Continuamos nuestra serie de Bodhisattvas en el Zen. En el post anterior dimos una breve introducción a estos seres que nos ayudan en la práctica espiritual.
Hoy veremos a uno de ellos que es muy especial porque me inspira en mi práctica cotidiana y llena mi corazón de ternura.
Y no, no se llama «budita bebé».
Se trata de Jizo Bosatsu, también conocido como Ksitigarbha, en sánscrito. Él es la personificación de nuestro compromiso de cuidar de:
Niños.
Mujeres embarazadas o que quieren hijos.
Seres que necesitan fuerza para seguir en esta vía.
Seres que cuidan a otros seres, como policías y bomberos.
Seres en migración o viaje.
Los recién muertos.
Las personas atrapadas en el infierno de los Tres Venenos de la mente.
En este post visitaremos a Jizo Bosatsu, exploraremos su origen, simbolismo, juramento y su lugar en la práctica budista, especialmente para el Soto Zen.
Origen y significado de Jizo Bosatsu
La fe hacia Jizo Bosatsu se originó en las enseñanzas del budismo Mahayana, aproximadamente desde el siglo IV a.C. Su nombre en chino es Dizang, que al pasar a japonés se convierte en Jizo.
Se le considera uno de los ocho grandes Bodhisattvas (los veremos todos en esta serie).
Su vestimenta, mudra (gesto de las manos) y accesorios simbolizan su papel como protector y guía. Viste okesa, que representa las enseñanzas del Buda, la compasión y la ayuda a los demás. En su mano derecha sostiene un vajra, un símbolo de sabiduría, mientras que su mano izquierda sostiene un cetro salvavidas, un símbolo de protección y apoyo a los seres en su viaje.
A menudo se le representa con una corona o halo detrás de su cabeza, indicando su naturaleza iluminada. Esta aureola también simboliza su capacidad para guiarnos hacia la luz y la liberación. En algunas imágenes, Jizo aparece sosteniendo un cáliz que contiene las llamas de la sabiduría, que disipan la oscuridad de la ignorancia.
El nombre Ksitigarbha se traduce como «El que tiene la tierra como su refugio», lo que resalta su compromiso de cuidar el reino terrenal y los seres que lo habitan.
Su imagen a menudo se encuentra en lugares sagrados, templos y cementerios.
En muchos templos de China y Japón podemos encontrar los Seis Jizo. Cada estatua es una representación y enseñanza de Jizo para cada uno de los Seis Reinos Humanos de la Rueda de la Vida.
El Juramento de Jizo
La devoción de Jizo hacia la protección y guía para los seres sintientes se refleja en su juramento. Él hizo un voto solemne ante el Buda histórico, Shakyamuni. Este juramento implica que Jizo se comprometió a permanecer en el reino de los muertos hasta que el infierno se vaciara por completo y todos los seres fueran liberados.
No se trata del infierno de Dante, sin el infierno de los Tres Venenos de la Mente: avaricia, ira y autoengaño.
Este compromiso inquebrantable es lo que hace que Jizo sea especialmente reverenciado como el bodhisattva de la compasión en los momentos de sufrimiento y transición.
Jizo en la Cultura Popular Japonesa
La figura de Jizo Bosatsu tiene una presencia notable en la cultura japonesa y es ampliamente reverenciada por personas de todas las edades. ¡Prácticamente está en todas las esquinas! En Japón, los altares y estatuas de Jizo se encuentran comúnmente en templos, cementerios y lugares públicos. También es un tema recurrente en la literatura, el arte y la cultura popular.
Los festivales y eventos dedicados a Jizo, como el festival Obon, son ocasiones especiales para honrar a este bodhisattva y mostrar gratitud por su compasión. Durante el festival Obon, se encienden faroles y velas en honor a las almas de los difuntos, y las estatuas de Jizo se visten con atuendos rojos y gorros de lana para mantenerse calientes mientras ayudan a los difuntos en su viaje.
Jizo y la compasión
La devoción a Jizo Bosatsu va más allá de las representaciones físicas. Jizo personifica la compasión activa y la ayuda a los que sufren. En el Budismo Zen, la compasión es una cualidad fundamental que se cultiva a través de la práctica de Shikantaza. Jizo nos recuerda la importancia de extender esta compasión hacia los demás, especialmente aquellos que enfrentan dificultades y desafíos.
Jizo en la práctica Budista cotidiana
Jizo Bosatsu desempeña un papel significativo en la práctica Zen. Los creyentes a menudo recurrimos a él para buscar protección, sanación y orientación espiritual. Las ofrendas de flores, juguetes, incienso y alimentos se presentan ante las estatuas de Jizo como expresiones de gratitud y devoción.
Lo incluimos en nuestros altares para recordar la dulzura del Dharma, el júbilo que llega a nuestros corazones cuando servimos a los seres y que nuestra felicidad está en función de nuestros actos de compasión hacia los demás. Nos da esperanza que podemos salir del infierno.
Al mismo tiempo, nos anima a cuidar y proteger a los niños.
Aunque el Zen no requiere mantras para la práctica diaria, cantamos a Jizo para crear paz y enfoque en nuestra experiencia. Su mantra es Om ka ka kabi sanmae sowaka, y lo recitamos 108 veces.
Si has visto alguna película de acción con artes marciales, disfrutado una taza de té, has escuchado las palabras Zen o mindfulness por ahí; tu vida ha sido tocada por las enseñanzas de Bodhidharma.
Este domingo es muy especial para Grupo Zen Ryokan y los templos budistas Zen del mundo. Nos toca celebrar Darumaki, la conmemoración de la vida y enseñanzas del Primer Patriarca del Zen, Bodhidharma.
Bodhidharma fue un monje budista (siglo V o VI d.C.) indio que llevó la enseñanza Zen a China y cambió la cultura del mundo. Su enfoque era la práctica de Zazen y el entrenamiento de la mente. Contra todos los pronósticos y condiciones sociales, perseveró hasta lograr transmitir las verdaderas enseñanzas del Buda a sus alumnos.
Simplemente el Zen no existiría sin el Gran Maestro Daruma. Así que expresamos nuestra gratitud y respeto para Daruma en este día.
La charla será sobre Shobogenzo Gyoji, por Dogen Zenji. En este fascículo, entre otras cosas, es una alabanza a Bodhidarma Dogen escribió:
¡Qué severos fueron el viento y la nieve a lo largo de su viaje de tres años! ¡Cuán innumerables eran las olas del océano, bajo las nubes y la niebla, mientras navegaba hacia un país desconocido! Este viaje está más allá de la imaginación de aquellos apegados al cuerpo y a la vida. Esta práctica continua se debe únicamente a su gran determinación compasiva de transmitir el Dharma y salvara los seres engañados.
Era capaz de hacerlo porque él mismo era el «Yo de transmisión del Dharma» y para él el universo entero era «el mundo de la transmisión del Dharma».
Lo hizo porque entendió que todo el mundo de diez direcciones no es más que el Sí mismo y que el mundo entero de diez direcciones no es más que el mundo entero de diez direcciones.
Donde quiera que vivas hay un palacio; y no hay palacio que no sea un lugar apropiado para practicar el Camino. Esta es la razón por la que Bodhidharma vino de Occidente de la manera en que lo hizo. No tenía ni duda ni miedo, porque vivía en «el mundo de salvar a los seres vivos engañados».
Te esperamos el domingo. ¡Amituofo!
Dana
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
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Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
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El tema del día será: Darumaki, conmemorando a Bodhidharma
Los espero:
Día: Domingo 8 de octubre de 2023.
Hora:
Ciudad de México / Guadalajara 10:00h
Caracas / La Paz 11:00h
Madrid 17:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Nunca me gustó el personaje de Daria, de las viejas animaciones de MTV. Aunque era un programa de comedia, también era un muestrario de lo que una persona ingrata puede ser. Traducido a la vida real, las Darias del mundo no se la pasan nada bien. Yo era una de ellas.
¿Has sentido alguna vez que la vida no te da lo que mereces? ¿Haces hechizos o decretos para que el cosmos te cumpla y cambiar las cosas? ¿Sientes que el universo te debe algo? ¿Te cuesta ser paciente con los demás? ¿Crees que tener dinero o un buen empleo te otorga el derecho de tratar a los demás como tus sirvientes? ¿Ves a otros como inferiores culturalmente? ¿Te has sentido solo y desconectado de los demás? Si has experimentado alguna de estas emociones o actitudes, podrías estar viviendo tu vida con un sentido de ingratitud.
Tengo que decir que la ingratitud está tan arraigada en las culturas hispanoparlantes, que ni siquiera estamos conscientes de ello. Se requiere un esfuerzo consciente para verlo y entender lo mucho que nos afecta. Si pones atención, hay ingratitud en casi todas las personas que te rodean. Las charlas en las que participas, la cultura familiar y hasta el contenido de redes sociales, todos están marcadas por la ingratitud.
El budismo, independiente de la tradición, es una práctica espiritual con base en gratitud. Pero justo porque no sabemos verla, no podemos tocar esta parte fundamental de las enseñanzas de Shakyamuni. Pero hablaremos de eso en otro artículo.
¿Qué es la ingratitud?
La ingratitud es un sentimiento y una postura ante la vida que se caracteriza por no reconocer ni apreciar los actos amables, los favores, los regalos, las cosas que ya están o las bendiciones que recibimos de los demás o de la vida en general. Es como mirar un hermoso paisaje y no ver más allá de la suciedad en el cristal de la ventana. La ingratitud nos hace enfocarnos en lo que falta o en lo que creemos que merecemos en lugar de apreciar y valorar lo que tenemos.
Esta mente de carencia se convierte en una sombra que opaca toda la experiencia de vida.
Es importante destacar que sentir ingratitud en algún momento no nos convierte automáticamente en personas ingratas. Todos enfrentamos desafíos y momentos de insatisfacción en la vida. Sin embargo, cuando la ingratitud se convierte en un patrón de pensamiento constante y una forma de vida, puede tener consecuencias emocionales significativas.
Los riesgos de la ingratitud para la salud emocional
La ciencia ha demostrado que la ingratitud puede tener varios efectos negativos en nuestra salud emocional y bienestar. Aquí hay algunos riesgos comunes asociados con la ingratitud:
1. Aislamiento Emocional: La ingratitud puede aislar emocionalmente a las personas. Cuando no apreciamos ni reconocemos las contribuciones y los actos amables de los demás, es más probable que perdamos conexiones significativas con amigos y seres queridos. Esta desconexión puede llevar a la soledad y la sensación de aislamiento.
2. Dificultad en las Relaciones: La ingratitud puede dañar nuestras relaciones personales. Cuando no mostramos gratitud hacia los demás, es menos probable que otros quieran ayudarnos o ser amables con nosotros. Esto puede llevar a conflictos y tensiones en nuestras relaciones.
3. Mayor Estrés: La ingratitud está asociada con niveles más altos de estrés. Cuando constantemente nos enfocamos en lo que nos falta o en lo que no estamos recibiendo, experimentamos niveles más altos de estrés y ansiedad.
4. Depresión: La ingratitud también se ha relacionado con un mayor riesgo de depresión. Las personas ingratas tienden a tener una perspectiva más negativa de la vida y pueden sentirse más deprimidas debido a su enfoque constante en lo negativo.
5. Falta de Resiliencia: La ingratitud puede socavar nuestra capacidad de recuperación. Aquellas personas que practican gratitud tienden a ser más resistentes y creativas ante la adversidad, mientras que la ingratitud puede hacer que enfrentemos los desafíos con menos recursos emocionales.
6. Menos Felicidad General: En última instancia, la ingratitud puede disminuir nuestro nivel de felicidad general. Al no apreciar lo que tenemos, perdemos la oportunidad de experimentar la alegría y la satisfacción que proviene de la gratitud.
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La ingratitud puede oscurecer nuestras vidas y socavar nuestra salud emocional y nuestras relaciones. Sin embargo, la gratitud tiene el poder de iluminar nuestro mundo y mejorar nuestro bienestar.
Cultivar la gratitud no solo nos beneficia a nosotros mismos, sino que también tiene un efecto positivo en las personas que nos rodean. Al enfocarnos en lo que tenemos y apreciarlo plenamente, podemos vivir una vida más feliz y significativa.
La gratitud nos conecta con el presente, con los demás y con la belleza que existe en el mundo, y nos recuerda que tenemos mucho más de lo que imaginamos. Si quieres comenzar a vivir en gratitud, nuestro próximo taller te interesa. Clic aquí.
Shakyamuni nos recordó la importancia de dar sin apego, y en Grupo Zen Ryokan, vivimos esa enseñanza. Cada donativo que haces es una manifestación de tu generosidad y un acto de amor hacia todos los seres.
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Uno de los conceptos más difíciles de estudiar es Dharmakaya, el cuerpo cósmico e inconmensurable del Buda. La mente occidental que todo lo secciona el partículas, gramos y milímetros, no tiene acceso a este conocimiento; a menos que rinda el ego y solo contemple los conceptos.
El Sutra de la Luz Dorada nos ayuda a entenderlo con metáforas y parábolas que podemos incluir en nuestra práctica diaria.
En Zazenkai comentaremos algunos párrafos importantes del capítulo 2 de este texto clásico del Mahayana.
Dana
Como monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
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Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
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El tema del día será: El periodo de vida del Buda. Sutra de la Luz Dorada, cap. 2.
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En el post anterior de esta serie sobre Gratitud, aprendimos lo que la ciencia dice sobre este hábito. Puedes leer aquí.
Hoy veremos otro tema útil para entender sobre gratitud y su importancia, no desde el budismo, sino desde los ojos de otros filósofos.
En mi búsqueda personal para darle sentido a mi vida, hace muchos años me encontré con este loco y super extraño concepto llamado gratitud. En un libro que rescaté de un librero de un tío muerto, me topé con un capítulo sobre filósofos griegos, la felicidad y cómo estaba ligada a desarrollar gratitud.
Recuerdo haber pensado con mi incompleto cerebro adolescente algo como «¿Por qué demonios voy a agradecer por todo? Mi vida es muy difícil, así como está como para agregar algo tan tonto como dar gracias hasta por respirar. Eso es para perdedores».
Poco me imaginaba que promover la Gratitud sería mi motivo de existir.
En ese viejo libro aprendí muchas cosas. Para la filosofía, gratitud, en su esencia, es un sentimiento de reconocimiento y agradecimiento hacia los demás por los actos de bondad y las bendiciones que recibimos. A lo largo de la historia, la gratitud ha sido una virtud profundamente estudiada por la filosofía de muchas culturas y en diferentes eras. Desde el estoicismo hasta los pensadores renacentistas y la filosofía occidental moderna, la gratitud ha sido considerada como una piedra angular para tener una vida plena y significativa.
Definición Filosófica de Gratitud
Antes de ver qué nos dicen los viejos sabios, veamos otra definición de gratitud. La gratitud es un sentimiento de reconocimiento y aprecio hacia los demás por sus acciones, regalos o actos de amabilidad. Y esto es muy importante: va más allá de simplemente decir «gracias»; implica un profundo sentido de conexión y reconocimiento de la bondad en el mundo. Cuando adoptamos la gratitud como filosofía de vida, estamos comprometidos con la práctica constante de reconocer y valorar lo que tenemos, en lugar de enfocarnos en lo que nos falta.
La Gratitud desde la filosofía estoica
La filosofía estoica, que floreció en la antigua Grecia y Roma, enfatizaba la importancia de vivir de acuerdo con la razón y la virtud. Dos filósofos estoicos destacados, Séneca y Epicteto, tenían mucho que decir sobre la gratitud.
Séneca, en sus escritos sobre la gratitud, enfatizó que debemos ser agradecidos por cada día que vivimos y por todas las bendiciones que disfrutamos. Dijo: «El que es agradecido por poco, lo es por todo«.
Epicteto, otro filósofo estoico, instó a sus seguidores a practicar la gratitud incluso en las circunstancias más desafiantes. Afirmó: «Solo aquellos que dan las gracias por las bendiciones recibidas, seguirán recibiendo cosas por las que dar las gracias«.
Desde una perspectiva estoica, la gratitud implica reconocer que muchas cosas en la vida están fuera de nuestro control, pero siempre tenemos el control sobre cómo respondemos a ellas. Practicar la gratitud significa apreciar lo que tenemos en lugar de lamentar lo que nos falta.
La Gratitud para los filósofos del renacimiento
Durante el Renacimiento, un período de revitalización cultural y filosófica en Europa, varios pensadores destacados exploraron la naturaleza de la gratitud.
Michel de Montaigne, un filósofo renacentista francés, creía que la gratitud era una de las virtudes más nobles del ser humano. Sostenía que, al mostrar gratitud, elevamos nuestras almas y fortalecemos nuestros lazos con los demás. Montaigne afirmó: «La gratitud es la virtud más grande; pero los beneficios recibidos nos hacen olvidarla».
Benedicto de Spinoza, filósofo holandés del siglo XVII, sostenía que la gratitud es esencial para la vida buena y la alegría. Argumentaba que, al enfocarnos en lo que tenemos en lugar de lo que nos falta, encontramos la felicidad genuina. Spinoza escribió: «La envidia hace que uno se sienta miserable por lo que no tiene; el agradecimiento hace que uno se sienta feliz por lo que tiene».
Desde la perspectiva renacentista, la gratitud se consideraba una virtud que enriquece nuestras vidas al enfocarnos en las bendiciones presentes y fortalecer nuestros lazos con los demás.
La Gratitud desde la Filosofía Occidental Moderna
La filosofía occidental moderna también ha abordado el tema de la gratitud. Dos filósofos notables que han reflexionado sobre este sentimiento son Immanuel Kant y Jean-Jacques Rousseau.
Immanuel Kant, el influyente filósofo alemán del siglo XVIII, creía que la gratitud era un deber moral. Argumentaba que debemos mostrar gratitud hacia aquellos que nos han ayudado o brindado regalos, ya que es una expresión de reconocimiento por su humanidad y su capacidad para la acción moral.
Jean-Jacques Rousseau, filósofo francés del mismo período, consideraba que la gratitud era esencial para mantener relaciones sociales saludables. Sostenía que, al expresar gratitud, fortalecemos nuestros lazos con los demás y contribuimos a la armonía en la sociedad.
Desde una perspectiva filosófica moderna, la gratitud se ve como un acto moral que fomenta la conexión entre las personas y contribuye a una sociedad más cohesionada.
La Gratitud como Filosofía de Vida
Ahora que hemos explorado cómo la gratitud ha sido abordada por filósofos a lo largo de la historia, es importante considerar cómo podemos adoptarla como una filosofía de vida en la actualidad. Yo sé que nos cuesta mucho trabajo a los hispanoparlantes, pero hay que esforzarnos.
Basado en lo que nos dicen los filósofos clásicos, pensé que las siguientes acciones nos funcionarían para hacer de la gratitud un hábito cotidiano. No tienen que ver con religión, sino que creo que son de sentido común y pragmático.
Practicar la atención plena: La atención plena nos ayuda a estar más presentes en el momento actual y a apreciar las pequeñas alegrías de la vida. Observar conscientemente nuestros pensamientos y experiencias puede aumentar nuestra gratitud.
Mantener un diario de gratitud: Tomar unos minutos cada día para escribir tres cosas por las que estás agradecido puede cultivar la gratitud de manera constante.
Expresar gratitud: No hay que guardar ni ignorar nuestros sentimientos de agradecimiento. Debemos expresarlos sinceramente a las personas que nos rodean. Un simple «gracias» y una sonrisa SINCEROS pueden tener un impacto significativo.
Enfocarse en lo positivo: A pesar de los desafíos que enfrentamos, es importante centrarse en las bendiciones y las oportunidades que tenemos en la vida. Aunque estemos pasando por dificultades, SIEMPRE hay cosas buenas que nos rodean.
Ser generoso: Ayudar a los demás y hacer actos de bondad pueden generar un ciclo de gratitud tanto para ti como para quienes beneficias. Sentir la gratitud de los demás hacia uno, da sentido a la existencia.
Gratitud como filosofía de vida implica reconocer que la vida está llena de cosas increíbles y que nos forman. Incluso en medio de las dificultades. Al adoptar esta perspectiva y practicar la gratitud de manera constante, podemos tener vidas más plenas y significativas, fortaleciendo nuestros lazos con los demás y contribuyendo a un mundo más armonioso. La gratitud nos recuerda que, a pesar de las adversidades, hay belleza y bondad en el mundo que merece ser valorada y celebrada.
Si quieres saber más sobre gratitud y ponerla en práctica para mejorar tu vida, ven a nuestro próximo taller corto. Podría transformarte de maneras que ni siquiera imaginas. Informes aquí.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi