Aunque 2020 ha sido el año en el que la Señora Impermanencia nos recordó quién es la jefa, escribo estas líneas con un corazón lleno de gratitud, en paz.
Estos últimos meses, la mayoría de los humanos hemos experimentado caos, confusión, miedo y dolor en todos los sentidos. Pero al mismo tiempo la compasión, la introspección y las ganas de ayudar han prevalecido. En todas partes donde miro encuentro personas bondadosas dispuestas a hacer que la vida siga valiendo la pena.
También este año comprobé que fue justo para este momento en la historia en el que mi práctica tuvo significado y propósito.
De verdad, ¡gracias! Sin ustedes no soy nada, querida sangha. Gracias por ser Grupo Zen Ryokan, por escuchar, por dejarme ser útil y por dejarme ser un instrumento del Buda para llevar el Dharma a todas partes.
Querida sangha: El Buda, Avalokiteshvara, Bodhidharma y Dogen se manifiestan en cada uno de ustedes. Están vivos, actuales, respiran y vibran; gracias a su práctica. No podría estar más feliz con sus manifestaciones de cariño y su dedicación para hacer que nuestras comunidades sean puerto seguro para todos.
Sigamos adelante, tenemos mucho por hacer. Mientras haya un ser que no tenga comida, mientras haya una persona con el corazón roto, mientras haya miedo en la mirada de la gente; no podemos detenernos. La Gratitud es nuestra base. La Compasión es nuestro motor. Y la Generosidad es nuestra práctica.
Nuestra misión como practicantes de Soto Zen es llevar belleza, paz, alegría y seguridad a los corazones de todas las personas que nos rodean.
No podemos detenernos. En este momento de la historia es más importante que nunca nuestra práctica, nuestro compromiso para que la vida siga siendo bella.
Aún nos queda vivir juntos el retiro de Rohatsu el sábado 19 de diciembre de 2020. Y la noche del 31 de diciembre recibiré el año 2021 en Zazen y, como ya es tradición, los invitaré a que se unan a estar juntos por Zoom.
Sigamos avanzando juntos. Que la Luz Dorada de Amida Buda abra nuestra conciencia.
Compórtense de acuerdo con los Preceptos. Disfruten las fiestas. Regresaré en enero 2021.
El torrente de emociones con las que vivimos es difícil por naturaleza. Casi nunca estamos preparados para recibirlas, entenderlas y soltarlas. Todo lo contrario. Cuando las sentimos, usualmente caemos en dramas, excesos, obsesiones y una gran confusión que nos lleva a sufrir. Sí, aún las emociones “positivas” mal comprendidas, nos llevan a dukkha.
La mente intoxicada de ego y emociones casi siempre cae en ira, desesperación, resentimiento y miedo. Esto significa que se vuelve cerrada y obtusa, lo que evita ver todo el panorama completo. Es normal que alguien llore por una despedida mientras llena su panza con helado o chocolates, sin ver que tener comida disponible es un milagro de la vida.
El enojado insulta a los demás desde su auto. Es decir, no ve que tiene auto.
El indignado se queja por redes sociales, olvidando que cuenta con todo para poder quejarse: servicios, sabe leer, tiene cultura, ropa que protege su piel y miles de bendiciones.
Y es que cuando la ingratitud llena el corazón, la inteligencia y la compasión mueren.
Por eso es que en la práctica Zen, la Gratitud es parte importantísima de nuestra espiritualidad.
Agradecer todo lo que nos rodea, todo lo que tenemos, todos los privilegios; nos hace sentir conectados, humildes y amados por la vida.
Ser agradecidos nos ayuda a conectar con la vida misma y a comprender la Ley de Causa y Efecto; lo que hace que las emociones sean menos abrumadoras.
Primeros auxilios emocionales
Otra parte hermosa de la gratitud es que no solo se trata de la felicidad de un individuo. Es la conexión de la felicidad entre varios seres. Por eso cuando alguien experimentando dukkha me contacta, lo primero que hago es aplicar una bandita de Gratitud y le pido que mire todo lo que le rodea. Que agradezca lo primero que sus ojos encuentren.
Aún en los casos más extremos como enfermedad o dificultades socio económicas, la Gratitud crea una ola de benevolencia que ayuda a calmarnos y a conservar la paz. Esto no solo nos hace sentir bien, sino que nos da espacio para tomar mejores decisiones y simplemente navegar las aguas sin ahogarse.
En el Katannu Sutta, el Buda nos dice:
Ahora, ¿cuál es el nivel de una persona sin integridad? Una persona sin integridad es desagradecida e ingrata. Esta ingratitud, esta falta de gratitud, es típica de personas sin educación. Está totalmente en el nivel de las personas sin integridad. Una persona íntegra es agradecida y tiene gratitud. Esta gratitud, este agradecimiento, es típico de personas civilizadas. Está totalmente en el nivel de personas de integridad.
La práctica activa de la Gratitud nos vuelve seres más propensos a conservar la ecuanimidad y a que las emociones no nos controlen.
La Gratitud es elegancia, benevolencia y nos da integridad para navegar las aguas del Samsara.
Así que la próxima vez que el drama llegue a tu vida, una bandita de Gratitud podría ayudar a no pasarla tan mal.
El post anterior fue la tercera parte de la serie Instrucciones de Bodhidharma, en donde el Maestro nos dice que para entrar a la práctica del Dharma hay que vivir la injusticia. Creo que hablar de justicia e injusticia es importante, así que haremos una pequeña pausa para hablar de ello antes de seguir con la serie. Además una compañera de nuestro Grupo Zen Ryokan hizo algunas de preguntas importantes que responderé aquí.
¿Te has preguntado porqué los sistemas de justicia de occidente no funcionan? ¿Te has preguntado porqué el crimen no se detiene, porqué los políticos corruptos continúan, porqué la violencia y el abuso prevalecen?
A menos que seas abogado, la palabra justicia no la usamos de manera cotidiana. La recordamos solo si algo no sale como queremos o cuando alguien nos agrede. Si somos víctimas de alguna situación difícil, entonces salimos a la calle y gritamos ¡justicia! ¡Queremos que los daños sean reparados y que el culpable sea destruido! Pero si te detienes a analizar esta conducta que todos tenemos, lo que pedimos con desesperación no es justicia, sino venganza.
En casi todos los países el orden se mantiene con un conjunto de normas a seguir y un complejo sistema de venganza, que se ejecuta para crear ejemplos de lo que pasa si la población no cumple con las normas.
Para el budismo, y más para el Zen, esto es muy grave. La venganza solo crea un gran sistema de sufrimiento para todos los seres vivos, en donde el odio se alimenta con cada venganza y el resentimiento crece sin control. Las poblaciones se comportan y se controlan por miedo a la venganza del gobierno, pero no por un interés genuino de compasión y empatía para todos.
Para el Buda la verdadera justicia viene cuando una población trabaja de la mano con el gobernante; y se crean condiciones de equidad, felicidad y seguridad no solo para humanos, sino para todos los seres vivos que también forman parte de una nación. Si un pueblo sigue el Buddhadharma y vive por los Preceptos, la paz y la ecuanimidad florecerán sin fin. La venganza no puede ser jamás parte de las bases de ninguna sociedad.
Pero Chocobuda… ¡eso nunca se va a lograr! Mi gobierno es el más corrupto de los corruptos / el crimen de mi zona es el peor del mundo / nos están matando / la violencia-corrupción jamás había estado así / inserte cualquier otra queja o dolor social aquí.
Sí, es completamente posible. Lo hemos logrado en otros tiempos y en otras naciones. Es cuestión de comenzar.
Shakyamuni dejó amplias enseñanzas para que todos estemos libres de sufrimiento, pero también dejó instrucciones precisas para que los gobernantes se condujeran con ética y para el beneficio de todos los seres. En el Cakkavatti Sutta, el Buda nos dice:
¿Cuál es el deber de un noble emperador? Apegarse al Dharma para honrarlo, reverenciarlo y resguardarlo. Se debe vivir por el Dharma para proteger la casa, las tropas, a los nobles, a los vasallos, a los monjes, a los dueños de propiedades, a los ciudadanos de la ciudad y el campo, a los ascetas, a los religiosos, a las bestias y a las aves. No dejes que ningún crimen prevalezca en tu reino y da tierra a quienes la necesiten.
En el Budismo Zen sabemos y vivimos por lo anterior. Entendemos que el Dharma es la mejor manera de vivir en justicia como la marcó el Buda; pero además entendemos que la moderación, disciplina y auto-regulación son esenciales para la salud de cualquier sociedad progrese. ¿Cómo llegar a transformar la sociedad y los sistemas de justicia? Como adultos debemos estudiar y practicar el Buddhadharma. Y al mismo tiempo hay que enseñar a los más jóvenes que la Gratitud, Compasión y Generosidad son absolutamente necesarios para la vida.
Con todo esto dicho, nuestra compañera del Grupo Zen Ryokan pregunta:
¿Cómo distingues cuando una experiencia es real o injusta? Todas las situaciones de la vida son reales porque están sucediendo. Pero es injusta cuando alguien guiado por los Tres Venenos, crea dukkha. El punto fino es que el practicante de Zen debe estar alerta a los pensamientos para no emitir juicio alguno y no dejar que los sentimientos lo controlen. Si nos mantenemos ecuánimes ante la adversidad y el abuso, será más fácil llegar a resoluciones pacíficas.
¿Cómo la despojas de percepción? Zazen 🙂
¿Cuando uno se pregunta porqué a forma de reclamo, es drama? Buscar respuestas a preguntas de la vida es parte de nuestra naturaleza humana. Podemos buscar una razón para entender y hacer que los sucesos no se repitan. Pero todo ello se convierte en drama cuando dejamos que la mente agregue historias.
Lee la serie Instrucciones de Bodhidharma, partes 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |6
Violencia por todos lados. Odio y divisiones. Pobreza extrema. Políticos corrptos y dictadores. Guerras santas. Accidentes aéreos. Trenes que chocan. Asaltos. Muertos. Ballenas en peligro de extinción. Niños en zonas de guerra. Hambruna. ¡El mundo es el peor lugar del mundo!
Las cosas están tan mal y todas las noticias son tan oscuras, que es mejor estar encerrados consumiendo información. ¡Dios no lo quiera y me pierda de algo que me pueda ayudar a estar aún más sumido en mi miseria!
En esta sociedad humana, las malas noticias son cosa de todos los días. Es cuestión de encender cualquier dispositivo o redes sociales y la oferta de miseria humana es tan amplia, que cuesta trabajo enfocar la atención en solo una cosa.
Consumir noticias debería ser catalogado como una sustancia tóxica y psicoactiva, pues tienen un poder adictivo muy fuerte. Y al igual que cualquier droga dura, entumece la mente y nos ata a seguir consumiendo más y más.
¿Cómo liberarnos de las malas noticias? ¿De dónde vienen? ¿Qué se puede hacer?
En esta charla abordamos este tema y usamos el punto de vista de la práctica Zen para convertir la angustia noticiosa en acciones virtuosas.
Esta es una charla que di hace un par de años, pero sigue tan relevante y vigente que decidí compartirla de nuevo para quienes se la hayan perido. Hablamos sobre autoestima y la contrastamos con auto compasión y hablamos de acciones que reparan nuestra relación con nosotros mismos.
Hubo preguntas muy interesantes y comentarios muy agradables.
Las ligas y artículos que mencioné en el video son éstas:
Avalokiteshvara, también conocida como Kannon, Kanzeon o Guanyin; es una de las imágenes más poderosas en el budismo del mundo. Es una/un bodhisattva que representa la compasión universal. Nos recuerda que el propósito de la práctica del budismo es ver siempre por el beneficio de los demás seres.
Podemos encontrar a Kannon casi siempre como una figura humana color dorado, de la que brotan mil brazos. En cada mano hay un ojo. Cada brazo y cada mano, representan a uno de nosotros; unidos a la madre/padre de la compasión. Es decir, todos los seres sintientes estamos involucrados y somos necesarios para que la vida sea posible.
Si me has leído o me conoces personalmente, sabrás que con frecuencia grito como loco: ¡Compasión es acción!
El día de ayer, Bere (miembro de la sangha Grupo Zen Ryokan), puso en nuestros ojos la oportunidad de ayudar a Don Bernardo, persona mayor con dificultades de movilidad. Él requería una silla de ruedas nueva y no tenía los recursos para comprarla.
Así que tomamos acción y con la colaboración desinteresada de muchas personas, logramos entregar a Don Bernardo una nueva silla de ruedas.
¿Estoy escribiendo estas líneas para presumir lo bueno que somos? No, lejos de ello. Estoy escribiendo estas líneas para recordarnos que es posible ayudar a los demás. Siempre. Todo el tiempo. Es cuestión de dar un pequeño paso, pedir que los demás ayuden y hacerlo.
Este mundo parece tener más noticias malas que buenas. Muchas veces nos enganchamos pensando que la maldad y la violencia son lo único que hay.
Pero la bondad y la compasión son naturales para todos los seres vivos. Si no las encuentras fácilmente, es posible crearlas. Lo único que tienes que hacer es aprender a ver.
Don Bernarndo envía unas palabras para quienes lo ayudaron:
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi