pequeño? Si eres realmente un dragón, deberías poder ser grande y pequeño a voluntad. Si solo puedes crecer, pero no reducirte, entonces no eres un verdadero dragón.
El dragón, intrigado y desafiado por estas palabras, pensó: “Hacerme más grande no sirve de nada contra este hombre, pero si me hago pequeño, ¿qué podría hacerme?”. Decidió hundirse en el agua para demostrar su habilidad de reducir su tamaño. En ese instante, el viento cesó y la superficie del lago se calmó. Al poco tiempo, el dragón reapareció, esta vez más pequeño. Huineng volvió a hablar:
—Eres un verdadero dragón: puedes cambiar de forma, ser grande o pequeño. Pero aún no eres lo bastante pequeño. Si pudieras volverte tan diminuto como un pez, sería realmente impresionante.
El dragón aceptó el reto y siguió encogiéndose. Al verlo tan reducido, Huineng tomó su cuenco de limosna y le dijo:
—Has demostrado que puedes volverte muy pequeño. Pero dime, ¿te atreverías a entrar en mi cuenco?
El dragón, confiado en su poder, nadó hasta el borde y, sin temor, se introdujo en el cuenco. En ese momento, Huineng lo atrapó. El dragón intentó liberarse, pero por más que lo intentó, no pudo escapar.
Entonces Huineng lo llevó a la sala del Dharma y le dio una enseñanza sobre la impermanencia, el desapego y la verdadera naturaleza de la mente, guiándolo con compasión hacia la comprensión del vacío y la no dualidad. A través de las palabras del patriarca, el dragón alcanzó la iluminación, comprendió la verdadera naturaleza de su existencia y abandonó su forma monstruosa. Se dice que se despojó de sus huesos y cultivó el Camino hasta alcanzar una reencarnación favorable.
Después de este evento de calmar al dragón, Huineng ordenó llenar el lago con tierra y piedras. Sobre ella se construyó una torre de hierro conocida como la Pagoda Jianglong, la Pagoda que somete a los dragones. Este monumento quedó como testimonio de la compasión y poder espiritual del Sexto Patriarca, quien no sólo domaba bestias salvajes, sino también las mentes salvajes, llevándolas hacia la paz del Dharma.
El dragón como símbolo de la mente agitada
Esta historia no es sólo un cuento chino más, sino una enseñanza sobre la mente y el camino del Buda. El dragón representa nuestras emociones intensas, pensamientos descontrolados y la fuerza del ego cuando no ha sido comprendido. Así como el dragón agitaba el agua y causaba caos, nuestra mente confundida puede generar sufrimiento si no la observamos con sabiduría. Pero Huineng no lucha contra el dragón: lo enfrenta con calma, lo desafía con inteligencia, y le habla desde la compasión. Esto nos muestra que el budismo no combate los problemas con violencia, sino con claridad, paciencia y comprensión.
Soltar el ego y volvernos pequeños
La enseñanza que Huineng da al dragón es muy importante para el Zen. Le dice que, si sólo puede crecer, pero no encogerse, no es un verdadero dragón. De la misma forma, si nosotros sólo queremos «ser más», tener más control, más logros, más validación; sin aprender a soltar, reducir, simplificar y mirar hacia adentro, no estamos desarrollando una mente despierta. La práctica Zen consiste justamente en eso: aprender a soltar el yo rígido, a dejar de reaccionar con miedo o apego, y a fluir con lo que está presente. Volverse pequeño en esta historia es símbolo de humildad, apertura y transformación.
El despertar nace de la entrega
Finalmente, al calmar al dragón, este se rinde y entra en el cuenco de Huineng. Así ocurre una gran transformación: recibe enseñanzas, se ilumina y cambia de forma.
Esto representa el momento en que dejamos de resistirnos a la práctica y abrimos el corazón al Dharma. No importa cuán salvajes o intensas sean nuestras emociones o cuán «grandes» se sientan nuestros problemas; si aceptamos entrar en el «cuenco» de la práctica, con humildad y confianza, también nosotros podemos despertar.
Huineng nos enseña que para calmar al dragón hay que hacerlo no con fuerza, sino con sabiduría, cariño y paciencia. Así también podemos nosotros apaciguar nuestra mente y descubrir su naturaleza verdadera.
¿Cómo está tu dragón el día de hoy?
¿Y si nos hacemos chiquitos para entrar al cuenco del Buda?
Esta semana avanzamos con el Sutra de la Plataforma y llegamos al Capítulo 5, Dhyana.
Aquí el Sexto Patriarca Huineng nos da una visión clara y provocativa sobre qué significa realmente meditar. Nos dice que Dhyana, lo que en chino se pronuncia Chan y que en Japón se convirtió en Zen, no es simplemente sentarse en silencio ni buscar un estado especial. Tampoco es poner la mente en blanco. Dhyana es ver la mente tal como es, sin apego ni rechazo, sin adornos ni juicios. Es vivir desde la claridad natural que ya está en nosotros, en medio de lo cotidiano.
Este domingo en Zazenkai, hablaremos de este capítulo. Es una buena oportunidad para poner en acción lo que enseña este capítulo: sentarse, observar, respirar, y descubrir que el Zen no es algo alienígena ni complicado. Huineng nos llama desde hace más de mil años para comprobar que el despertar no es un ideal, sino una presencia viva en cada instante.
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
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Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: Sutra de la Plataforma: Capítulo 5. Dhyana o Zen en la vida cotidiana.
Los espero:
Día: Domingo 8 de junio de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Hace años, en una mañana cualquiera, mientras caminaba al trabajo por una calle ruidosa y llena de tráfico, noté que mi mente iba a mil por hora. Preocupaciones, listas de pendientes, discusiones imaginarias; hasta que una pequeña pausa en el semáforo me hizo detenerme. Respiré profundo y, sin buscarlo, todo se aquietó. Escuché el canto de un pájaro, vi cómo el sol tocaba las hojas de un árbol, y por un instante muy chiquito, estaba totalmente presente. Esa breve experiencia me recordó lo que enseña el maestro Huineng: el verdadero Zen en la vida cotidiana no es escapar del mundo, sino despertar dentro de él.
El Capítulo 5 del Sutra de la Plataforma, “Dhyana”, es muy breve. Sin embargo, es una enseñanza poderosa y sencilla sobre cómo practicar Zazen sin depender del zafu ni de condiciones especiales. Nos recuerda que la práctica Zen es posible en todo momento del día. Cada segundo del día es sagrado y una expresión de la budeidad a la que pertenecemos. No lo podemos ver porque estamos muy ocupados siendo nosotros mismos, pero es posible tocar esta Tierra Pura si entendemos este capítulo.
La palabra Zen proviene del término sánscrito Dhyana, que significa meditación o concentración. Sin embargo, como lo aclara Huineng, no se trata de meditar como un acto aislado, formal o ritualizado. Dhyana es más importante que eso para el Zen. Lo entendemos como ver directamente la naturaleza de la mente y vivir sin apego.
“Dhyana significa ver la naturaleza de la mente. Ver la naturaleza es Bodhi.”
Por eso, practicar Dhyana es practicar Zen porque vivimos con atención plena, con las menores distracciones posibles, y sin quedar atrapados por etiquetas como “bueno” o “malo”. Entrenamos día tras día para permitir que la mente vuelva a su estado natural de claridad y presencia.
Zen en la vida cotidiana es atención en cada acción
Huineng deja claro cómo llevar esta práctica a cada momento de la vida:
“El sentarse en meditación no significa fijar la mente en la ausencia de movimiento. Significa estar libre de apegos al bien y al mal.”
Aunque los maestros del Zen nos piden sentarnos en un zafu, Zazen no está limitado a un tiempo o lugar. El estado de presencia y atención se manifiesta cuando lavamos los platos con atención, cuando escuchamos sin juzgar, cuando respiramos con conciencia mientras esperamos el autobús. El verdadero Zen en la vida cotidiana es cultivar una mente libre, despierta y no reactiva, justo en medio del caos y la rutina.
A veces me gusta pensar que la práctica Zen nos vuelve creativos, no reactivos.
En el centro del Zen hay claridad sin rigidez
Así como el Maestro nos enseñó en el capítulo 4, en este apartado nos insiste en estar atentos para evitar el malentendido común de pensar que meditar es dejar la mente en blanco o aislarla del mundo. Huineng dice que “una mente sin movimiento no es necesariamente una mente despierta”. Lo importante no es erradicar los pensamientos, sino que no haya aferramiento a ellos.
“El verdadero Dhyana no consiste en sentarse sin moverse, sino en mantener la mente libre en toda situación.”
Esto ayudó a construir el Soto Zen como lo conocemos hoy. Para nosotros el énfasis no está en alcanzar estados especiales, sino en estar completamente presente con lo que hay, sin rechazo ni apego.
Si hay tristeza, nos sentamos con ella. Cuando estamos felices, nos sentamos con esa felicidad. No importa si hay ruido interno o externo, la práctica de Shikantaza debe ser mantenida.
Vínculo con el capítulo 4, meditación y sabiduría
En el capítulo anterior, Huineng explicaba que Samadhi (meditación) y Prajna (sabiduría) son inseparables. Aquí en el capítulo 5, esa enseñanza se vuelve más práctica porque nos dice que la meditación es ver la mente tal como es, y eso es ya un acto de sabiduría.
La práctica de Zazen en el Soto Zen refleja esta visión. Nos sentamos sin objetivo, sin querer lograr algo, y en ese dejar-ser surge una comprensión profunda. No estamos vaciando la mente, sino viendo con claridad lo que surge y dejándolo pasar.
Zen sin separación
Por los años que llevo practicando y enseñando, estoy convencido de que tenemos un fallo fundamental en nuestra espiritualidad. Nunca la tomamos en serio y la dejamos como una actividad más para el fin de semana.
Por eso creo que uno de los aportes más revolucionarios de Huineng es mostrar que no hay separación entre práctica espiritual y vida cotidiana. Cuando comprendemos esto, la idea de que sólo se medita en el zafu desaparece. Cada instante puede ser una oportunidad para despertar.
Trabajo es Buda. Escuela es Buda. Comida, descanso, enojos, tristeza, todos son Buda. Si los separamos, el budismo y toda la sabiduría de los Patriarcas dejan de funcionar.
Huineng no desecha la meditación sentada, por supuesto. Pero sí advierte que si la usamos como un refugio o como un acto separado del resto de la vida, hemos perdido el corazón del Dharma. El verdadero Zen en la vida cotidiana es vivir cada momento con claridad, presencia y sin aferramiento.
¿Cómo practicar esto hoy?
Independientemente de que practiques Zen o no, la atención plena es nuestro derecho. Es solo que no viene gratis y tenemos que esforzarnos en lograrla. Practicar Zazen es la mejor manera que tenemos, pero si no te gusta el budismo, puedes comenzar con algunas ideas fáciles de implementar.
Observa tu respiración mientras trabajas.
Come sin distracciones, sintiendo cada bocado.
Escucha a alguien con todo tu ser, sin planear tu respuesta.
Camina como si cada paso fuera sagrado.
Guarda silencio a lo largo del día y pon atención al discurso mental.
Apaga la música. Pon atención a la vida que te rodea.
Estas pequeñas acciones son semillas de Dhyana. Y si las haces con sinceridad, descubrirás que el Zen ya está ocurriendo.
Es importante decir que estas acciones no logran nada si solo las haces una vez. Elige una y repítela por muchos días. Sin hábito, no hay aprendizaje.
La meditación está en ti y es tu derecho
El capítulo 5 del Sutra de la Plataforma nos enseña que el verdadero Dhyana no se trata de inmovilidad ni de lograr algo especial. Se trata de reconocer lo que ya está presente en nosotros. Una mente clara, libre, compasiva.
Practicar Zen en la vida cotidiana no es un ideal lejano ni una meta que se alcanza tras años de esfuerzo. Es una forma de estar, aquí y ahora, reconociendo la plenitud del instante presente sin adornos ni rechazos. Por tener esta mente y cuerpo humano, es tu derecho.
Hoy, al terminar de leer, detente. Mira a tu alrededor. Respira. ¿Puedes estar aquí por completo? ¿Puedes dejar de perseguir objetos mentales y simplemente estar?
¡Hemos llegado a la mitad de 2025! ¡Esto va demasiado rápido!
Es momento de recordarles que es tiempo de hacer sus donativos del mes. A veces pensamos que dana es solo un acto financiero, pero en realidad es mucho más. Es una práctica fundamental para el Zen, el primer paso del Bodhisattva, y una forma de expresar nuestra confianza en la interdependencia que nos une a todos.
Es un acto de fe en el Dharma. Un acto de amor hacia quienes aún no conocen el camino; un acto de gratitud por quienes lo han caminado antes que nosotros.
Ksitigarbha o Jizo Bodhisattva, cuyo nombre significa “Tierra del Corazón”, es el símbolo perfecto de esta entrega. Su voto inquebrantable de no descansar hasta que ningún ser quede en el sufrimiento nos dice que la verdadera compasión no tiene límites ni condiciones. Él baja incluso al infierno para liberar a los que sufren, sin pedir nada a cambio.
¿Podemos, aunque sea por un instante, imaginar nuestro dana como parte de esa misma acción? ¿Como una extensión de esa misma compasión?
Este mes quiero recordarles que el servicio de Zoom, que es nuestro zendo y templo en línea, está por renovarse. ¿Puedo contar con su apoyo?
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Que todos los seres se beneficien de nuestra práctica.
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Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi