Este Zazenkai celebraremos una fecha importante para el Soto Zen, Ryoso-ki.
Significa literalmente el «Memorial de los Dos Fundadores». Es un día solemne de profunda gratitud en el que honramos las vidas y enseñanzas de los maestros que nos transmitieron el Dharma en Japón: Koso Dogen Zenji (fundador de la escuela) y Taiso Keizan Zenji (el gran popularizador). Al participar en esta ceremonia, no solo recordamos su legado, sino que también renovamos nuestro compromiso con su práctica de shikantaza, reconociendo que sus vidas de práctica son la base de la nuestra hoy.
Casi siempre el Gran Maestro Dogen se lleva las conmemoraciones y dejamos un poco olvidado a Keizan. Vamos a hacer algo al respecto. Este Zazenkai será más sobre Soji Keizan Zenji (1264-1325).
Soji Keizan es el nombre que le damos al segundo gran fundador del Soto Zen, Keizan J?kin, por su conexión con el templo Soji-ji, uno de nuestros dos templos principales. Mientras D?gen Zenji sentó las bases filosóficas y monásticas, Keizan Zenji fue el responsable de difundir el Soto Zen a lo largo y ancho de Japón, abriéndolo a monjes y laicos sin importar el género o estatus social. Se le considera el «padre compasivo» de la escuela, cuya energía e inclusividad permitieron que el Soto Zen se convirtiera en la gran tradición que es hoy, uniendo la estricta disciplina de Dogen con una profunda empatía por el mundo.
¡Los espero!
Dana
Los monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: Ryosoki: Celebrando a Keizan Zenji.
Los espero:
Día: Domingo 28 de septiembre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Cuando uno empieza en esto del budismo, es súper normal quedarse embobado con lo bonitos y complicados que son los altares de los templos o de los hogares de otros practicantes. Y claro, tarde o temprano te entran ganas de montar tu propio altar budista en casa. El problema es que casi nunca hay mucha información al respecto, o no hay una guía clara que te eche una mano con eso.
En esta nueva serie de posts vamos a explorar, con calma y curiosidad, los elementos que componen un altar budista en casa. Pero antes de hablar de estatuas, inciensos o campanas, quiero considerar el espacio mismo que se usa, sobre ese rincón especial que se convierte en el corazón de nuestra práctica espiritual.
Quiero dejar claro, antes de comenzar, algo muy importante. No existe una fórmula única y perfecta para crear tu altar. Tu altar, ante todo, debe ser un reflejo de tu corazón y de tu práctica. Puede ser minimalista y contener apenas una piedra y una vela, o puede ser más elaborado. Todos los altares, cuando se crean con intención, son hermosos, y compararlos es una tarea inútil. Aunque en esta serie nos centraremos en la tradición Soto Zen, siéntete siempre en la libertad de mezclar estilos o de añadir elementos que te hablen personalmente. Tu altar budista en casa es tuyo, y esa es su principal belleza.
Un ancla para la mente: tu altar budista en casa como refugio diario
Nuestra vida cotidiana es, a menudo, un tsunami de responsabilidades, charla inútil, notificaciones y pensamientos que van y vienen sin cesar. Es muy fácil perder el rumbo, olvidar al Buda y nuestra intención de vivir con más calma, presencia y compasión. Aquí es donde tu altar budista en casa se convierte en un ancla.
Piensa en él como un faro en la niebla. No necesitas estar sentado en meditación frente a él para que cumpla su función. El simple hecho de pasar por delante y verlo de reojo mientras vas a la cocina puede ser suficiente. Ese vistazo es un recordatorio sutil, un pequeño toque en el hombro que te dice: «Eh, recuerda. Respira. Vuelve al presente». Es un punto focal que, sin una sola palabra, te hace reconectar con tu propósito más profundo, incluso en los días más ajetreados. Es un ancla que te estabiliza y te recuerda que, sin importar la fuerza de la tormenta exterior, siempre puedes encontrar un refugio de paz en tu interior.
Creando un espacio sagrado y la importancia de tu altar budista en casa
Como he establecido desde hace años en muchas charlas, acostumbro decir que los seres humanos somos criaturas de hábitos y de espacios. Designamos un lugar para comer, otro para dormir, otro para trabajar. Del mismo modo, delimitar un lugar físico dedicado exclusivamente a la práctica espiritual tiene un poder transformador. Al crear un altar budista en casa, no solo estás decorando un rincón; estás trazando una frontera simbólica.
Este espacio se convierte en un lugar «sagrado», no porque una deidad habite en él, sino porque tú le has conferido esa cualidad con tu intención. Es el lugar al que acudes para soltar las máscaras, para estar en silencio, para confrontar tus dificultades y para nutrir tu sabiduría. Separar este espacio del resto de tus actividades diarias ayuda a tu mente a hacer una transición. Así como te pones la pijama para indicarle a tu cuerpo que es hora de descansar, acercarte a tu altar le indica a tu mente que es hora de volver a casa, a tu Ser Universal.
Un espejo, no un ídolo: el verdadero significado del altar
Una de las confusiones más comunes al acercarse al budismo es pensar que un altar es un lugar de adoración a un dios chino o indio, similar a otras tradiciones religiosas. En el Zen, la perspectiva es radicalmente diferente. Tu altar no es para adorar al Buda; es un espejo que te refleja a ti y de la realidad que te rodea.
La figura de Buda en el centro, las flores, la vela, el incienso… cada elemento es un símbolo de las cualidades que ya existen dentro de ti en estado latente. La estatua representa tu propia «naturaleza búdica», tu potencial inherente para despertar. La luz de la vela es el símbolo de tu propia sabiduría, capaz de disipar la oscuridad de la ignorancia. El agua fresca es la pureza de tu mente original. El incienso es el Dharma que todo lo rodea y lo hace bello.
Por lo tanto, cuando te sientas frente a tu altar budista en casa, no estás rezándole a una entidad externa para que te salve o te conceda deseos. Estás, en realidad, mirándote a ti. Estás honrando tu propio potencial y comprometiéndote a cultivarlo. Es un diálogo interno, un acto de profundo autoconocimiento y auto-respeto.
El ritual como atención plena: meditación en acción
Razones para no montar un altar hay muchas. Y en mis años enseñando he escuchado de todo.
“Pero yo no soy una persona de rituales”.
“Vengo huyendo de las ceremonias y rituales sin sentido, los altares son inútiles”.
“¿Cómo voy a hacer reverencia a una figura china? Meditar y ver videos es suficiente”.
En el Zen, el ritual no es un dogma vacío, sino una oportunidad para practicar la atención plena de una forma muy física y concreta. Interactuar con tu altar es meditación en movimiento y unión con la mecánica del universo.
El acto de encender una varita de incienso, prestando atención al sonido del cerillo (fósforo), al olor del humo y al gesto de llevarlo a la frente, es una práctica de presencia. El ritual de ofrecer un cuenco de agua fresca por la mañana, sintiendo la temperatura del cuenco y la claridad del líquido, te ancla en el presente.
Estos gestos sencillos, repetidos día tras día, se convierten en una coreografía de la presencia. Le dan una estructura a tu práctica, especialmente en los días en que la mente está demasiado inquieta para sentarse en silencio. A través de estos rituales, aprendes que Zazen no se limita al cojín, sino que puede impregnar cada acción de tu vida.
Tu primer paso es encontrar el lugar
Ya sea que siempre hayas querido montar un altar o tengas resistencia a hacerlo, quiero invitarte a dar el primer paso, el más simple de todos. No necesitas comprar nada todavía. Simplemente, durante los próximos días, camina por tu casa con una nueva mirada. Busca ese rincón que te llama. Puede ser una pequeña repisa en tu habitación, un espacio en la estantería del salón o incluso el alféizar de una ventana.
Yo vivo en un lugar muy pequeñito y no tengo espacio. Además, soy monje vagabundo y constantemente me tengo que mover. Mi altar budista en casa está en un librero y cuando debo moverme, todo cabe en un compartimento de mi mochila.
Busca un lugar que te transmita una sensación de calma y que pueda ser tuyo. Un lugar donde puedas establecer, poco a poco, el corazón de tu práctica. Siente el espacio, imagínalo, y elige el que resuene contigo. Ese es el verdadero comienzo de la creación de tu altar budista en casa.
En nuestro próximo post, hablaremos del primer elemento: la imagen o estatua de Buda, ese espejo de tu mente despierta.
Artículos de esta serie
El corazón de tu práctica. Altar budista en casa
La Estatua o Imagen de Buda (Rupa)
El Aroma de la Impermanencia – El Incienso (Kou)
La Luz de la Sabiduría – Las Velas (Rousoku)
a Belleza del Momento Presente – Las Flores (O-hana) 6.El Néctar del Dharma – La Ofrenda de Agua o Té (O-mizu / O-cha)
En el capítulo 9 del Sutra de la Plataforma, rechaza una invitación del emperador.
Pero la enseñanza de este capítulo no termina con esta anécdota. A través de un diálogo revelador con un eunuco imperial, Huineng desvela una de las verdades más transformadoras del budismo Chan; la noción de que nuestras propias aflicciones no son obstáculos a superar, sino el camino mismo hacia la iluminación.
Nos desafía a reconsiderar cómo vemos nuestros problemas, nuestro estrés y nuestras frustraciones. ¿Podría ser que aquello que nos causa sufrimiento sea, en realidad, la clave para nuestra liberación?
Pero la enseñanza de este capítulo no termina en la anécdota del emperador. A través de un diálogo revelador con un eunuco imperial, Huineng desvela una de las verdades más transformadoras del budismo Zen; la noción de que nuestras propias aflicciones no son obstáculos a superar, sino el camino mismo hacia la iluminación.
Nos desafía a reconsiderar cómo vemos nuestros problemas, nuestro estrés y nuestras frustraciones. ¿Podría ser que aquello que nos causa sufrimiento sea, en realidad, la clave para nuestra liberación?
Los monjes budistas dependemos de la generosidad de nuestra comunidad para nuestro sustento. No tenemos salario y vivimos con sencillez, por lo que cada donación es muy apreciada.
Con tu ayuda, me es posible continuar difundiendo las enseñanzas del Buda y de los Patriarcas del Zen, y compartiendo su mensaje de compasión con el mundo.
Tu donación me ayudarás a seguir ofreciendo clases de Budismo Soto Zen, Zazen y otras actividades que benefician a la comunidad. ¡Gracias por tu amabilidad y generosidad!
Zazenkai significa Meditamos Juntos, y son las reuniones semanales de una sangha Soto Zen. En Grupo Zen Ryokan nos reunimos todos los domingos, para una pequeña ceremonia, practicar Zazen juntos y aprender Budismo Soto Zen.
Si estás fuera de Guadalajara, Jalisco, puedes participar con nosotros vía Zoom en vivo, o ver la transmisión grabada en YouTube.
Si estás en la ciudad, te esperamos en el Árbol del Yoga, siempre y cuando sigas al pie de la letra las medidas de prevención por la contingencia sanitaria. Detalles aquí.
El tema del día será: Sutra de la Plataforma: Capítulo 9. Aflicción es iluminación.
Los espero:
Día: Domingo 21 de septiembre de 2025.
Hora: Ciudad de México / Guadalajara 10:00h Caracas / La Paz 12:00h Madrid 18:00h
Por respeto al Maestro y los asistentes, LLEGAR TEMPRANO. Comenzamos a la hora en punto y se cerrará la reunión de Zoom.
Duración: 90 minutos.
Lugar: Sala de Zoom. El enlace a la sala será publicado 15 minutos antes en el grupo de difusión en WhatsApp. Clic aquí.
Si no te puedes conectar a esa hora, puedes participar en la grabación que quedará en YouTube.
Indicaciones especiales para Zoom:
Descargar nuestro cuaderno de liturgia de https://1drv.ms/w/s!Akxki0vbnRKilJdQA9WC8DyqzTqBaA?e=swI1t4
Llevar ropa cómoda.
Preparar cojín, silla o zafu.
Tener agua disponible.
Elegir un lugar donde se pueda ver la pantalla con claridad y tener espacio para moverse y sentarse en un cojín o silla.
Seguir las instrucciones que daré en el video.
Un poco de incienso siempre es buena idea.
Espero verlos ahí. Cualquier duda o pregunta ya saben que siempre estoy disponible.
Muchas veces, los problemas, miedos y frustraciones son los mayores obstáculos en el camino hacia la paz interior. Se cree que para encontrar la calma, primero se debe eliminar cada una de las preocupaciones. En el budismo tradicional, se nos enseña que el sufrimiento (Dukkha) es una realidad que debemos trascender. Sin embargo, tus aflicciones no son un enemigo a derrotar, sino el camino mismo hacia la iluminación. Huineng nos enseña que aflicción es iluminación.
Esta idea revolucionaria es parte de la esencia del budismo Zen y una de las enseñanzas más importantes de nuestro Sexto Patriarca, Huineng, que aparece en el Capítulo IX del Sutra de la Plataforma, titulado «El Patrocinio Real». Aquí, Huineng nos muestra que la verdadera práctica budista no consiste en huir de la vida, sino en abrazarla por completo, con todas sus complejidades, para descubrir la sabiduría y paz inherentes en nuestro interior.
El capítulo se llama así porque el emperador de ese tiempo queda impresionado por la sabiduría y práctica de Huineng y comienza a ser su patrocinador.
El rechazo a la fama. La Sabiduría de Huineng Resplandece
Este capítulo comienza con una escena digna de una película wuxia. La fama del Sexto Patriarca ha llegado hasta el corazón del imperio, la corte imperial china. La Emperatriz Dowager Chek Tin y el Emperador Chung Chung, intrigados por su sabiduría, le envían un edicto real para invitarlo al palacio. El enviado es un eunuco llamado Sit Kan, un hombre de la corte que personifica el poder y el mundo exterior.
Pero Huineng, con una serenidad inquebrantable, rechaza la invitación. Su respuesta es simple: «Mi Maestro de Dhyana (Hongren, el Quinto Patriarca) es de una familia humilde y está enfermo, y si fuera al palacio temo que su enfermedad empeoraría, así que no puedo obedecer el edicto.» Esta negativa no es un acto de rebeldía, sino una lección sobre la naturaleza de la verdadera iluminación. Huineng nos enseña que la iluminación no necesita la validación del mundo exterior, el poder o la riqueza. Su lugar está en el corazón, en la quietud de la mente, no en los salones de la corte.
La mente es el templo de Zazen
Al ver la firmeza de Huineng, Sit Kan le pregunta sobre la meditación sentada, una práctica muy común en el budismo. El eunuco, como muchos de nosotros, busca una fórmula, una técnica, una postura física que garantice el despertar. Pero Huineng disipa esta ilusión con una claridad asombrosa. Él explica que la verdadera meditación no está ligada a una posición física, sino a un estado mental.
Aquí es donde el Sutra de la Plataforma rompe con muchas ideas preconcebidas. Huineng nos enseña que el «Dhyana de Pureza» no se encuentra en el cuerpo que se sienta inmóvil, sino en la naturaleza de la mente, que es «calma y vacío». Como él mismo explica: «El Dharma de la no-forma nos libera de las apariencias. La Pureza es la esencia de nuestra propia naturaleza. El Tathagata ni va, ni viene, ni se sienta, ni se reclina, pues en el inmutable Dharmakaya no hay ir, venir, sentarse o reclinarse.»
Esta enseñanza es liberadora para la práctica cotidiana. Nos explica que la meditación no es algo que hacemos solo en el cojín, sino un estado de consciencia que podemos cultivar en cada momento, mientras caminamos, trabajamos o interactuamos con el mundo. Hay que dejar de buscar la paz en el exterior y encontrarla en el interior.
A veces me gusta decir que la salida es siempre por adentro.
Klesa es Bodhi: Aflicción es Iluminación
Sit Kan, fascinado, le pregunta a Huineng cómo la sabiduría (la luz) puede destruir la ignorancia (la oscuridad) para escapar del ciclo de nacimiento y muerte (samsara). La respuesta del Patriarca es una de las declaraciones más poderosas y desafiantes del budismo Chan: «Klésa es Bodhi» (Aflicción es Iluminación).
Es común malinterpretar esta frase. No significa que debamos aferrarnos al sufrimiento. Significa que la naturaleza de la aflicción es, en esencia, la misma que la de la iluminación. La ignorancia no tiene una existencia separada de la sabiduría. Es como el hielo y el agua: son dos formas de la misma sustancia. El hielo, la ignorancia, se disuelve en el agua, la sabiduría. No hay una «cosa» llamada «ignorancia» o “aflicción” que deba ser aniquilada, sino simplemente una forma de ver la realidad.
Huineng dice: «Si la ignorancia es aniquilada y no hay nada para aniquilar, es la vacuidad. Si la sabiduría es aniquilada y no hay nada para aniquilar, es el silencio. La vacuidad no es la sabiduría, el silencio no es la sabiduría.» Él nos recuerda que la verdadera naturaleza de la mente está más allá de estos conceptos, ya sea que existan o no. La aflicción es iluminación cuando la vemos tal como es, sin juzgarla ni aferrarnos a ella. En ese momento, la mente se libera.
La práctica en la vida cotidiana, donde la aflicción es Iluminación
Este principio es una perspectiva radical para nuestra vida diaria. En lugar de huir de las situaciones difíciles, las vemos como oportunidades para practicar. ¿Sientes ansiedad? En lugar de reprimirla, obsérvala sin juicio. ¿Sientes enojo? No intentes deshacerte de él, sino mira la naturaleza del enojo mismo. Al hacer esto, descubres que la aflicción es iluminación.
Huineng nos da un consejo práctico y directo: «No pienses en el bien o en el mal. En ese momento la mente se vuelve pura y luminosa.» Cuando dejas de etiquetar tus experiencias como «buenas» o «malas», la mente encuentra un espacio de calma. La verdadera aflicción es iluminación cuando dejas de luchar contra ella y simplemente la observas, porque en esa observación descubres la pureza de tu propia mente.
Cada día que te sientas en Zazen, vives por los Preceptos y produces luz con tus actos, estás participando de la iluminación de todas las cosas del universo. Es decir, práctica e iluminación son una sola cosa, como nos enseña también Dogen Zenji.
El Capítulo IX nos deja una lección final. Al regresar a la corte, Sit Kan transmite las enseñanzas de Huineng, y el Emperador Chung Chung, conmovido, lo honra con regalos y el patrocinio del estado. Huineng, sin buscarlo, recibe el reconocimiento del mundo. Esto nos enseña que cuando la sabiduría es genuina y se vive con integridad, su influencia se extiende naturalmente, sin necesidad de esfuerzo o búsqueda.
¡Transforma tu práctica!
El mensaje del Sexto Patriarca en el Capítulo IX es una invitación a dejar de buscar la iluminación en un futuro espiritual idealizado, en algún gurú de YouTube y a encontrarla aquí y ahora. Son los actos de nobleza, el dejar de etiquetar las cosas y el ser buena persona lo que te acerca cada día más a ser parte de la iluminación. No necesitamos posturas especiales, ni rituales complicados. Necesitamos una mente que no se aferre a los pensamientos, ni siquiera a la idea de la iluminación.
Ya sea que practiques budismo o no, la enseñanza de Huineng aplica para todos los seres humanos. ¿Por qué no probar lo siguiente?
Observa sin juzgar: Durante el día, cuando surja una emoción difícil (miedo, enojo, tristeza), no intentes cambiarla. Simplemente obsérvala, como si estuvieras viendo una nube pasar por el cielo de tu mente.
Vuelve a la respiración: Usa tu respiración como un ancla para regresar al momento presente cada vez que tu mente divague en preocupaciones.
Permite que sea: En lugar de luchar contra las aflicciones, permite que existan. Al hacerlo, descubrirás la inmensa calma que yace bajo la superficie del caos.
Mira lo positivo que te rodea. Cuando la aflicción nos controla, es muy fácil dejar de ver las cosas positivas que tenemos. Nos quejamos de la vida desde el privilegio que no vemos: teniendo panza llena, techo sobre nuestras cabezas, conexión a internet y un móvil para poder relatar nuestras desventuras en redes sociales. Si abrazas lo positivo, la aflicción durará menos.
Recuerda que la aflicción es iluminación cuando dejas de luchar contra ella. La paz interior es tu naturaleza original de todos los seres, solo necesitas dejar de buscarla en el lugar equivocado.
El pasado ya pasó, el futuro aún está por llegar, el presente no volverá a existir. No hay confianza en él, conforme se desarrolla y cambia, y con innumerables palabras ociosas, me obligo a hacer cosas todo el día.
No me detengo en las viejas ideas ni descarto el nuevo conocimiento.
Examino el presente con seriedad y minuciosidad, y luego lo vuelvo a examinar en su totalidad. Solo cuando lo haya agotado hasta el punto de no tener fin, podré reconocer mis errores pasados.
Palabras ociosas… frases innecesarias. Todo el día… todo el día. Búsqueda… búsqueda a través de Zazen.
Ryokan Taigu, de su colección de poemas para enseñar budismo a los jóvenes monjes.
Traducido y adaptado al español por Kyonin
Para nuestro querido Maestro Ryokan Taigu, el tiempo no era algo abstracto, sino una corriente de momentos únicos que fluyen sin cesar. Desde su humilde vida llena de carencias, pero rica en Dharma, él nos recordaba que cada instante debe ser atesorado, dejando a un lado la pereza que nos impide vivir plenamente. Con la conciencia de que la vida es breve y envejecemos sin darnos cuenta, Ryokan sentía que no tomar el presente con seriedad era el camino directo al arrepentimiento.
En este poema, Ryokan-sama nos muestra su propia mente en acción, una mente que, como la nuestra, se distrae con «innumerables palabras ociosas» y la obligación autoimpuesta de «hacer cosas todo el día». Reconoce la trampa de la ocupación sin sentido, esa carrera que emprendemos para huir del silencio del ahora. Pero no se queda en la queja, sino que nos señala el antídoto.
La práctica que propone es directa y sin adornos: «Examino el presente con seriedad y minuciosidad». Se trata de un acto de valentía, el de no aferrarse a las «viejas ideas» ni descartar ciegamente «el nuevo conocimiento», sino simplemente observar la realidad tal cual es. Y eso únicamente puede pasar en el aquí y en el ahora. Es en esta atención plena donde podemos ver nuestros patrones y «reconocer los errores pasados», no para juzgarnos, sino para liberarnos.
El poema concluye con la esencia de su camino: «Búsqueda… búsqueda a través de Zazen». Ryokan nos dice un mensaje que trasciende las eras y que, hoy en día, debemos recordar. La verdadera respuesta no se encuentra en más pensamientos ni en más actividades, ni en más tiempo mirando pantallas, sino en la quietud de Shikantaza. Es ahí donde el imparable paso del tiempo se congela y se convierte en una oportunidad para la claridad y la paz.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi