¿Con qué debería comparar el mundo? Luz de luna que se refleja en las gotas de rocío, que cayeron del pico de una gruya
—Dogen Zenji
Nuestro Maestro Dogen ha dejado esta importante enseñanza. Es paradójico que al hablar de la impermanencia de las cosas, el poema parecería ser eterno.
El Maestro se cuestiona cómo podría entender el mundo. Si dejamos que la mente analítica lo interprete, el mundo puede ser un lugar de centímetros y gramos, todo perfectamente medido y explicado. Todo frío. Podemos ver las conexiones, crear definiciones y tratar de explicar cómo las cosas nos afectan.
También podríamos hacer mil historias de drama o comedia sobre la experiencia personal ante el mundo que nos rodea.
Pero si pasamos demasiado tiempo explicando todo, nos perdemos de la clara luz de luna, que es una metáfora para la iluminación. La Luz Dorada del Buda se manifiesta a través de la luna llena, que da claridad en la noche más densa.
Esta luz se aprecia en cada gota de rocío. Si hay mil gotas de rocío, se reflejan mil lunas. Pero todas son una sola luna iluminando las gotas y cada gota experimentando la Luz. Si la gota se ensucia, la luna ya no se puede reflejar.
Las gotas de rocío somos tú y yo, y todos los seres capaces de contemplar las cosas sin ensuciarlas con opiniones o juicios.
Hemos caído del pico de una gruya blanca, que es otra metáfora para la mente inmaculada.
Somos solo gotas de rocío reflejándonos unos a otros y siendo parte de la Luz Dorada de Amida.
¿De qué sirve discutir sobre las experiencias fuera de lo común durante meditación? Mira a la luna creciente: es solo una ceja colgada del cielo. Aun si usaras el mar como tinta y la montaña como pincel, es imposible poner en letras los pensamientos en mi corazón. Mis ojos vieron lo que es Zazen cuando la luna del bosque se asomó por mi ventana. Entonces supe que nuestra verdadera naturaleza está más allá de las palabras. Entonces, ¿por qué razón habré leído las incontables páginas del Sutra de la Guirnalda?
Gran Maestro Cheongheodang (1520–1604)
—
A diferencia de otras escuelas de budismo, en Soto Zen no nos perdemos en las experiencias místicas. Aunque son hermosas, a menudo nos distraen del punto medular de la práctica: servir a los seres sintientes para que estén plenos y en tranquilidad.
En este poema clásico del Seon (budismo coreano), el Gran Maestro Cheongheodang nos recuerda que ni siquiera leer un sutra es tan importante como la práctica de Zazen. ¿De qué sirve saber mil datos, si no somos capaces de sentarnos inmóviles por 10 minutos? ¿De qué sirve haber visto todas las charlas dharma en YouTube, si no podemos siquiera sonreír a un extraño para aligerar su día?
Nuestra verdadera naturaleza no son los logros ni los títulos. Somos silencio y compasión.
Sentado en silencio en la plataforma del sur,
contemplas la no-vacuidad y la vacuidad.
No deberías preocuparte siquiera por los reinos que hay más allá
de las esferas del sonido el mundo de los fenómenos.
Nunca debes caer en el error de dar importancia a lo que percibes y escuchas.
Contempla la luna en el callado y brillante estanque de otoño,
y el robusto pino en la montaña cubierta de nieve.
Cuando rompas la oscura barrera del patriarca,
entonces el trueno del Zen se escuchará por todo el mundo.
—Maestro Seon Jeonggwan (1533–1608)
No se necesita ser monje para sentarse en silencio y contemplar que todo lo que nos rodea está vacío. Pero al mismo tiempo todo importa y todo tiene una razón de existir en esta vida.
Vivimos aferrados a lo que nos gusta y odiamos lo que no acaricia el ego. ¡Solo hay sufrimiento en esa vida!
En silencio podemos trascender las preferencias y las opiniones. Solo en Zazen los Patriarcas callan para que el estridente trueno del Zen se manifieste.
Hoy comparto con gratitud a la autora Magdalena Sánchez Blesa, el poema Instrucciones a mis hijos.
Es perfecto no solo para tus hijos, sino para cualquiera que esté perdiendo el rumbo y se sienta acorralado.
No te rindas. No retrocedas. No lloverá por siempre 🙂
Instrucciones a mis hijos
Poema de Magdalena Sánchez Blesa
Jamás un conato de daros la vuelta Jamás una huida, por muchos que sean Jamás ningún miedo, y si acaso os diera, Jamás os lo noten, que no se den cuenta Jamás un “me rindo”, si no tenéis fuerzas Aunque fuese a gatas, llegad a la meta Que nadie os acuse… ¡miradme a la cara! Que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible… (Si es que los hubiera) Yo no los conozco, Y mira que llevo yo sueños a cuestas Jamás, y os lo digo como una sentencia, ¡miradme a la cara! Jamás en la vida paséis por el lado de cualquier persona sin una sonrisa No hay nadie en el mundo que no la merezca Hacedle la vida más fácil, ¡miradme! A cada ser vivo que habite la tierra Jamás se os olvide que en el mundo hay guerra Por pasar de largo sin gloria ni pena delante de un hombre Y no preguntarnos qué sueño le inquieta Qué historia le empuja, Qué pena lo envuelve, Qué miedo le para, Qué madre lo tuvo, Qué abrazo le falta, Qué rabia le ronda, Qué envidia lo apresa… Jamás, y los digo faltándome fuerzas, Si el mundo se para, No os quedéis sentados viendo la manera de que otro lo empuje Remangaos el alma, Sed palanca y rueda, Tirad de la vida vuestra y de quien sea, Que os falte camino, Perded la pelea contra los enanos No sed los primeros, Que os ganen los hombres que no tienen piernas No sabedlo todo, Dejad que contesten los que menos sepan Las manos bien grandes, Las puertas abiertas, Anchos los abrazos, fuera las fronteras Hablad un idioma claro, que se entienda Si estrecháis la mano, hacedlo con fuerza Mirando a los ojos, Dejando una huella Prestad vuestra vida, Regaladla entera Que a nadie le falte ni una gota de ella ¡Cantad! Que cantando la vida es más bella Y jamás, os hablo desde donde nazca El último soplo de vida que tenga, Jamás una huida, Por muchos que sean…
De vez en cuando pruebo suerte escribiendo tanka y haiku. Quizá te sirvan para contrarrestar el tsunami de malas noticias y odio que fluyen por redes sociales. O quizá te sirvan para dirigir tu odio hacia mi, en lugar de víctimas de tu ego. Pero bueno, reconozco que soy bastante malo, aunque me esfuerzo 🙂
Tanka y haiku me gustan porque son como capturar con letras un insignificante momento de la vida. Y como mi vocabulario es limitado y barbárico, escribir pocas líneas siempre me es más fácil.
Tanka 7
voces como campanas
me transportan al pasado
gritos y risas
colorean la tarde
inmóvil escucho
Tanka 8
no hay mago o adivino
con suficiente poder
que supere
lo vasto y la magia
de la realidad
Tanka 11
el mazo del bushido golpea
sin piedad y con saña,
el metal bruto de mi vida
endurece mi cuerpo
ablanda el corazón
La lluvia no me derrotará.
El viento no me derrotará.
Ni la nieve ni el calor del verano me derrotarán.
Con un cuerpo fuerte
y sin dejar que el deseo me pudra,
de ninguna forma ofenderé a nadie.
Siempre sonrío callado.
Todos los días cuatro tazones de arroz integral,
miso y algunos vegetales para comer.
El lo que sea, no te pongas en la ecuación.
Es mejor escuchar, entender y no olvidar
desde tu choza en la sombra del bosque de pinos.
Si en el este hay un niño enfermo,
hay que ir a cuidarlo.
Si en el oeste hay una madre cansada,
hay que ir a cargar sus sacos de arroz.
Si en el sur hay alguien a punto de morir,
hay que ir a decirle que no tenga miedo.
Si en el norte hay una pelea o demanda,
hay que ir a decirles que no sean tan aburridos.
Cuando hay sequía, hay que llorar lágrimas de empatía.
Cuando hay frío en el verano, hay que caminar.
Que todos digan que no soy nadie,
sin halago alguno,
sin ser una carga
en esa persona
me quiero convertir.
—Miyazawa Kenji (1896 – 1933)
¿Cuántas veces te has dejado vencer por el clima? ¿Cuántas veces has dejado de ayudar a los demás por acariciar tus propios deseos? Este poema nos recuerda que quizá las situaciones de la vida no deberían ser un obstáculo para ayudar, para escuchar y para soltar la ilusión de YO.
Todos nuestros problemas, las cosas que nos gustan, las pasiones y los conflictos; todo ello está solo en la imaginación. Aprender a verlo es un paso más hacia la libertad y a una vida más tranquila por que por fin podremos conectar con los demás. Esto nos lleva directamente a que el corazón se llene de compasión y generosidad.
Así, aunque haya cuentas por pagar y proyectos por entregar, es posible vivir justo en medio del conflicto y la paz; de nuestros apegos y aversiones.
Hoy es un buen día para decir: ¡La lluvia no me derrotará!
Miyazawa Sensei fue un escritor que producía libros y poemas para niños. Practicaba Budismo Nichiren y tenía una percepción muy fina del Buddhadharma. Si encuentras un libro de él, no te lo pierdas.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi