Charla en video: Cómo mantener la práctica Zen durante el encierro

Charla en video: Cómo mantener la práctica Zen durante el encierro

La práctica Zen es muy llamativa para muchos porque, erróneamente, se cree que Zen es igual a calma y paz.

En realidad, vivir una vida dedicada a la disciplina, al estudio y preservación de las Enseñanzas de Dogen y de los Patriarcas del Zen, es un compromiso que no solo abarca lo intelectual, sino que hay que poner a prueba todo lo aprendido en lo cotidiano. Es en este punto de nuestro entrenamiento que muchos deciden abandonar, pues el Zen requiere dejar de lado el ego y los caprichos, para ver la vida con los menores juicios posibles.

El Budismo Soto Zen es la escuela budista que, con base en las enseñanzas de Shakyamuni y los Patriarcas, invita al practicante a sentarse en Zazen y a la aceptar la vida de forma radical y sin comentario alguno.

¿Y qué mejor oportunidad para poner a prueba al Buda, que estos tiempos de pandemia? Es cuando enfrentamos el riesgo, la angustia y el dolor, que comprobamos en primera persona si esto del Zen sirve para algo o son solo mensajes lindos en redes sociales.

En días pasados, mis amigos del Árbol Del Yoga me pidieron que diera una charla en su Instagram, para que su comunidad supiera cómo mantenerse zen durante el encierro. Pero como soy un rebelde y respetuoso de mi tradición, en lugar de usar Zen como sinónimo de calma, convertí la charla en una ligera introducción a la práctica Zen, para aquellos recién llegados al Buddhadharma. También hablé de cómo la compasión nos lleva a la ecuanimidad en tiempos difíciles.

Me permití leer y explicar un poema de Dogen Zenji:

Impermanencia
¿Con qué podría comparar el mundo?
Con la luz de luna
reflejada en las gotas de rocío,
sacudidas del pico de una grulla.

Comparto aquí dicha charla. Espero la encuentres de utilidad.

 

 

¡Feliz cumple, querido Buda!

¡Feliz cumple, querido Buda!

 

Cuenta la leyenda que cuando el Buda nació, de inmediato caminó siete pasos y declaró: «Yo soy el Venerado por el Mundo». Apuntó con un dedo hacia el cielo y con la otra mano hacia el suelo para indicar que él uniría el cielo y la Tierra.

Algunos dicen que los siete pasos representan las siete direcciones (norte, sur, este, oeste, arriba, abajo y momento presente). Para algunas corrientes del Budismo Mahayana, las palabras atribuidas al bebé Shakyamuni significan «Yo represento a todos los seres vivos a través del tiempo y el espacio, a todos en todos los mundos».

¿Creo que esta leyenda sea verídica? Claro que no. A pesar de que Shakya-sama era una persona inteligente, era un humano normal como cualquiera. Sin embargo es una leyenda linda para recordar y un gran pretexto para celebrar el cumpleaños del Venerado por el Mundo.

En muchas tradiciones budistas del mundo abril y mayo son meses importantes porque celebramos Vesakha, Wesak, Vesak, Buda Purnima o cualquiera de los muchos nombres que el cumpleaños del Buda lleva.

No sabemos el día exacto del nacimiento de Shakyamuni, pero en el Concilio Mundial de Budistas celebrado en Sri Lanka en 1950, se decidió que se festejaría en la primera luna llena de mayo. Sin embargo la fecha cambia en cada país, dependiendo de sus tradiciones regionales y cultura. En Japón, por ejemplo, la festividad se llama Hanamatsuri y se observa en abril.

Pero independientemente de la fecha precisa, Vesak un día en el que la comunidad budista se regocija y se une para recordar el cumpleaños de nuestro Maestro Shakya-sama.

Los festejos cambian de acuerdo a cada lugar y persona, así que no hay una guía oficial para este auspicioso día. En muchas tradiciones se acostumbra bañar una figura del bebé Shakyamuni. En realidad la única constante es que ponemos atención especial al cuidado de la naturaleza, así como en nuestra práctica de zazen, compasión y generosidad.

Y es que Vesak es una celebración triple del nacimiento, iluminación y muerte del Buda. Todo en este universo nace, florece y trasciende a su propia naturaleza, regresando al flujo de la vida. Justo por eso nos esforzamos en mantener el equilibrio de nuestra Madre Tierra.

Celebramos el nacimiento de todo. Cada idea, cada sentimiento, cada ser vivo, cada momento tienen su punto de origen y se une con millones de otros nacimientos.

Todo lo que conforma el universo llega a un punto máximo de desarrollo. Ya sea una mariposa, la tristeza, la historia humana; absolutamente todo alcanza un apogeo…

Para luego envejecer, enfermar y reunirse con el Universo mismo, del que jamás ha estado separado.

El Buda era un hombre normal que creció, alcanzó la iluminación y trascendió por medio de sus enseñanzas. Más de dos mil quinientos años después siguen haciendo ondas en el tejido de la existencia.

En Hanamatsuri es muy válido afirmar que todos somos Buda.

Feliz Hanamatsuri 🙂

 

Para el bajar el miedo y la angustia gratis: talleres de meditación para la familia

Para el bajar el miedo y la angustia gratis: talleres de meditación para la familia

La Señora Impermanencia y Coronavirus Sensei nos demuestran que la vida cambia y que todo está en constante flujo. Pero la mente de mono que nos caracteriza tiene muchos problemas con esto, porque queremos que nada cambie o que siempre ganemos de todas todas.

Entonces, cuando la realidad se manifiesta ante nosotros con todo su esplendor, casi nunca tenemos los elementos para entender. Esto nos lleva a un estado constate de miedo y angustia, pues no sabemos lo que pasa y queremos que las cosas sean diferentes.

Pero por más resistencia que pongamos al estado actual de las cosas, la Vida es lo que es. Más allá de «bien» o «mal», la Vida sigue adelante y hace lo que necesita para seguir. Somos nosotros los que debemos ajustarnos a ella, jamás es lo contrario.

¿Cómo entenderlo? ¿Qué hacer? ¿Cómo bajar la angustia y el miedo? La práctica espiritual sirve para justo para eso. No importa tu filosofía personal, la meditación es un ejercicio natural para todos los seres humanos. Su práctica hace que conservemos la calma para aceptar las cosas y seguir adelante con la frente en alto.

Como monje budista y con 30 años de práctica, sé lo que la práctica de meditación puede hacer y tengo la seguridad de que también a ti te puede ayudar. Por eso te recomiendo que lo intentes.

Por esta razón ofrezco a todo el mundo dos talleres de meditación, uno para adultos y otro para niños. Son gratis, libres de derechos de autor. Mi única petición es que los distribuyas con todos aquellos que lo necesiten.

 

Taller de Meditación Iniciando el Camino

Es un taller para adolescentes y adultos con 6 semanas de material en texto y en audio. Tiene el propósito de que instales en tu vida cotidiana el hábito de la meditación. No es meditación budista sino laica. Lo puede practicar cualquier persona, sin importar sus creencias personales.

Clic aquí para descargar este taller.

 

Jizo, taller de meditación para niños y padres atolondrados

Este material está diseñado para que padres/maestros y sus niños mediten juntos. En tiempos de incertidumbre y de encierro, meditar será una gran ayuda para que los chicos estén más en calma.

Consta de lecturas, podcasts y meditaciones guiadas para que a lo largo de 5 semanas, la familia pueda desarrollar el hábito de la meditación.

Clic aquí para descargar el taller para niños.

 

Juntos somos fuertes. Juntos salimos adelante

Estos  talleres son tuyos. Practícalos y comparte. Te reto a que medites diario y veas que las cosas no son tan oscuras en realidad. Hay luz. Hay aire limpio. Hay compasión en todos lados. Pero solo con la mente en calma lo puedes ver.

Gracias.

¡El Buda no es tu decoración! ¡Es nuestro maestro!

¡El Buda no es tu decoración! ¡Es nuestro maestro!

Una de las figuras constantes en la cultura popular, es la del Buda. Virtualmente en todo el mundo lo podemos encontrar en arte urbano, pantalones, bares, empaques de dulces, escuelas de yoga, restaurantes, spas, ropa, libreros, escritorios, accesorios para el cabello, botellas de champú y hasta en pañales.

Al ser un icono que representa la tranquilidad y lo natural, su imagen ha penetrado en muchísimas áreas de la vida humana. El problema es que es tan común verlo, que ya nadie se pregunta quién es, por qué significa lo que significa y solo se usa por que se ve bonito.

El desconocimiento llega al punto de que me he encontrado al Buda, mi maestro y fuerza, mezclado con deidades santeras y de otras religiones. Lo cual es irónico porque el Buda no era un dios, era una persona común y corriente. Es más, él mismo no creía en ningún dios, era ateo.

Y claro, también están los adornos resultado de despedazar al Buda. En muchas tiendas encontramos su cabeza, sus manos, sus ojos e incluso sus pies.

Pero las imágenes del Buda, cuyo verdadero nombre es Buddharupa, jamás fueron pensadas para adornar tu casa, para ser amuleto de buena suerte o para que tus tatuajes se vieran cool. Los Buddharupa son un recordatorio de que un ser humano normal pudo romper la cadena del sufrimiento y creó una corriente filosófica con valores y prácticas que eliminan la angustia existencial y el vacío que nos lleva a una experiencia de vida miserable.

La presencia del Buda es una invitación a caminar por el sendero de Siddhartha Gautama, quien con su dedicación y disciplina pudo ver la vida más allá de sus propios demonios personales. Al llegar a la Iluminación, entendió la mecánica del universo y que una vida de bondad y virtud te llevan a una comprensión más profunda de tu propio lugar en el cosmos.

Quizá tener al Buda decorando tu mochila te de la imagen de que eres una persona espiritual. Pero si de verdad te interesa la espiritualidad, el Buda no estará como adorno, sino que lo llevarás en el corazón y será tu guía y tu lugar seguro. Al ver su imagen recordarás las intenciones de tu práctica y dedicarás tu día al servicio de los demás.

Como practicantes de Zen sabemos que una cabeza o una mano del Buda en un cartel de bujías automotrices no destruye el Buda. El Buda es mucho más grande que solo la decoración. Pero sabemos que el budismo ha permanecido en la tierra por más de 2 milenios gracias a que los practicantes cuidamos y protegemos el Dharma.

No vamos convenciendo a la gente de que haga reverencias ante el Buda, por supuesto. Tampoco controlamos lo que la gente quiera expresar. Pero sí que es parte de nuestra práctica conducirnos con respeto ante el Buda.

El Buda no es decoración. Es nuestro maestro.

Si quieres saber más sobre este tema y te interesa aprender más, consulta el sitio Knowing Buddha.

 

Sobre egos, graffiti y Maestros Zen

Sobre egos, graffiti y Maestros Zen

 

Este post viene desde el punto más profundo y oscuro de mi ignorancia. No sé nada de arte y no pretendo convertirme en experto. No sé distinguir un Van Gogh de un Rothko y mucho menos conozco de arte callejero. Pero la reciente controversia sobre cómo un artista urbano pintó sobre un mural de alguien más me ha hecho pensar sobre la naturaleza del ego y de cómo pide a gritos existir. La noticia, que no comentaré, está aquí.

Los seres humanos somos una especie animal más. Aunque pensamos ser los «reyes de la creación» y la crema y nata de este planeta, no somos más que simios comportándose como simios. Tenemos un ego que existe para que podamos salir adelante como individuos y como especie. El problema es que a veces sale de control y hace lo que sea para ser notado.

Y al igual que otras especies animales, recurrimos al marcaje de territorio para crearnos la ilusión de que dominamos, y para hacer saber a los demás que ahí estamos.  A veces usamos orina u hormonas y otras veces pintura. Pasa en todos los niveles de la sociedad humana, desde niños de escuela hasta en jefes de estado. Y claro, ha pasado mil veces en monasterios budistas a través de la historia.

La controversia del mural me ha recordado uno de los episodios más elegantes y hermosos de la historia del Zen. Es una historia con dos humanos que quieren ser notados y recurren a pintas en la pared. Pero al ser un relato budista, en lugar de destrucción y pelea, lo que resulta es uno de los intercambios de opinión más valiosos para el desarrollo del budismo.

En aras de no escribir todo un ensayo y para mantener este post lo más corto posible, de forma muy sencilla la historia va así:

Hace muchos años existió en China un monje llamado Huineng. Era analfabeta y una persona callada, pero su comprensión del Buddhadharma era grande.

Un día el abad del templo, Hongren, pidió que los alumnos escribieran un poema para demostrar su dominio del dharma. El ganador sería nombrado sucesor del abad. Todos los estudiantes se pusieron a trabajar, pero fue Shenxui quien, en una pared, escribió:

Nuestro cuerpo es el árbol de la iluminación
Y nuestra mente un espejo brillante
Con cuidado los limpiamos hora tras hora
Sin dejar rastros de polvo.

Huineng escuchó el poema, pero no sabía escribir, así que pidió a un compañero que le ayudara con una respuesta. Escribieron abajo del poema de Shenxui:

No hay árbol de la iluminación
No hay tampoco un espejo claro en el estante
Originalmente todo es vacío
Entonces, ¿donde se posan las partículas de polvo?

La respuesta de Huineng creó un alboroto tal en el monasterio, que el abad corrió a ver qué ocurría. Leyó ambos poemas y esa misma noche, el monje analfabeta fue nombrado su sucesor. Y al día siguiente, Shenxui también fue nombrado sucesor.

¿Cuál poema era el mejor? Ambos.

¿Por qué los dos estudiantes fueron nombrados sucesores de Hongren? Por que un poema no opaca al otro; sino que se complementan. Las dos pintas en la pared reflejan la enseñaza de que es necesaria la práctica diaria y disciplinada del Budismo Zen, pero al mismo tiempo hay que entender que estamos donde tenemos que estar. No hay nada por cambiar y nada qué agregar. La Iluminación no existe como concepto humano, porque el universo ya está iluminado; solo hay que mantener nuestra intención sincera en la práctica Zen para participar de ella.

La historia de Huineng resuena en mí cada vez que veo marcaje de territorio en la sociedad humana. Los dos estudiantes necesitaban hacerse notar y expresarse, pero en lugar de eclipsar uno al otro, el intercambio se dio vía el respeto y la sincronía. Ambas pintas resultaron valiosas, tanto que han pasado siglos y el episodio sigue siendo estudiado por millones de practicantes de Budismo Zen en todo el mundo.

La controversia del mural y la pinta encima será olvidada muy fácil porque solo demuestra conflicto y un ego queriendo oscurecer al otro.

Y lo que voy a decir puede ser una locura, algo fuera de toda lógica: ¿y si en lugar de querer tapar al otro, mejor trabajamos en equipo? ¿Será que existen formas de hacerlo posible por medio del arte y del cultivo de la belleza; pero como un esfuerzo conjunto? ¿Y si dejáramos de lado el ego, aunque sea por un momento? Me pregunto ¿qué pasaría si en lugar de tapar al otro, mejor complementamos y enriquecemos el conocimiento, las opiniones y las artes?

Pero como dije al principio, este post viene de lo más profundo de mi ignorancia.

 

 

El amor siempre tiene consecuencias

El amor siempre tiene consecuencias

Los seres humanos somos una horda de simios muy curiosos. No solo nos creemos dueños de la naturaleza, sino que vamos por el universo con la ilusión de que podemos salirnos con la nuestra.

Sentimos que el universo gira en torno a nosotros y creemos de tiempo completo que somos los reyes de la creación. Generamos una idea egocéntrica, la ejecutamos y esperamos los resultados con emoción.

Ya sea un negocio, un viaje o una receta de cocina, ¡lo que sea!; en la mente surge la ilusión de que el universo cumplirá nuestros caprichos y saboreamos por anticipado la recompensa favorable. Contemplamos  todos los detalles. Planeamos hasta el más pequeño de los factores. Nada puede salir mal.

Creemos que por el simple hecho de «ser yo», siempre ganaremos. Pero la vida tiene un naipe que siempre guarda para sacarlo en el mejor momento y nos lo arroja en la cara.

Esta carta se llama Consecuencias.

Absolutamente todo lo que hacemos tiene consecuencias que viajan como ondas en un estanque. Si haces A, afectará a B, C, D…Z. No hay manera de que no suceda porque el universo está interconectado de maneras tan sutiles que escapan a la vista.

Esto aplica a todos los campos de la experiencia de estar vivo, y aún más para las relaciones personales.

Me parece muy curioso cómo pretendemos involucrarnos en relaciones amorosas, sexuales o de amistad y decidimos ignorar que nuestros actos generarán consecuencias. Como estamos siempre con la mentalidad ególatra de ganar, dejamos de lado entender la responsabilidad que cargamos cuando siquiera respiramos.

Esto nos lleva a usar a  los demás como peones de un juego personal de ajedrez. Los manipulamos a nuestra conveniencia con mil trucos y artilugios, para pasar por encima del hecho de que estos peones son personas. Personas con corazón y ego que pueden ser lastimados por nuestros actos.

Aún más allá, nos embarcamos en relaciones para satisfacer nuestras necesidades y nunca nos preocupamos por la felicidad del otro.

Entonces cuando la relación deja de apuntalar nuestro ego y surge el ego del otro, o se vuelve complicada; nos sentamos a llorar preguntando «¿qué hice mal?». Pero como el ego está fuera de control, en lugar de corregir, saltamos a la siguiente relación y buscamos que el universo nos obedezca.

Perdón, pero esto jamás funcionará. Si seguimos con esa mentalidad todas nuestras relaciones personales serán difíciles o desastrosas.

Tus acciones tienen consecuencias.

El amor y el sexo SIEMPRE tienen consecuencias.

Si comenzamos una relación pensando únicamente en la satisfacción o recompensa personal, será una relación vacía y llena de infelicidad pues en algún momento los egos chocarán.

El punto es entender que el impacto de las consecuencias puede ser favorable si actuamos con honestidad, rectitud y ética. Si al iniciar una relación pensamos en el beneficio del otro, en lugar de nuestros caprichos o deseos, tendrás muchas posibilidades que de todo marche bien por mucho tiempo.

Claro que la vida tiene su propia agenda y las personas pueden causar daño. Pero, ¿adivina qué? Es parte de la experiencia de pertenecer a esta raza homínida y solo así aprendemos y crecemos.

Sí, esto es karma-vipaka (acción-consecuencia) y es una ley del universo que vale la pena estudiar y respetar para usarla en la vida.

Finalmente y como cultura general, he aquí un video de la física de las ondas de agua en un estanque. Al generarse una, se crean otras que afectan todo hacia todas las direcciones. No hay manera de que una onda de agua no afecte toda la masa de agua en un estanque. Si miras con atención, esta es la naturaleza de tus acciones. Todo lo que haces afecta.

Sé responsable con todo lo que haces. Si las ondas que creas son de avaricia, celos y egoísmo; a ti regresarán esas mismas ondas. Pero si tus actos son de ética, virtud, humildad y amor; bueno, ya te imaginas qué sucederá.

Si te interesa saber más sobre amor y relaciones personales, te invito a Yuko, el taller de meditación y amor.